El análisis de Dal Poggetto plantea que el oficialismo logró estabilizar las variables cambiarias y financieras gracias al respaldo externo, pero enfrenta ahora el desafío de reordenar la política monetaria y fiscal para sostener el crecimiento sin perder control inflacionario.
El Gobierno obtuvo un resultado electoral contundente tras apostar por una estrategia de “todo o nada” en el plano económico. Según el artículo de la economista incluído en el informe, la administración consiguió mantener la estabilidad cambiaria y contener la inflación mensual en torno al 2%, con una proyección de 2,4% para octubre de acuerdo con el relevamiento de EcoGo.
La estrategia detrás de la estabilidad
El esquema, sostenido en parte por la asistencia financiera del inversor estadounidense Scott Bessent, permitió mantener al dólar dentro de las bandas previstas y disipar el temor a una crisis cambiaria. La caída en la actividad económica, producto del freno al crédito y de la suba abrupta de tasas en un contexto de cepo parcial, no afectó el resultado electoral. “El miedo a una crisis cambiaria terminó coordinando el voto a favor de La Libertad Avanza”, explica Dal Poggetto, al señalar la influencia del contexto financiero y de la falta de alternativas competitivas en la oposición.
El resultado dejó un Congreso con una composición más favorable para el oficialismo: 113 diputados y 27 senadores, convirtiendo a La Libertad Avanza en la primera minoría de ambas cámaras. Sin embargo, el Ejecutivo necesitará negociar con bloques provinciales y aliados para aprobar reformas estructurales que apunten a mejorar la productividad sistémica.
Recuperación financiera y expectativa de crédito
En los días posteriores a la elección, los bonos soberanos en dólares recuperaron valor hasta alcanzar paridades promedio del 75%, mientras el riesgo país cayó a 657 puntos. El Merval en dólares avanzó 50% en una semana, acercándose a los máximos de comienzos de año. Este cambio de expectativas reaviva la posibilidad de reabrir el crédito en moneda extranjera, cerrado desde 2018.
Según el artículo, la recomposición del frente financiero permitiría que el Gobierno deje de utilizar reservas para afrontar vencimientos. Bessent había anticipado que el Tesoro de Estados Unidos podría avalar nuevas operaciones de crédito con bancos internacionales. Con o sin ese respaldo, se espera que el Ejecutivo avance en una colocación de deuda que alivie las presiones sobre el Banco Central.
Recalibrar la política monetaria
La primera semana tras los comicios estuvo marcada por la escasa liquidación del agro y una volatilidad cambiaria moderada: el dólar tocó un piso de $1.320 y cerró en $1.445. La fuerte contracción monetaria inicial generó un salto en las tasas, que el Banco Central moderó mediante compras de títulos por $1,2 billones y una expansión de $5 billones a través del programa financiero del Tesoro.
Hacia el final de la semana, la tasa de las operaciones REPO descendió a 33% TNA, desde un pico de 90% a comienzos de la misma. Para Dal Poggetto, este movimiento abre la posibilidad de que la autoridad monetaria otorgue mayor previsibilidad al manejo de tasas, uno de los ejes pendientes del programa económico.
El talón de Aquiles: la deuda en pesos
La economista advierte que la concentración de vencimientos en moneda local continúa siendo una fuente de vulnerabilidad. La transferencia de deuda del Banco Central al Tesoro, ejecutada meses atrás, no resolvió el problema de fondo. “El dilema entre tasa de interés y tipo de cambio sin cepo se mantiene vigente, aunque con menos presión tras la mejora electoral”, sostiene.
El informe destaca además la disyuntiva entre “inside money” (la deuda en pesos) y “outside money” (la compra de reservas). Por primera vez, un funcionario del Banco Central admitió la necesidad de remonetizar la economía mediante la compra de divisas sin esterilización, lo que requerirá extender los plazos de refinanciamiento de la deuda doméstica. Este enfoque coincide con el esquema de agregados monetarios pactado con el FMI en abril, aunque sin detalles sobre su implementación.
Un nuevo horizonte político y macroeconómico
Con la legitimidad reforzada por el resultado electoral, el Gobierno cuenta con margen para reequilibrar su programa económico. El desafío, concluye Dal Poggetto, será reconstruir los pilares macro y micro del modelo, que quedaron desbalanceados tras la corrida contra el peso. La cuestión de fondo es si la política económica priorizará la acumulación de reservas por la cuenta corriente o continuará sosteniendo el esquema de bandas con financiamiento externo y altos rendimientos en la cuenta capital.
El informe del IAE Business School plantea que la estabilidad lograda abre una ventana de oportunidad, pero advierte que el nuevo ciclo dependerá de la capacidad oficial de combinar disciplina fiscal, previsibilidad monetaria y diálogo político.












