jueves, 22 de enero de 2026

    Opinión: Cómo recuperar el crecimiento global

    Significa casi tres veces la producción económica del mundo entero y equivale a US$ 32.500 por cada hombre, mujer y niño del planeta. Hasta ahora, las propuestas para recuperar el crecimiento de la economía global sugieren más deuda.

    La deuda total de los Gobiernos superó los US$ 65 billones en 2018, frente a los US$ 37 billones hace diez años, y aumentó más rápidamente en los mercados maduros.

    La deuda corporativa no financiera aumentó a más de US$ 72 billones el año pasado, ahora cerca de un máximo histórico del 92% del PIB.

    La deuda familiar creció más del 30% a US$ 46 billones gracias al fuerte crecimiento en los mercados emergentes, especialmente de China; aunque República Checa, India, México, Corea, Malasia y Chile registraron aumentos de más del 20% desde 2016

    El endeudamiento del sector financiero aumentó a alrededor de US$ 60 billones, un 10% más que en la década anterior.

    Gran parte de esta herencia surge de los esfuerzos deliberados de los gobiernos por recurrir a préstamos para mantener a flote la economía mundial después de la crisis financiera de 2008. Las tasas de interés a nivel casi cero que imperó desde entonces, mantuvo la carga manejable para muchos y permitió que se acumularan montañas de deuda.

    Ahora, en un momento en que el mundo enfrente el menor crecimiento desde aquella oportunidad todas las opciones que se presentan para reavivar la economía tienen un denominador común: más deuda. El argumento es que los bancos centrales están agotados y que hace falta un enorme gasto fiscal para sacar a las empresas y las familias del atolladero.

     

    Globalización en el centro del debate

    El signo de la era parece ser la permanente disrupción tecnológica, con su tremenda incidencia sobre la sociedad y la economía global. Junto con un vertiginoso proceso de aceleración histórica. Antes, los cambios ocurrían cada década, o al menos cada cinco años. Ahora, cada seis meses.

    Eso explica por qué es tema obligado la globalización (y también su hijo, el globalismo). El debate es imperioso e implacable, en argumentos y teorías explicativas.

    Ahora, por ejemplo, un libro nuevo tratan de explicar por qué la globalización, en lugar de integrar al mundo como prometía, generó tanta tensión política.

    Uno es Levelling, de Michael O’Sullivan, un banquero del Credit Suisse que dice que la globalización ha muerto y que será mejor ir acostumbrándose. La tercerización aceleró la caída del empleo en la manufactura occidental y así, la de muchas comunidades que dependían de ella. El movimiento de personas de un país a otro, tanto legal o ilegal provocó reacciones populistas exacerbadas a su vez por la creciente desigualdad. Pero más profundo que todo eso, Sullivan cree que el contrato que la gente tenía con políticos, gobiernos e instituciones se está desintegrando.

     

    Recesión en la región

    Tras la actualización de las proyecciones y con el agravamiento de la situación económica en varios países de la región, la Alianza Latinoamericana de Consultoras Económicas (LAECO) proyecta una caída de 0,6% del PIB latinoamericano para el año 2019, reduciendo en 0,5 p.p. la estimación realizada hace cuatro meses.

    Este desempeño será inferior al registrado el año pasado, cuando la región creció 0,4%. Se aminora la demanda externa y la creación de empleo, generando crecientes tensiones sociales.

    En 2019, se repetirían las recesiones en Argentina y en Venezuela, a las que también se sumarían el freno de la expansión en Brasil, México, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Además, debido a las crisis políticas en Bolivia, Chile y Perú, la actividad económica perderá dinamismo en dichas economías. Aún Colombia, que se espera crezca por encima del 3%, tendrá un crecimiento por debajo de su potencial.