El centro de la controversia radica en una falacia persistente: equiparar las bolsitas de nicotina con el cigarrillo tradicional. Sin embargo, la ciencia es taxativa al respecto. Lo que genera las enfermedades letales en el tabaquismo no es la nicotina en sí, sino la combustión. Al encender un cigarrillo, se inhala alquitrán, monóxido de carbono y miles de químicos tóxicos. Al eliminar la combustión, los pouches eliminan el principal vehículo de la enfermedad.
Es alarmante ver a funcionarios de salud pública ignorar los datos más exitosos de la década. Los resultados de Suecia no son una casualidad, sino un mapa para salvar vidas. Los pouches no son el problema sino la solución que ha vaciado sus hospitales“.
La experiencia sueca
Mientras en Argentina se opta por el alarmismo, la evidencia internacional ofrece un contraste demoledor. El caso de Suecia no es una anécdota, sino una prueba irrefutable de que las políticas de reducción de daños salvan vidas. En apenas 15 años, el país nórdico ha reducido su tasa de tabaquismo del 15% al 5,3%, convirtiéndose en la nación europea más cercana a ser oficialmente “libre de humo”.
Este éxito no se logró mediante prohibiciones, sino permitiendo el acceso a alternativas sin
combustión. Los resultados hablan por sí solos. Suecia registra la tasa de mortalidad por cáncer de pulmón en hombres más baja de la Unión Europea y un 44% menos de muertes cardiovasculares relacionadas con el tabaco que la media del continente.
El riesgo de la “alegalidad”
Es comprensible que la novedad genere incertidumbre en los reguladores. No obstante, la
respuesta no debe ser el pánico, sino una regulación inteligente y proporcional al riesgo. T
Tratar un producto con un perfil de riesgo del 0,1%, según datos del Comité de Toxicidad del Reino Unido, de la misma manera que a un cigarrillo convencional no es precaución sino una irresponsabilidad que protege, de facto, el monopolio del humo.
Para que Argentina lidere la salud pública en la región, la normativa debería basarse en tres pilares:
Protección estricta de menores: sanciones para evitar el consumo en jóvenes.
Información veraz: el Estado no debe ocultar la diferencia de riesgo entre productos ni confundir al consumidor, es empujarlo de vuelta al cigarrillo.
Fiscalidad diferenciada: incentivar económicamente la transición hacia alternativas menos
dañinas.
Una encrucijada para la salud pública
Cuando las autoridades sanitarias regulan igual lo que mata que lo que reduce el daño, terminan perpetuando el problema que pretenden resolver. Si regulamos igual lo que mata que lo que salva vidas, estás protegiendo lo que mata.
Argentina se encuentra en una encrucijada. Puede seguir siendo rehén de políticas sanitarias que han fracasado durante cuatro décadas alrededor del mundo o adoptar un modelo moderno basado en la reducción de daños. La desinformación no puede ganar la batalla al sentido común. Los consumidores argentinos merecen la verdad, acceso a alternativas y, fundamentalmente, el derecho a no morir por el humo.












