Con la llegada del verano y las altas temperaturas en Buenos Aires, el uso intensivo de aires acondicionados genera un aumento en la producción de agua de condensación. Este recurso, que habitualmente se pierde, puede ser reutilizado en tareas domésticas, según informó Amanco Wavin, empresa de construcción e infraestructura de Orbia.
El agua recolectada de los equipos de aire acondicionado no es potable y, por lo tanto, no debe ser utilizada para beber ni cocinar. Sin embargo, la compañía sugiere varios usos alternativos, como el riego de plantas ornamentales, la limpieza de pisos, patios o veredas, la descarga del inodoro y el lavado de herramientas o automóviles. Estas aplicaciones permiten reducir el consumo de agua potable, considerada un recurso cada vez más escaso.
El proceso técnico detrás de la generación de este recurso se basa en la evaporación y condensación interna del sistema de aire acondicionado. El líquido refrigerante absorbe el calor del ambiente interior, se convierte en vapor y, al liberar el calor al exterior, vuelve a transformarse en líquido. Las pequeñas gotas de agua resultantes se canalizan hacia un desagüe, acumulándose y generando agua que, si se recolecta en recipientes adecuados, puede aprovecharse para diferentes tareas.
De acuerdo con Amanco Wavin, el manejo adecuado de esta agua —por ejemplo, recolectándola en una botella, balde o recipiente— no solo evita potenciales conflictos en edificios por goteos, sino que también contribuye al ahorro de agua potable y a la promoción de prácticas sustentables en el hogar.
La compañía advierte que el agua obtenida puede contener polvo o bacterias provenientes del equipo, por lo que se recomienda no utilizarla con electrodomésticos a menos que sea filtrada previamente. Asimismo, es aconsejable limpiar periódicamente el recipiente de almacenamiento utilizado para recolectar el agua.
Reutilizar el agua de condensación del aire acondicionado ayuda a reducir el desperdicio, ahorrar agua potable y fomentar hábitos responsables en el uso de los recursos. En este sentido, Amanco Wavin sostiene que pequeñas acciones cotidianas pueden tener un impacto positivo en la gestión ambiental doméstica.
“Con la adopción de estos pequeños hábitos no solo se crean espacios más sostenibles, sino que también se promueve un mayor entendimiento sobre los usos que comúnmente se les dan a los recursos. Generar conciencia es el primer paso para la reducción de la huella ambiental”, aseguró Víctor Guajardo, gerente general de Amanco Wavin Argentina.












