La Estación Espacial Internacional (EEI) volvió a operar con diez tripulantes tras el acoplamiento de la nave rusa Soyuz MS-28 al módulo Rassvet, a las 7.34 (hora de la costa Este de EE.UU.), con el astronauta de la NASA Chris Williams y los cosmonautas de Roscosmos Sergey Kud-Sverchkov y Sergei Mikaev a bordo. El lanzamiento se realizó desde Baikonur, Kazajistán, a las 4.27, en un vuelo rápido de dos órbitas y unas tres horas hasta el encuentro orbital.
Con su llegada, la tripulación se integra a la Expedición 73, que ya incluía a los estadounidenses Mike Fincke, Zena Cardman y Jonny Kim, al japonés Kimiya Yui y a los rusos Sergey Ryzhikov, Alexey Zubritsky y Oleg Platonov. Durante las próximas dos semanas, la estación operará al máximo de su capacidad operativa habitual de diez personas antes del recambio programado a comienzos de diciembre.
El comunicado de la agencia estadounidense destaca que Williams dedicará su estadía a experimentos orientados a la exploración humana de largo plazo: ensayos de un nuevo sistema modular de ejercicios para misiones prolongadas, pruebas para mejorar la eficiencia de combustibles criogénicos y el crecimiento de cristales semiconductores en microgravedad, además de la validación de protocolos de seguridad de reingreso para futuras misiones.
Un acuerdo que sobrevive a la geopolítica
La presencia de un astronauta estadounidense en una nave Soyuz no es excepcional, pero adquiere un significado particular en el contexto actual. Desde 2022, NASA y Roscosmos mantienen un acuerdo de intercambio de plazas (“seat swap”) que permite que en cada vuelo hacia la EEI viaje al menos un representante de cada país, ya sea en la cápsula rusa Soyuz o en las naves comerciales estadounidenses, principalmente Crew Dragon de SpaceX.
Ese mecanismo reemplazó al esquema previo, en el que la NASA pagaba a Rusia por los asientos en Soyuz mientras no disponía de transporte propio tras el retiro del transbordador espacial. Hoy el intercambio se realiza sin transferencias monetarias directas: cada agencia aporta asientos en sus vehículos, con el objetivo central de garantizar la operación simultánea del segmento ruso y del segmento estadounidense de la estación, aun si una de las flotas sufriera retrasos o problemas técnicos.
En la práctica, el lanzamiento de Williams en Soyuz se inscribe en una secuencia de misiones alternadas: cosmonautas rusos vuelan en Crew Dragon y astronautas de la NASA lo hacen en las cápsulas de Roscosmos. El arreglo se sostiene a pesar de la tensión geopolítica derivada de la guerra en Ucrania y de las sanciones occidentales, y muestra que, al menos en órbita baja, ambas potencias preservan un espacio de cooperación funcional.
Una estación en cuenta regresiva
La expansión temporal de la tripulación convive con una realidad conocida: la EEI se acerca al final de su vida útil. La administración estadounidense confirmó la extensión de las operaciones hasta 2030, mientras la NASA trabaja en un plan de transición hacia estaciones comerciales en órbita baja y en el diseño del vehículo que se utilizará para desorbitar de forma controlada el complejo.
Rusia, por su parte, anunció que continuará en el programa hasta 2028 y, en paralelo, impulsa el desarrollo de una nueva estación nacional, la Russian Orbital Service Station, cuya primera etapa debería entrar en servicio hacia fines de esta década. El compromiso compartido hasta 2028 implica que la cooperación operacional seguirá siendo necesaria para gestionar el final de la EEI y coordinar el momento y la forma de su reingreso en la atmósfera.
El deterioro natural de una infraestructura con más de 20 años en órbita ya se hace visible. Informes recientes señalaron filtraciones de aire y fatiga de materiales en el módulo ruso Zvezda, lo que llevó incluso a aplazar misiones privadas mientras se evaluaban los riesgos. La Oficina del Inspector General de la NASA advirtió que, a medida que la estación envejece, la agencia deberá equilibrar el mantenimiento y la seguridad de la tripulación con la inversión necesaria para desarrollar la siguiente generación de plataformas en órbita baja.
Ciencia hoy, plataformas comerciales mañana
En ese contexto, la misión de Williams tiene una doble lectura. Por un lado, aporta nueva capacidad científica en la recta final de la EEI, con experimentos directamente vinculados con el diseño de misiones a la Luna y Marte, en particular en lo relativo a salud de la tripulación, uso eficiente de combustibles y materiales avanzados.
Por otro, funciona como banco de pruebas para un ecosistema orbital que será, en gran medida, comercial. Empresas como Axiom Space ya planifican módulos que se acoplarán primero a la EEI y luego operarán como estaciones independientes, mientras agencias como Roscosmos o la India avanzan en proyectos de plataformas propias. La continuidad de las misiones mixtas ofrece un puente operativo entre el actual esquema de colaboración interestatal y un futuro más fragmentado, con múltiples estaciones y proveedores.
La cooperación técnica también se proyecta hacia otros ámbitos. Roscosmos anunció este año planes para integrar un modelo de inteligencia artificial desarrollado localmente en los sistemas de la estación, con el objetivo de asistir a las tripulaciones en el procesamiento de datos e imágenes. La interoperabilidad entre esos desarrollos y la infraestructura de socios como la NASA será un nuevo test para la gobernanza de la EEI en sus últimos años.
Mientras tanto, el incremento temporal a diez tripulantes refuerza la imagen de una estación que aún funciona como laboratorio global y símbolo de cooperación, aunque ya opere en modo transición. De acuerdo con los lineamientos editoriales habituales, el foco permanece en los hechos: una nueva Soyuz acoplada, un acuerdo de intercambio que se sostiene y una plataforma orbital que, aun en cuenta regresiva, continúa generando ciencia y ensayo operativo para la próxima etapa de la economía espacial.
Imagen sugerida: fotografía del lanzamiento de la Soyuz MS-28 desde Baikonur, con el cohete elevándose y las estructuras de servicio abiertas, tomada desde el sitio oficial de NASA o Roscosmos, en formato horizontal.












