
Desde hace 30 años, mes a mes, escribo esta columna. Su intención es clara: apunta a mantener un diálogo cómplice con el lector, para explicar el verdadero sentido del contenido de cada edición. Es la revelación del plan maestro que articula cada tema, cada página, cada sección. Es la cabal demostración de que no se trata de amontonar artículos sin ton ni son, sin un propósito.
Sin embargo, en esta oportunidad, escribirla, ha sido difícil. En los últimos tres meses el mundo parece estar patas arriba. Una pandemia planetaria nos igualó a todos los habitantes de cada país, y de todo el planeta. Esta revista –edición de abril y mayo, juntas en una– es una concesión inevitable a esa realidad. Sin imprentas que trabajaran, sin entrevistas presenciales. En fin, una experiencia inédita: para los que la hacemos y para los que la leen.
En todo el mundo, hay industrias y comercios cerrados. Los aeropuertos están solos y silenciosos. Los aviones, estacionados en el medio del desierto. No funcionan las escuelas ni las oficinas. Aunque el teletrabajo en un caso, y las plataformas educativas por Internet, por el otro, han permitido retomar una dosis de normalidad.
Los empleados temen que no recuperarán sus empleos, y en lo inmediato, que no cobrarán sus salarios. Las empresas temen quebrar o entrar en cesación de pagos. Los Estados de todo el mundo implementan políticas que hace unas pocas semanas hubieran sido execradas por un exceso de intervencionismo y regulación, mientras emiten y acumulan una deuda formidable, sin precedente.
Desde hace 12 semanas, todo nuestro personal trabaja desde su casa. El teletrabajo –que ya habíamos experimentados en los últimos dos años– se convirtió en la experiencia única y posible.
Tampoco fue sencillo resolver los contenidos de esta edición. No se podía evitar analizar los grandes interrogantes que abre para la salud, y para la economía global los efectos de la pandemia.
Pero tampoco era adecuado saturar a los lectores–como muchos de los medios ya lo han hecho– con obsesiones monotemáticas. Porque al momento de tomar la decisión sobre lo que va y lo que no, dos grandes dudas nos asaltaron. La primera, ¿no será esto un ensayo general y en el futuro cercano la humanidad tendrá que soportar calamidades iguales o peores? La segunda: ¿temas centrales para los empresarios como la responsabilidad social y la sustentabilidad seguirán teniendo vigencia, o serán olvidados por empresas que luchen solamente por sobrevivir?
Por último, como telón de fondo, el incesante debate: ¿esta pandemia, inevitablemente cambiará al mundo de modo que no lo reconoceremos? O por el contrario, ¿no cambiará sustancialmente, pero tendrá una aceleración que nos lleve a velocidad de vértigo?
En todo caso, además de la crisis del coronavirus que se asoma sin permiso, en cada página y en cada sección –en particular en Escenario, desde la página 20– estos son los temas centrales de esta edición.
La empresa en primera línea de fuego ante el cambio climático. Se despliega en la sección Portada a partir de la página 30.
Las consecuencias ambientales, económicas y geopolíticas de los cambios en el clima ya son imposibles de ignorar. A medida que las personas y las industrias se vuelven más conscientes de su responsabilidad en la lucha por detener el deterioro del clima, comienzan a tomar medidas.
De 2020 en adelante, las empresas tendrán que decidir los intereses de quiénes van a tener prioridad. ¿Serán los de los Gobiernos que otorgan sus licencias regulatorias, los consumidores jóvenes que protestan por las calles, los empleados que exigen tener voz en las decisiones del negocio o los accionistas que quieren ver un implacable crecimiento trimestral y expandirse hacia mercados nuevos?
Medicina privada: El sistema puesto a prueba, desde la página 48, indaga sobre los tremendos desafíos a los que se enfrenta el sector en el ojo de la tormenta. Y también, qué reveló la pandemia. Tendencias y futuro del sector salud.
Repensar la gestión del talento, desde la página 54, recoge las experiencias de referentes de esta área clave. El hoy, convulsionado e incierto, y el mañana de una posición cada vez más estratégica.
La tecnología de Información después del Asteroide Covid-19 es el tema que abre el Anuario de IT (ver página 70). Todo estaba preparado para enfrentar un 2020 con algunos nuevos desafíos en este campo.
Ciberseguridad: La materia pendiente, a partir de la página 76, da cuenta de cada uno de los frentes de la seguridad informática en un mundo cada vez más interconectado. Vulnerabilidades, materias pendientes dentro de las empresas, tendencias que se avecinan y múltiples dimensiones de un tema clave y no siempre bien contemplado

