El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó optimismo durante su participación en la COP30 en Belém, indicando que el progreso en las negociaciones climáticas le da la confianza para buscar un consenso global. Tras una serie de reuniones bilaterales y multilaterales enfocadas en desbloquear temas clave, como la implementación del mapa de ruta para la eliminación gradual de los combustibles fósiles, el mandatario afirmó que su objetivo es consolidar un compromiso global hacia una menor dependencia del petróleo, gas y carbón. Este proceso constituye un eje central del llamado “Paquete de Belém“, la iniciativa diplomática que Brasil busca establecer como resultado de la conferencia.
Lula reiteró la necesidad de que la responsabilidad financiera del combate al calentamiento global se distribuya entre los sectores de mayores ingresos. “Las empresas petroleras tienen que pagar una parte de eso. Las mineras tienen que pagar una parte de eso. Las personas que ganan mucho dinero tienen que pagar una parte de eso porque, si no, quienes van a sufrir son los más pobres del planeta”, sostuvo el presidente. Subrayó que la transición energética requiere recursos robustos y predecibles para las naciones en desarrollo. El mandatario insistió en que la propuesta de reducción de combustibles fósiles no implica imposiciones uniformes, sino que permite a cada país actuar “dentro de su tiempo, dentro de sus posibilidades”, pero enfatizó que es preciso disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y “comenzar a pensar cómo vivir sin” el combustible fósil.
El presidente sostuvo encuentros con representantes de numerosas delegaciones, incluyendo a países de África, Egipto, Arabia Saudita, China, la India, Venezuela, la Unión Europea, Alemania, Portugal, Jamaica e Islas Maldivas. En todas las reuniones, según su equipo, Lula reiteró la necesidad de ampliar el financiamiento climático. Las delegaciones han intensificado las reuniones técnicas y políticas con el objetivo de lograr un acuerdo antes del final de la semana. La presencia de Lula en este momento de la COP30 subraya la apuesta de Brasil por un resultado ambicioso que responda a las demandas de los países vulnerables.
El presidente Lula da Silva declaró su optimismo sobre la seriedad del proceso: “Estoy tan feliz que un día habré de convencer al presidente de Estados Unidos de que la cuestión climática es seria y el desarrollo verde es necesario”.












