Boti-k Puro alcanza el objetivo de “plástico cero” tras invertir $130 millones y reestructurar su modelo

La empresa argentina de cosmética vegetal consolida su transición hacia envases sustentables, diferenciándose en un mercado afectado por el greenwashing. La inversión y el desarrollo de un laboratorio propio posicionan a la marca frente a los desafíos de una industria en transformación.

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Boti-k Puro, compañía argentina especializada en cosmética vegetal, ha concretado la eliminación total de plásticos en sus productos. Esta meta fue posible mediante una inversión de $130 millones y una transformación integral del modelo de negocios. El proceso incluyó la adaptación de envases y fórmulas a estándares internacionales en un contexto económico local desafiante.

Según sus fundadores, Florencia Villamil Delfabro e Ignacio Conde, la iniciativa representó un esfuerzo estratégico para anticipar tendencias de consumo global. “A pesar de las dificultades económicas, decidimos destinar parte de nuestro patrimonio personal para preparar a la empresa para el futuro. Aprovechamos la crisis para actualizarnos hacia lo que se viene en el consumo global”, afirmó Conde.

La transición hacia el “plástico cero” exigió la investigación de materiales sustentables y la modificación de productos y envases, lo que ubicó a la marca en un segmento de nicho. Los fundadores señalaron que, si bien los beneficios ambientales son relevantes, los costos asociados aumentan la necesidad de diferenciarse del resto del mercado.

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En el sector argentino de cosmética, caracterizado por la proliferación de propuestas “naturales” sin certificación, el fenómeno de greenwashing —práctica de aparentar sustentabilidad sin fundamentos reales— es una problemática creciente. Para enfrentar este contexto, la empresa invirtió en un laboratorio propio, lo que le permitió garantizar la autenticidad y calidad de sus productos. Además, el desarrollo de proveedores internacionales, pese a las restricciones para importar y la falta de acceso a dólares, permitió mejorar envases y adecuar fórmulas a exigencias globales.

Respecto a las perspectivas para 2025, la compañía anticipa cambios acelerados vinculados a la redefinición de la política y economía internacional, así como a nuevos métodos de comercialización y pago. “Estamos frente a un nuevo paradigma y su impronta es la velocidad del cambio”, manifestaron los fundadores.

“Sabemos que el camino es desafiante, pero estamos convencidos de que la calidad, la honestidad y el compromiso con un consumo más responsable son las claves para responder a las necesidades de un mundo cada vez más consciente y necesitado de soluciones saludables”, concluyeron Villamil Delfabro y Conde.

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