La Ciudad de Buenos Aires registra una reconfiguración en su geografía comercial, marcada por el surgimiento de corredores en barrios como Villa Urquiza, Villa Devoto, Caballito, Colegiales y Palermo Soho. A diferencia del pasado reciente, las avenidas emblemáticas dejan de concentrar el interés exclusivo de marcas e inversores.
El fenómeno responde a la combinación de desarrollos residenciales, hábitos de consumo orientados a propuestas barriales y el peso creciente de la gastronomía como motor de atracción. Así lo indica Matías Poczter, director del área comercial de BAIGUN REALTY: “El crecimiento sostenido de desarrollos residenciales, el cambio de hábitos de consumo hacia propuestas más barriales, y el protagonismo creciente de la gastronomía como motor de atracción y movimiento”.
Nuevas prioridades de marcas e inversores
Las esquinas con visibilidad y potencial de reconversión se posicionan como activos estratégicos. Desarrolladores y marcas buscan locales amplios en zonas de fuerte identidad barrial y alto tránsito peatonal, apostando a una presencia a largo plazo y a una lógica de experiencia de compra, en contraste con la tendencia postpandemia de reducción de riesgos.
El sector gastronómico lidera este proceso, acompañado por indumentaria, cafeterías de especialidad, heladerías premium y formatos boutique. El modelo de franquicias también gana peso, priorizando áreas con buena conectividad y alta densidad poblacional.
Poczter destaca el efecto de “marcas ancla” en la conformación de polos: “El efecto dominó suele ser clave: cuando una marca relevante desembarca en una esquina estratégica, el mercado empieza a mirar hacia ese punto, generando así un nuevo polo comercial”.
Factores de consolidación y tendencias
La valorización de estos corredores se vincula al desarrollo residencial, la proximidad a espacios verdes y la accesibilidad mediante transporte público. El concepto de “ciudad de 15 minutos” fomenta la preferencia por entornos peatonales y comercios con identidad barrial.
Para identificar polos emergentes, se consideran indicadores como esquinas con visibilidad, flujo peatonal y vehicular, densidad residencial y presencia de espacios públicos.
La experiencia de compra gana relevancia en rubros tradicionales. El ingreso de marcas internacionales y la adaptación a modelos innovadores marcarán el futuro del sector. Poczter concluye: “Quienes logren consolidar su presencia desde ahora, con visión estratégica y adaptación al nuevo entorno urbano, tendrán una ventaja clara”.
Contar con información anticipada sobre movimientos de marcas y aperturas se torna fundamental en el contexto actual, donde el acceso a datos off-market permite detectar oportunidades en el renovado mapa comercial porteño.












