viernes, 16 de enero de 2026

El mercado inmobiliario argentino en 2026 se redefine con crédito hipotecario y nuevas demandas

La recuperación gradual del sector se apoya en el regreso del crédito hipotecario y una mayor previsibilidad macroeconómica, con la estabilidad como eje y un comprador más profesional, según referentes del mercado

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El sector inmobiliario argentino enfrenta 2026 con perspectivas de recuperación gradual, impulsadas principalmente por la reaparición del crédito hipotecario y una mayor previsibilidad macroeconómica. La actividad muestra una transformación en el perfil del comprador y en la dinámica de la demanda, según destacan directivos de empresas y especialistas consultados.

Sebastián Wierzba, socio director de WGW Desarrollos, señala que “la consolidación del crédito, en especial durante el primer semestre del año, dinamizó un mercado que había estado parado durante el 2023 y gran parte del 2024”. A este factor se sumó el regreso de capitales externos, con “la aparición de inversores extranjeros y argentinos residentes en otros países, como parte de una diversificación de inversiones, en parte aprovechando precios relativos, atractivos en dólares”, según el directivo.

En la Ciudad de Buenos Aires, Francisco Altgelt, presidente de Altgelt, aporta una cifra relevante: “El año terminó con 15.000 escrituras con hipotecas en CABA, casi cuatro veces más que en 2024”. Además, destacó la reaparición del inversor que adquiere departamentos como resguardo de valor o para buscar una rentabilidad en dólares cercana al 5%.

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Desde SYGSA, su director Uriel Broitman observa que “durante 2025 percibimos un comprador mucho más profesional, racional y selectivo”, orientado a “fundamentos sólidos”. Este perfil priorizó “proyectos bien ubicados, desarrollados por empresas con trayectoria y con propuestas de valor claramente definidas”. Leonardo Rodríguez Nader, CEO de CMNV, sintetiza el año como “el de la reconfiguración de la demanda y de un comprador más sofisticado: dejó de buscar solo ‘ladrillos’ para buscar experiencias de vida, eficiencia y activos con propósito”.

De cara a 2026, los especialistas coinciden en un escenario de expectativas positivas, aunque sin saltos bruscos. Wierzba remarca que “el principal factor que influirá en el mercado será el regreso del crédito hipotecario”. Broitman coincide, aunque con cautela: “No esperamos un crecimiento explosivo, sino una consolidación gradual”, apoyada en “un contexto de mayor previsibilidad”. Altgelt anticipa “una suba muy moderada” de precios, condicionada por el dólar y el financiamiento.

La estabilidad aparece como variable central al analizar tasas, inflación y tipo de cambio. Desde WGW Desarrollos prevén “mayor estabilidad desde todo punto de vista (tasas, inflación y TC), lo cual genera confianza y mayor previsibilidad para toda la cadena sectorial”. Para Rodríguez Nader, el financiamiento es determinante: “sin crédito de largo plazo, no hay mercado moderno”, y agrega que “un dólar ‘calmo’ incentiva a sacar ahorros del colchón y volcarlos a la economía real”.

En materia de productos, el mercado premia funcionalidad y calidad. Wierzba destaca que “la mayor salida durante el año ha sido para las unidades de 2 ambientes de amplias dimensiones, mayores a 50 m2”, así como “las unidades de 4 ambientes, familiares, con cochera incluida”. Rodríguez Nader estima que “la rentabilidad debería tender a normalizarse en niveles del 15–20% en dólares para el ciclo completo de obra”, aunque aclara que “en un escenario de costos más altos, la rentabilidad se defiende con valor agregado”. Altgelt advierte: “Una retracción del tipo de cambio puede generar una suba de costos de obra y complicar la planificación”.

El real estate argentino inicia 2026 con el crédito como motor principal, un comprador más exigente y la estabilidad como valor central, en un contexto donde la previsibilidad permanece como desafío estructural.

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