Banco Central
A blanquear las cuevas
El Banco Central se propone reducir, en el transcurso de este año, las exigencias mínimas que impone a quienes estén interesados en instalar un banco en la Argentina. Según los analistas, los requisitos son tan exigentes que desalientan la posibilidad de que aparezcan en el sistema local nuevas entidades interesadas en desarrollar segmentos geográficos u operativos de la actividad. La comunicación A-2970 exige a los bancos comerciales mayoristas que quieran constituirse, un capital inicial de US$ 10 millones y al resto de las entidades financieras por ejemplo, bancos minoristas, US$ 15 millones. A esos montos hay que agregar la inversión proporcional que se exige por el cálculo de los activos de riesgo que tenga cada entidad. Fuentes de la autoridad monetaria revelaron a MERCADO que el requisito de capital inicial disminuirá a US$ 5 millones o US$ 10 millones, según lo dictamine una comisión de análisis que ya está trabajando. El objetivo es que se blanqueen varias entidades que hoy operan informalmente, como algunas mutuales y financieras no legalizadas, especialmente en el interior del país, donde la proliferación de las denominadas cuevas representa un fenómeno preocupante para el desarrollo de la economía.
Fondo Fiduciario
Chau bancos, hola seguros
Sin aviso fúnebre ni nota necrológica, el 29 de febrero dejó de existir el Fondo Fiduciario de Capitalización Bancaria. No fue una maldición de Nostradamus ni una sorpresa del año bisiesto: el hecho era previsible. El instrumento que en cinco años volcó más de US$ 600 millones a la reconversión del sistema bancario y que financió, entre otras operaciones, el traspaso del tándem Mayo-Patricios al Citibank y la absorción del Sudecor Litoral por parte del Galicia ya no está más. No es un dato menor para las autoridades monetarias: era la caja de la que salía el dinero para convencer a bancos saludables de que aceptaran tomar, casi sin poner un peso, entidades enfermas. El fondo será ahora reconvertido para cumplir una función similar en el sector asegurador. La duda que campea entre banqueros es: si llegara a caer otra entidad, ¿quién se animará a rescatarla?
Banco Mariva
Se venden campos y cheques
El Banco Mariva, la entidad que comanda José Luis Chicho Pardo, puso a la venta un campo de 15.000 hectáreas que posee en el norte de la provincia de Santa Fe. El objetivo es maximizar los recursos del banco, ahora que sus directivos están convencidos de que le encontraron la vuelta al negocio: “La tasa de retorno del campo es de 4% a 5%, mientras la venta de cheques diferidos da entre 16% y 20%”, explica uno de ellos. Durante 1999, el Mariva hizo del descuento de cheques su principal fuente de ingresos. No le fue mal con esa receta: del balance equilibrado con que cerró sus operaciones en diciembre del ´98 pasó a una ganancia neta de US$ 3 millones en el mismo mes del ´99. Lo curioso es que el nuevo rumbo no obedeció a una idea propia sino a una recomendación que llegó desde la conducción del Banco Central. Al parecer, la autoridad monetaria está preocupada por contribuir a que los bancos chicos se especialicen y se consoliden en determinados nichos del negocio.
Crédit Agricole
El próximo paso
El impresionante raíd de compras que el grupo francés Crédit Agricole desarrolló en la Argentina, tras haberse asegurado el control del Banco Bisel, sorprendió a muchos. En menos de un año, el holding absorbió al Comercial Israelita de Rosario, se quedó con el Banco de Entre Ríos y recientemente le compró al grupo Roggio su participación en el Banco Suquía. Pero allí no acabará la cuestión. Para los próximos dos años, los franceses se proponen tomar el control de un banco con presencia en las provincias de Buenos Aires y Mendoza, producto de una reciente fusión y que entre sus accionistas cuenta a un viejo aliado de Crédit Agricole: el chileno Banco del Desarrollo. Precisamente, la entidad a la que compraron su participación en el Bisel.
