El cohete Space Launch System (SLS) de la misión Artemis II quedó instalado en la plataforma de lanzamiento 39B del Kennedy Space Center (Florida) tras un traslado que insumió 12 horas. La operación, realizada el sábado 17 de enero de 2026, recorrió 6,7 kilómetros desde el Vehicle Assembly Building (VAB) y marcó el inicio de la etapa final de preparativos en tierra para el primer vuelo tripulado de la campaña Artemis.
Un cuello de botella con métricas de industria pesada
El movimiento del SLS no es un detalle de color: expone el tipo de infraestructura “crítica” que condiciona plazos, ventanas de prueba y secuencias de integración. Según la reconstrucción del proceso, el conjunto trasladado —cohete, torre móvil y plataforma— superó las 6.800 toneladas. La velocidad promedio fue de 1,6 km/h, con tramos más lentos en puntos sensibles del recorrido.
La salida del VAB fue presentada como una de las fases más delicadas. En ese tramo, el transportador no habría superado los 8 cm por segundo, un ritmo deliberado para reducir el riesgo de desalineaciones y esfuerzos mecánicos sobre una carga vertical de gran porte.
El Crawler-Transporter 2, una pieza clave del cronograma
El protagonista logístico fue el Crawler-Transporter 2 (CT-2), utilizado por la Nasa para llevar cohetes y naves desde el área de ensamblaje hasta la rampa. El artículo lo define como el vehículo más pesado construido en la Tierra y precisa sus magnitudes: más de 3.000 toneladas de peso propio, 40 metros de largo por 35 de ancho, y orugas con eslabones cercanos a una tonelada cada uno.
La carga “vertical” del sistema a trasladar —que incluye cohete, etapas, aceleradores y la cápsula Orion— se ubicó en 1.588 toneladas, según los valores citados en la nota. Sobre esa base se montó el resto de la estructura móvil necesaria para el traslado y el posicionamiento en el sitio exacto de lanzamiento.
La operación demandó coordinación humana y asistencia computarizada. Ocho conductores se alternaron en la cabina y el recorrido incluyó “pasajes críticos”: curvas iniciales para tomar la Crawlerway (la vía específica para cargas de este tipo), un nuevo cambio de dirección y la rampa final hacia el pad. En la subida, equipos controlados por computadora mantuvieron la horizontalidad del soporte mientras el CT-2 ascendía.
De Apolo a Artemis: infraestructura heredada y adaptada
Los crawler-transporters fueron construidos a comienzos de los años 60 para el programa Apolo y luego reutilizados para distintas generaciones de lanzadores. El texto repasa esa continuidad: Saturn V, transbordador espacial, Ares I y, ahora, SLS para Artemis. En el caso del CT-2, se mencionan modificaciones para poder transportar una carga mayor a la prevista en su diseño original, a partir de la combinación SLS + torre móvil.
En la práctica, la decisión de conservar y modernizar esta infraestructura resume una lógica frecuente en programas espaciales: inversiones de largo plazo en activos “no glamorosos” que, sin embargo, determinan la confiabilidad del proceso. La logística de traslado, en particular, condensa una parte del riesgo operativo: un evento de baja frecuencia, pero de alto impacto si se producen incidentes.
Artemis II y la presión de la fecha
De acuerdo a un material oficial de la Nasa, Artemis II tendrá una tripulación integrada por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch (especialista de misión) y Jeremy Hansen (especialista de misión, Agencia Espacial Canadiense). El mismo documento indica que el lanzamiento está previsto “no más tarde que abril de 2026”.
Esa referencia temporal ayuda a dimensionar por qué el “rollout” funciona como hito: una vez en rampa, el programa entra en la secuencia de pruebas, verificaciones y procedimientos de cuenta regresiva que suelen concentrar ajustes de último tramo y decisiones de gestión de riesgo.












