Durante 2025, la logística en México registró avances significativos en la reducción de emisiones de dióxido de carbono, consolidando al sector como un actor clave dentro de la agenda ambiental del país. De acuerdo con cifras operativas presentadas por SimpliRoute, la planeación inteligente posibilitó el ahorro de 139.739.567 kilómetros recorridos, la reducción de 17.467.446 litros de combustible y la evitación de 29.345 toneladas de CO₂, sin afectar el volumen de entregas.
Estos resultados fueron posibles mediante la reorganización de rutas, que anteriormente se planificaban de forma aislada. La estrategia incluyó la concentración de entregas en menos vehículos y la eliminación de desplazamientos urbanos repetidos, optimizando trayectos y reduciendo recorridos innecesarios. Esto permitió que el consumo de combustible y la presión vial disminuyeran de manera directa, impactando en la calidad ambiental de las zonas urbanas.
La logística dejó de ser percibida como un proceso interno de las empresas y pasó a influir directamente en la calidad de vida urbana, al contribuir con la descongestión de calles y la estabilidad en la entrega de bienes esenciales. En este contexto, la eficiencia operativa se transformó en una variable con incidencia ambiental relevante y pública.
Álvaro Echeverría, CEO de SimpliRoute, destacó: “Optimizar rutas no es una promesa futura, es una decisión diaria que genera resultados medibles desde el primer día. Cada kilómetro que no se recorre por una mala planeación es una emisión que no llega a la atmósfera”. Además, señaló: “Cuando una operación se vuelve más eficiente, el beneficio no se queda en un centro de distribución. Se refleja en calles menos saturadas y en ciudades que funcionan mejor”.
La experiencia operativa de 2025 muestra que la optimización de rutas es una de las pocas herramientas disponibles con resultados inmediatos, lo que plantea para 2026 el desafío de reducir el impacto ambiental sin frenar la actividad económica. “Si queremos hablar en serio de emisiones y ciudades más habitables, la conversación tiene que empezar por cómo decidimos mover mercancías. La logística ya demostró que puede ser parte de la solución”, concluyó Echeverría.












