domingo, 11 de enero de 2026

Enfriamiento del mercado laboral y política de la Fed: señales cruzadas para la economía estadounidense

Por Norberto Luongo

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Los datos económicos dados a conocer recientemente en Estados Unidos apuntan a un enfriamiento del mercado laboral, mientras que los mercados financieros dan cada vez más por hecho que la Reserva Federal recortará pronto las tasas de interés. En conjunto, estos desarrollos ilustran el delicado equilibrio que enfrentan las autoridades: cómo apoyar a una economía que pierde dinamismo sin reavivar las presiones inflacionarias.

Evidencia de un mercado laboral en desaceleración

La encuesta JOLTS del Departamento de Trabajo correspondiente a julio reportó 7,2 millones de vacantes, frente a 7,4 millones en junio y muy por debajo del récord de 12,1 millones alcanzado en marzo de 2022. Las caídas fueron más pronunciadas en las áreas de salud y asistencia social (–181.000) y en el sector del comercio minorista (–110.000).

Los despidos aumentaron ligeramente, mientras que las renuncias voluntarias —a menudo un barómetro de la confianza de los trabajadores— se mantuvieron estables en 3,2 millones. Esto sugiere que los empleados son más cautelosos a la hora de cambiar de trabajo, reflejando menores perspectivas de mejores salarios o condiciones.

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La desaceleración laboral se atribuye en parte a los efectos rezagados de las 11 subidas de tasas de la Fed en 2022 y 2023, aplicadas para frenar la inflación pospandémica. Además, las tensiones comerciales bajo la presidencia de Donald Trump han introducido incertidumbre en las decisiones de contratación de personal por parte de las empresas.

Cabe destacar que julio fue la primera vez desde abril de 2021 en que las vacantes cayeron por debajo del número de desempleados (7,24 millones). Como señaló Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, esto demuestra cuánto más difícil resulta hoy encontrar un nuevo empleo.

Consenso del mercado sobre los recortes de tasas

En este contexto, los mercados financieros prácticamente dan por seguro un alivio monetario. La CME FedWatch sitúa en 98% la probabilidad de un recorte de un cuarto de punto este mes, mientras que el alza del oro y la depreciación del dólar confirman las expectativas de una política más laxa.

Sin embargo, la trayectoria futura sigue en debate. El gobernador Christopher Waller, considerado candidato principal para suceder a Jerome Powell, ha defendido la aplicación de recortes múltiples en los próximos seis meses, lo que transmite una señal proactiva a los inversores. Paralelamente, Stephen Miran, nominado por Trump al Consejo de la Fed, podría amplificar los llamados a una política más agresiva durante su audiencia en el Senado, alineándose con la presión presidencial por tasas más bajas, aun con el riesgo de una inflación impulsada por aranceles.

Interacción entre el mercado laboral y la política de la Fed

El debilitamiento del mercado laboral y la inminencia de recortes de tasas están profundamente interrelacionados. La menor demanda de trabajadores refleja el impacto de las subidas pasadas. Ahora, con la desaceleración en las contrataciones y la caída de vacantes, se refuerza el argumento a favor de la relajación monetaria.

No obstante, los riesgos son claros.

Un recorte demasiado agresivo podría estimular el consumo en un momento en que persisten presiones inflacionarias vinculadas al comercio internacional, minando el control de precios.

Por el contrario, una respuesta insuficiente podría agravar la desaceleración laboral, elevar el desempleo y amenazar el gasto en consumo de los hogares.

La situación se complica aún más gracias a las dinámicas políticas. La intervención de Trump —incluido el despido de la directora de la Oficina de Estadísticas Laborales tras una revisión negativa del índice de empleo— subraya el problema de la politización de los datos y la independencia de la Fed. Los mercados, conscientes de estas presiones, reaccionan de manera sensible a las señales de figuras como Waller y Miran.

Perspectivas y conclusiones

Por ahora, los mercados esperan recortes moderados que comenzarían en septiembre, con posibilidad de pasos más ambiciosos en los meses siguientes. Si los datos de empleo de agosto confirman la debilidad del sector—el consenso prevé unos 80.000 nuevos puestos, apenas por encima de los 73.000 de julio—, aumentará la presión por una reducción más acelerada.

La interacción entre los datos laborales y la política de la Fed es circular: la debilidad en el empleo refuerza la necesidad de recortes, mientras que la eficacia de esos recortes se evaluará según su impacto en la contratación y la confianza de los consumidores.

En conclusión, la economía estadounidense enfrenta una coyuntura crítica. El enfriamiento del mercado laboral ha borrado buena parte del impulso post-pandemia, mientras que los riesgos inflacionarios ligados a la política comercial complican la flexibilización monetaria. Tanto para los inversores como para las autoridades encargadas de la toma de decisiones dentro del gobierno, los próximos meses dependerán de la capacidad de la Fed para calibrar recortes que estabilicen el empleo sin comprometer la estabilidad de precios.

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