La marca de cerveza Andes Origen realizó el viernes pasado en Mar del Plata una activación orientada a “poner en pausa el celular” para favorecer encuentros presenciales. La dinámica se organizó alrededor de una máquina expendedora que entregaba una cerveza a cambio de dejar el teléfono durante un cuarto de hora.
La propuesta se presentó en un contexto en el que “los argentinos pasamos entre seis y nueve horas diarias frente a una pantalla”, según el texto difundido. En esa línea, la comunicación citó evidencia sobre hiperconectividad y su impacto en el disfrute de experiencias presenciales.
Entre los datos incluidos, se mencionó una investigación del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Ciencias Sociales (LINCS) de la Universidad de Flores. Ese trabajo sostiene que más del 60% de los argentinos presenta algún nivel de dependencia al celular, mientras que un 25% se ubica en niveles altos. El texto también señaló que el uso intensivo del teléfono se asocia a menor disfrute de experiencias reales.
La comunicación incorporó, además, referencias a “distintos estudios” que comparan el bienestar emocional según el tipo de interacción. En particular, indicó que la felicidad en intercambios cara a cara puede aumentar entre un 20% y un 40% en comparación con los intercambios digitales.
En ese marco, la marca planteó que la acción buscó recuperar momentos cotidianos sin pantalla. “Con esta acción quisimos volver a eso: a usar la cerveza como facilitadora del encuentro, a estar presentes de verdad y a disfrutar al 100% una experiencia cotidiana que hoy no siempre sucede”, dijo Soledad Azarloza, Directora de Marcas Premium de Andes Origen.
El relato de la experiencia describió una participación progresiva: al inicio, dudas vinculadas a dejar el teléfono en la máquina; luego, conversaciones entre desconocidos o pausas para contemplar el mar. Según la misma fuente, algunos participantes regresaron a los 15 minutos, mientras que otros extendieron el tiempo y volvieron “a la media hora o más”.
Entre los testimonios, Edith, de Lanús, señaló: “Empecé sintiendo que me faltaba algo, tocándome el bolsillo, pero al rato bajó la ansiedad y cuando se terminó el tiempo tuve ganas de que fuera mucho más”.












