En Argentina, la plomería enfrenta un déficit generacional significativo, con una presencia mínima de profesionales jóvenes en el sector. El informe de Amanco Wavin indica que prácticamente no existen plomeros entre los 18 y los 25 años, mientras que el 41 % de quienes ejercen el oficio se encuentran entre los 46 y los 55 años.
La profesión está conformada en un 98 % por hombres y el rango de 26 a 35 años concentra solo el 13,4 % de los trabajadores. Según el relevamiento, el 84 % eligió la plomería por vocación y el 15 % por necesidad. Si bien el 60 % realiza capacitaciones, el 66 % considera que los tutoriales de YouTube no constituyen competencia directa.
Un estudio conjunto del Banco Mundial y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) señala que existe un déficit del 25 % de trabajadores especializados en oficios como plomería y albañilería. Esta escasez provoca un aumento en los costos de construcción de entre 8 % y 12 % y deriva en demoras, con profesionales agendados con semanas o meses de anticipación.
La informalidad educativa y laboral constituye otro desafío. El aprendizaje autodidacta, la transmisión familiar y la falta de certificación oficial dificultan el acceso a empleo formal y aportes previsionales. Además, la ausencia de regulación nacional genera disparidades en capacitación y calidad del servicio.
Víctor Guajardo, gerente general de Amanco Wavin Argentina, expresó: “En el país existe una gran necesidad de trabajadores calificados en oficios, pero la situación enfrenta un desbalance entre oferta y demanda, problemas estructurales en la educación técnica y una falta de políticas sostenidas que valoricen y profesionalicen estos trabajos”.
El informe también destaca la vulnerabilidad económica, especialmente para jóvenes y mujeres, en sectores con elevados niveles de informalidad. La sostenibilidad de los oficios en Argentina depende de políticas públicas, educación técnica y una mayor valorización social, factores considerados clave para el desarrollo económico nacional.











