La Fundación Mediterránea, bajo la presidencia de María Pía Astori, presentó un análisis sobre el panorama de las bandas cambiarias implementadas desde abril en Argentina. El estudio, titulado “Bandas cambiarias: perspectivas tras las legislativas”, aborda la viabilidad de este esquema como instrumento de estabilización macroeconómica en el contexto posterior a las elecciones.
El mecanismo de bandas cambiarias, diseñado para estabilizar el tipo de cambio y las tasas de interés, ha sufrido diversas modificaciones desde su puesta en marcha. El principal interrogante que plantea la entidad es si, una vez concluidas las elecciones, el esquema podrá consolidarse como un ancla creíble para la economía nacional.
Entre los ejes centrales del informe se destaca la cuestión de la credibilidad. Según el análisis, “las intervenciones recientes muestran la dificultad de sostener el diseño original”. Esta observación pone en evidencia los límites del sistema frente a la volatilidad del mercado cambiario y la respuesta de los agentes económicos.
La Fundación Mediterránea subraya además que la dolarización endógena resultó limitada. El esquema no logró expandir la demanda y la actividad económica exhibe señales de estancamiento, lo que complejiza el objetivo de consolidar la estabilidad buscada.
El documento señala que el próximo desafío será recomponer reservas y atraer capitales. Estos factores se consideran esenciales para garantizar la continuidad del mecanismo actual o, en su defecto, para repensar el diseño vigente de la política cambiaria.
Finalizadas las elecciones, la atención estará puesta en la articulación de la política cambiaria y monetaria dentro de un marco que fortalezca la confianza y permita sostener la baja de la inflación junto con un sendero de crecimiento económico.
“El anuncio deja como eje la necesidad de fortalecer reservas y credibilidad para sostener el esquema”, según concluye el análisis.












