sábado, 10 de enero de 2026

Axel Jutoran expone cinco pasos para integrar inteligencia artificial a la planificación anual

La incorporación de inteligencia artificial en la planificación ayuda a convertir ideas en acciones concretas y ajustables en contextos cambiantes, según plantea el consultor, quien detalla un proceso en etapas para fijar objetivos hacia 2026.

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El inicio de año presenta a empresas, líderes y profesionales el desafío de traducir sus aspiraciones en planes factibles. Axel Jutoran sostiene que sumar inteligencia artificial desde el comienzo resulta un factor clave para optimizar la planificación y evitar que las metas queden en intenciones abstractas.

De acuerdo con Jutoran, la inteligencia artificial no reemplaza el criterio humano, pero acelera la estructuración del diagnóstico, el diseño de escenarios y la elaboración del plan de ejecución. El consultor define cinco pasos prácticos para emplear esta herramienta y establecer objetivos claros hacia 2026.

El primer paso consiste en auditar restricciones y compensaciones antes de definir metas. La inteligencia artificial permite estimar la viabilidad de los planes con base en los recursos que la organización declara, como tiempo, energía, equipo y presupuesto. “Con los recursos que vos le informás —tiempo, energía, equipo, presupuesto— la IA puede estimar viabilidad, señalar cuellos de botella probables y proponer recortes o secuencias más realistas”, explica Jutoran. Este enfoque, según el consultor, muestra dónde el plan puede fallar primero: agenda, equipo o estructura financiera.

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El segundo paso implica transformar intuiciones en hipótesis y supuestos explícitos. El proceso pasa de un monólogo interno a un diálogo crítico, donde la inteligencia artificial puede señalar inconsistencias, requerir definiciones y resaltar información faltante, lo que contribuye a elevar el estándar en la toma de decisiones.

En la tercera etapa, el uso de inteligencia artificial facilita la identificación del objetivo denominado Área Palanca, es decir, aquel que genera un efecto dominó positivo sobre el resto. Esto ayuda a evitar la dispersión de recursos en metas secundarias con bajo impacto.

La cuarta fase traduce la ambición en ejecución semanal y agenda diaria. La herramienta descompone una meta anual en un plan semanal con sprints, hitos, tareas y bloques de tiempo, además de proponer indicadores de avance y revisiones periódicas para detectar desvíos de forma oportuna.

Por último, la inteligencia artificial permite ajustar el plan sin perder la visión, ya que funciona como repositorio de contexto y decisiones. Según Jutoran, esto posibilita recalibrar la táctica rápidamente ante crisis o cambios de escenario, manteniendo la coherencia con la estrategia general.

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