El Instituto Argentino de Inteligencia Artificial (INARIA) ha definido su hoja de ruta para el 2026, destacando la relevancia de la vinculación tecnológica y la inteligencia artificial (IA) como motores principales de articulación entre sectores estratégicos de la economía nacional.
Esta perspectiva surge en respuesta a un contexto internacional en el que los costos tecnológicos, especialmente los vinculados a Silicon Valley, imponen desafíos a la industria local. INARIA señala que la IA dejó de ser una alternativa para convertirse en el eje central de la transformación productiva, con especial impacto en las pequeñas y medianas empresas (PyMEs).
De acuerdo con una encuesta de Microsoft realizada a principios de 2025 en siete países de América, el 54% de las PyMEs ya utiliza alguna forma de IA y el 49% ha comenzado a implementar IA generativa. Las PyMEs generan cerca del 60% del empleo productivo formal en la región, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), lo que refuerza el potencial de estas tecnologías para conectar la demanda industrial con soluciones de vanguardia.
INARIA sostiene: “Durante 2026 la integración de la inteligencia artificial industrial optimizará procesos logísticos en los predios productivos y mejorará la toma de decisiones en las pequeñas y medianas empresas”. Además, la vinculación tecnológica facilita la incorporación de herramientas de análisis predictivo en sectores tradicionales, permitiendo competir en mercados globales y democratizando el acceso a la innovación.
A través de nodos de innovación y la red VinTecAr 4.0, la entidad promueve la replicación de casos exitosos, como el uso de chatbots para aumentar ventas en un 25% y modelos predictivos agrícolas en diversas regiones del país.
No obstante, INARIA advierte sobre obstáculos significativos: “Los costos de hardware (GPUs) y la fuga de talentos hacia el exterior (que afecta al 70% de los programadores locales) son barreras insuperables frente a los gigantes de Silicon Valley”. Para enfrentar estos desafíos, la Ley 23.877 habilita a las Unidades de Vinculación Tecnológica (UVT) a conectar la producción industrial con la innovación. “Mediante el pooling de recursos, las empresas comparten costos y expertos, logrando que el conocimiento científico se fusione con la experiencia territorial”, explican expertos del instituto.
INARIA promueve alianzas con UVTs como CEDyAT y redes conformadas por más de cincuenta universidades en el interior del país, estableciendo mecanismos para facilitar beneficios concretos en un mercado altamente competitivo.












