martes, 27 de enero de 2026

Andes Origen impulsó en Mar del Plata una pausa de 15 minutos sin celular

La compañía realizó el viernes pasado una activación con una máquina expendedora que entregaba cerveza a cambio de dejar el teléfono por un cuarto de hora, en una propuesta que se apoyó en datos del LINCS de la Universidad de Flores sobre dependencia al celular y en estudios que comparan bienestar en encuentros presenciales versus digitales

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La marca de cerveza Andes Origen realizó el viernes pasado en Mar del Plata una activación orientada a “poner en pausa el celular” para favorecer encuentros presenciales. La dinámica se organizó alrededor de una máquina expendedora que entregaba una cerveza a cambio de dejar el teléfono durante un cuarto de hora.

La propuesta se presentó en un contexto en el que “los argentinos pasamos entre seis y nueve horas diarias frente a una pantalla”, según el texto difundido. En esa línea, la comunicación citó evidencia sobre hiperconectividad y su impacto en el disfrute de experiencias presenciales.

Entre los datos incluidos, se mencionó una investigación del Laboratorio de Investigación en Neurociencias y Ciencias Sociales (LINCS) de la Universidad de Flores. Ese trabajo sostiene que más del 60% de los argentinos presenta algún nivel de dependencia al celular, mientras que un 25% se ubica en niveles altos. El texto también señaló que el uso intensivo del teléfono se asocia a menor disfrute de experiencias reales.

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La comunicación incorporó, además, referencias a “distintos estudios” que comparan el bienestar emocional según el tipo de interacción. En particular, indicó que la felicidad en intercambios cara a cara puede aumentar entre un 20% y un 40% en comparación con los intercambios digitales.

En ese marco, la marca planteó que la acción buscó recuperar momentos cotidianos sin pantalla. “Con esta acción quisimos volver a eso: a usar la cerveza como facilitadora del encuentro, a estar presentes de verdad y a disfrutar al 100% una experiencia cotidiana que hoy no siempre sucede”, dijo Soledad Azarloza, Directora de Marcas Premium de Andes Origen.

El relato de la experiencia describió una participación progresiva: al inicio, dudas vinculadas a dejar el teléfono en la máquina; luego, conversaciones entre desconocidos o pausas para contemplar el mar. Según la misma fuente, algunos participantes regresaron a los 15 minutos, mientras que otros extendieron el tiempo y volvieron “a la media hora o más”.

Entre los testimonios, Edith, de Lanús, señaló: “Empecé sintiendo que me faltaba algo, tocándome el bolsillo, pero al rato bajó la ansiedad y cuando se terminó el tiempo tuve ganas de que fuera mucho más”.

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