De esta forma, con el registro de 2006, el gobierno cumplió el objetivo
de llevar el incremento en el nivel de precios a valores inferiores a los dos
dígitos. Para alcanzar la meta propuesta se valió principalmente
de los acuerdos de precios sobre aquellos productos que forman parte de la canasta
básica y de las retenciones a las exportaciones.
Estas últimas permiten disminuir el valor unitario que perciben los exportadores
(recordemos que en nuestro país las exportaciones, básicamente
productos agrícolas, juegan un rol determinante en el nivel de precios
local) y por ende impiden un ascenso brusco en el nivel de precios, aún
en un contexto de dólar caro y elevados precios internacionales de las
commodities que exporta nuestro país.
Si bien puede argumentarse que las políticas adoptadas por las autoridades
distorsionan en tanto, por un lado, las señales de precio que toma el
mercado no son las “correctas” y por otro, se perjudica la inversión
en el campo, proveedor histórico de divisas en nuestro país, los
elevados precios de los productos agrícolas y el tipo de cambio superior
al de equilibrio aún otorgan margen de maniobra al mismo tiempo que aseguran
la rentabilidad del sector agrícola, incluso superior a la detentada
en los años 90.
Si analizamos la variación de los precios, podemos apreciar que tanto
los precios estacionales como los subyacentes aumentaron más que el nivel
general. En efecto, los primeros se incrementaron 18,3% ya que en este año
los acuerdos de precios no pudieron evitar los aumentos en los productos con
fuerte estacionalidad como turismo, frutas, verduras e indumentaria. Con respecto
a los subyacentes, su comportamiento estuvo más cercano al nivel general
mostrando un incremento de 10,2%. A su vez, los regulados, que aumentaron sólo
2,7%, fueron importantes para lograr una inflación de un dígito.
En cuanto a la contribución al incremento total de cada uno de estos
rubros, podemos ver que los subyacentes fueron responsables de 76,4% del incremento,
los volátiles de 17,9% y los regulados del restante 5,7%.
Rubros que concentran aumento
Si analizamos la inflación desagregada, resulta claro que el rubro Alimentos
y bebidas lideró el incremento de los precios, al explicar 38,2% de la
inflación de 2006. Es de destacar que de no ser por los acuerdos de precios,
destinados principalmente a este capítulo, su incremento hubiera sido
mucho mayor. Por otra parte, Vivienda y servicios básicos, indumentaria
y esparcimiento suman 30,3% de los aumentos de 2006. Estos tres capítulos
fueron objetivos de nuevos acuerdos pero con magros resultados.
En cuanto a la variación de aperturas como frutas y verduras, los productos
alimenticios fuera de acuerdos de precios, son los que mayores cambios positivos
mostraron en 2006, más que duplicando al IPC nivel general, al incrementarse
27,7% y 25,3% respectivamente. Estos rubros fueron seguidos por el de servicios
educativos (22,6%), Accesorios para vestir (21,7%) y Muebles y accesorios decorativos
(18%).
También es importante, para entender la evolución en el índice
de precios, analizar el comportamiento en el precio de los bienes y de los servicios.
Luego de la devaluación fueron los primeros, dada su característica
de exportables, quienes pudieron acompañar en mayor medida el ritmo de
la inflación. De esta forma, entre 2001 y 2002 el precio de los bienes
se incrementó 68,6% mientras que los servicios lo hicieron en 11,1%.
Sin embargo, debido al rezago sufrido por los precios de los servicios, en los
años subsiguientes, y gracias al crecimiento económico, fueron
estos últimos quienes aumentaron en mayor proporción, si bien
en el acumulado entre 2001 y 2006 todavía sean los bienes quienes lleven
la delantera (121% de incremento en los bienes versus 59,2% en los servicios).
Con respecto a lo sucedido el último año, se aprecia que los bienes
se incrementaron 8,5% mientras que la variación en el IPC de los servicios
fue de 59,2%.
Como se sabe, una devaluación permite otorgar al país que la genera
mayor competitividad internacional. Sin embargo, la efectividad de la medida
tiende a diluirse en el tiempo, en tanto parte de la devaluación suele
traducirse a precios. Este efecto se denomina pass through. Dada la estabilidad
del tipo de cambio y el aumento de los precios ocurrido, el pass through se
incrementó de 36,5% en 2005 a 44,1% en 2006, lo cual podría dar
indicios de que el ajuste de precios todavía no ha concluido.
Para ver cómo impacta el aumento de precios sobre los sectores de menores
recursos, podemos analizar cuál ha sido la evolución del costo
de las canastas básicas alimentarias y total. Con respecto a la primera,
entre diciembre de 2005 y el mismo mes de 2006 se incrementó 7,7%, monto
inferior a la variación del IPC por los acuerdos de precios. Con relación
a la segunda, que mide lo que debe ganar una familia tipo para no ser considerada
pobre, aumentó 22% en 2006.
Por último, otro indicador importante al analizar el comportamiento de
los precios es la evolución del índice de precios mayoristas.
Desde la salida de la convertibilidad, este indicador se incrementó 184,1%
y el registrado en 2006 fue del orden de 7%. A su vez, por segundo año
consecutivo la variación de los precios mayoristas fue menor a la del
IPC.
Evolución de los salarios
Suele sostenerse que las devaluaciones otorgan competitividad a la economía
doméstica, entre otros factores, porque logra reducir los costos laborales
locales con relación a los internacionales. La evolución de los
salarios luego de la convertibilidad ha tenido un comportamiento dispar según
la categoría analizada.
Los salarios registrados fueron los que más se incrementaron (125%),
seguidos por los no registrados (60,1%). El salario de los empleados públicos
fue el que menos aumentó, acumulando 46,2% entre diciembre de 2001 y
diciembre de 2006. De esta forma, la recomposición de los salarios registrados
más que duplicó a las otras dos categorías. Sin embargo,
en 2006 se observó una recuperación mayor de los salarios de los
no registrados.
Con respecto al salario real, es decir, cuál es el poder de compra de
los ingresos de los trabajadores, se aprecia que sólo los salarios registrados
del sector privado han recuperado su valor real desde la salida de la convertibilidad.
El resto de los asalariados muestra un salario real inferior al percibido en
diciembre de 2001. Sin embargo, 2006 fue el segundo año consecutivo en
el que todas las categorías de salario se incrementaron por encima de
la inflación, permitiendo la recuperación de los salarios en términos
reales.
Si miramos la evolución salarial según las ramas de actividad,
la variación promedio fue de 14% (6% en términos reales) siendo
la pesca el sector que mayor incremento salarial percibió con 40,3% (30%
en términos reales). Entre 2001 y 2006, el incremento salarial según
las ramas de actividad fue de 91% (1% en valores reales). Por último,
vale la pena destacar que desde la salida de la convertibilidad sólo
tres actividades no lograron recuperar los valores reales percibidos en diciembre
de 2001 (algunos servicios, el sector maderero y el de material de transporte).
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