domingo, 15 de febrero de 2026

    Nuevas pistas de inversión y financiamiento esperan turno

    –Mientras el año pasado empresas e inversores en todo el mundo destinaron US$ 273.000 millones a incrementar la capacidad de energías renovables, en Argentina US$ 1.300 millones se destinaron a los proyectos eólicos y US$ 518 millones a los solares, en gran medida gracias a la financiación de proyectos adjudicados en las subastas del programa RenovAr de 2016 y 2017, ¿habría que recuperar el atraso relativo reforzando subsidios o tornando más atractivas las inversiones?

    –No parece que la ampliación de subsidios sea la respuesta para incentivar el crecimiento de las renovables. Para 2019, el déficit de generación eléctrica se aproxima a valores cercanos a los US$ 3.000 millones, y para 2020 esta cifra puede incrementarse sustancialmente, en caso de no haber ajuste de tarifas promovido por la nueva administración, sumado a que se culminaran los proyectos ya comprometidos.

    Brindar un marco atractivo para las inversiones parece ser el camino adecuado, pero puede no resultar tarea fácil en el contexto actual de Argentina. Brindar estabilidad en la macroeconomía y visibilidad de respetar los compromisos asumidos bajo los contratos, serían factores esenciales para que paulatinamente puedan comenzar a haber nuevas pistas de inversión y financiamiento.

     

    –¿Se encuentra bien balanceada la participación de los grandes jugadores internacionales, los locales y las Pymes, en las licitaciones energéticas que se vienen llevando a cabo?

    –Históricamente los jugadores locales son los que mejor han asimilado y asumido el riesgo Argentina para proyectos de generación eléctrica. Esta es la razón por la cual no se han visto, como por ejemplo en el Programa RenovAR, grandes proyectos de importantes referentes internacionales de la generación. En muchos casos hicieron participaciones exploratorias.

    No obstante, un mercado que confirme tasa de crecimiento, retornos aceptables y estabilidad, puede ser un escenario propicio para que la participación de estos grandes actores sea mucho más representativa.

     

    –¿Cómo repercutió concretamente en los planes de inversión, que los costos para la energía solar fotovoltaica se hayan reducido 81% y para la generación eólica en tierra 46%, gracias a una combinación de fabricación a escala, feroz competencia a lo largo de la oferta cadena, la introducción de subastas en muchos países y menores intereses de financiamiento?

    –Particularmente en la Argentina estos efectos se vieron de modo nítido en la competitividad de la tecnología que pudo reflejarse claramente en los precios promedios ofertados en el programa RenovAr, donde los precios medios ofertados descendieron de 59,39 US$/MWh a 40,91 US$/MWh entre las Rondas 1 y 2.

     

    –¿Qué significa que ya haya empezado a funcionar el parque eólico Madryn, el más grande del país?

    –Se terminó antes de lo pensado. Está ubicado en un predio de más de 6.000 hectáreas sobre la ruta provincial 4, en Puerto Madryn, provincia de Chubut. El volumen que genera es clave. Va a significar una parte muy importante de los ingresos de la compañía. Por un tema operativo y estratégico, este parque se planteó para abastecer a la red general, y no para privados. Sin embargo, en otros proyectos tenemos contrato con 11 clientes particulares. Se construyó en dos etapas. La primera comenzó a operar con 70 MW en noviembre de 2018. Sumadas ambas, la inversión total asciende a US$ 320 millones. Tiene 62 aerogeneradores que aportan energía al Sistema Argentino de Interconexión (SADI), con un volumen que equivale al consumo de más de 330.000 hogares.

    Para operarlo hay entre 10 y 20 trabajadores, y durante el pico del proyecto se alcanzó la generación de 300 puestos de trabajo.

     

    –¿Qué cabría esperar por el lado de la demanda?

    –Hoy estamos viviendo cada vez más la necesidad de que los productos que desarrollamos, sea un automóvil o un alimento, respondan a las demandas del consumidor en relación a la sustentabilidad. No es una moda, está por delante el compromiso de cada país.