Un Falcon 9 de SpaceX despegó el 11 de enero desde Space Launch Complex 4E, en Vandenberg (California), en la misión rideshare “Twilight”. El vuelo colocó cerca de 40 cargas útiles y, entre ellas, la primera tanda de 10 satélites de Kepler Communications para su constelación de relevo óptico de datos.
Para la empresa, el lanzamiento habilita el inicio del tramo operativo de su red: una constelación diseñada para brindar conectividad en tiempo real, capacidad de cómputo en el espacio y alojamiento de cargas útiles de terceros. La compañía indicó que el servicio comenzará una vez que los satélites lleguen a su órbita final y completen el comisionamiento.
Qué tipo de satélites son
Kepler define a esta tanda como parte de su familia ÆTHER, satélites de clase 300 kg. Cada unidad integra, como mínimo, cuatro terminales ópticas (láser) para enlazarse con otros satélites y con activos aéreos o terrestres, y un bloque de procesamiento “en órbita” pensado para tratar datos antes de bajarlos a la Tierra.
El punto central no es solo “comunicar”, sino hacerlo con baja latencia. Es decir: reducir el tiempo entre la captura de un dato en el espacio (por ejemplo, una imagen) y su entrega a un usuario en tierra. En misiones de observación, defensa o respuesta ante emergencias, ese tiempo suele ser más determinante que la resolución del sensor.
Para qué sirven
Estos satélites funcionan como “nodos de transporte” en el espacio. En el esquema tradicional, un satélite en órbita baja (LEO) debe esperar a pasar sobre una estación terrena para transmitir datos. Si la ventana de contacto no está disponible, la información se guarda y se envía más tarde.
El relevo óptico cambia esa lógica: el satélite cliente entrega sus datos a un satélite de la red; ese satélite los reenvía por láser a otro nodo que sí tenga una bajada disponible o una ruta más corta hacia la estación de destino. Kepler describe esta operación como un ruteo dinámico “tipo Internet”, con caminos alternativos cuando un enlace no está disponible.
En paralelo, la empresa busca sumar “cómputo en órbita”: procesar, filtrar o priorizar datos antes de bajarlos. En términos simples, bajar resultados (por ejemplo, detecciones o alertas) en lugar de bajar todo el volumen de datos crudos.
Cómo funciona el relevo óptico
La pieza tecnológica clave son los enlaces ópticos de espacio libre: haces láser que permiten altas tasas de datos, pero exigen precisión de apuntamiento y condiciones operativas cuidadas. Kepler trabajó esta parte en etapas.
Primero, validó enlaces ópticos entre dos satélites Pathfinder con terminales Tesat SCOT80 compatibles con estándares de la Space Development Agency (SDA). Además, reportó pruebas de red mallada con protocolos de Internet, es decir, capacidad de ruteo y operación como red, no como un simple enlace punto a punto.
Luego, en 2025, informó una demostración de enlace óptico espacio-tierra junto con Cailabs, que apuntó a validar el tramo más exigente: bajar datos por láser hacia estaciones ópticas en tierra.
La posición de Kepler en el mercado
Kepler intenta ocupar un espacio específico dentro de la economía orbital: no compite como proveedor de Internet residencial, sino como infraestructura para misiones espaciales que necesitan transporte de datos, baja latencia y servicios de red.
La compañía apoya su propuesta en dos elementos. Por un lado, una transición desde servicios previos en radiofrecuencia hacia una red óptica más capaz, respaldada por ensayos en órbita. Por otro, la interoperabilidad con estándares que se usan en programas públicos de Estados Unidos y Europa, un atributo que busca acelerar la adopción por parte de clientes institucionales.
En esa línea se ubica el trabajo con Axiom Space: la empresa comunicó que Axiom utilizará la red para habilitar nodos de centros de datos en órbita vinculados a futuras operaciones tripuladas y estaciones comerciales.
Quién más trabaja con tecnologías similares
El uso de enlaces ópticos intersatelitales se consolidó como tendencia en redes de órbita baja:
- Amazon (Project Kuiper / Amazon Leo) informó pruebas de una red óptica mallada en LEO y afirmó que incorporará enlaces láser en todos sus satélites para formar una malla en el espacio.
- Telesat (Lightspeed) sostiene que cada satélite incorporará cuatro enlaces ópticos de 10 Gb/s para interconectar la constelación como una red mallada global.
- ESA (EDRS / SpaceDataHighway) opera una red de comunicaciones láser para transmitir datos de satélites de observación hacia Europa en “casi tiempo real”.
El lanzamiento de esta primera tanda deja ahora una métrica concreta: cuánto tarda la red en pasar de comisionamiento a servicio sostenido, y qué capacidad logra ofrecer a clientes que necesitan datos en plazos de minutos, no de órbitas completas.


