Patentan el lenguaje de los autos

El sueño de muchos conductores podría pronto hacerse realidad. Ya está la patente para que el auto que manejamos “mire con furia” a otro que lo “ofendió” o agradezca con una sonrisa una gentileza callejera. La registró Toyota en junio de este año.

15 diciembre, 2004

Ya no saben qué inventar, como decían los abuelos. En esta loca carrera que se inició con la revolución industrial en el siglo 19, se aceleró en el 20 y sigue desenfrenada en el 21, la tecnología fue permitiendo novedades que fueron casi siempre recibidas como extravagancias y luego se convirtieron en necesidades. Visto desde esa perspectiva podríamos pensar entonces que un auto que recorra las calles pregonando el estado de ánimo de su conductor podría llegar a considerarse cosa normal.

La patente fue sacada en junio 2004 por cuatro ingenieros de Toyota y la idea es un auto que pueda expresar enojo, alegría y tristeza entre toda una gama de estados de ánimo humanos. En la planilla de solicitud de la patente dice que el auto puede bajar o subir su chasis, agitar su antena (como la cola de un perro contento) y tendría diferentes diseños lumínicos y color de luces en el capó para que éste se vea con ojos, cejas y hasta lágrimas. El auto procurará intentar aproximarse a los sentimientos de su conductor extrayendo datos de una computadora instalada en su interior. De manera entonces que si otro auto se nos pone delante obligándonos a una maniobra de emergencia la combinación adecuada de desaceleración, presión de freno o volantazo, sumado todo a información previamente incorporada sobre el conductor, desencadenará una mirada “furiosa” del auto.

Hace mucho tiempo que la gente viene tratando de expresarse a través de su automóvil. Lo hicieron los adolescentes cuando pintaban llamas en la carrocería de su primer auto y lo siguen haciendo tantas otras personas cuando pegan calcomanías o pintan leyendas en el vidrio trasero para “decir” algo al que se ponga detrás. Los ingenieros de Toyota interpretaron ese deseo y lo potenciaron con la aplicación de tecnología. En el nivel más elemental de la tecnología estarían, por ejemplo, las bocinas que “pidan permiso” para meterse delante de otro auto y otras que “agradezcan” el haber permitido realizar esa maniobra. Pero la idea más evolucionada es crear una mayor afinidad entre el conductor y su vehículo para hacer más cómoda y satisfactoria la experiencia del manejo.

Los ingenieros de Toyota usan rojo para mostrar enojo, anaranjado para buenos sentimientos — como un guiño de ojo, por ejemplo – y azul para representar tristeza. Habría que ver, sin embargo, si un conductor furioso se va a conformar con que su auto “mire mal” a otro o si lo único que realmente lo tranquilice es dar a su fugaz enemigo el famoso saludo del dedo.

Ya no saben qué inventar, como decían los abuelos. En esta loca carrera que se inició con la revolución industrial en el siglo 19, se aceleró en el 20 y sigue desenfrenada en el 21, la tecnología fue permitiendo novedades que fueron casi siempre recibidas como extravagancias y luego se convirtieron en necesidades. Visto desde esa perspectiva podríamos pensar entonces que un auto que recorra las calles pregonando el estado de ánimo de su conductor podría llegar a considerarse cosa normal.

La patente fue sacada en junio 2004 por cuatro ingenieros de Toyota y la idea es un auto que pueda expresar enojo, alegría y tristeza entre toda una gama de estados de ánimo humanos. En la planilla de solicitud de la patente dice que el auto puede bajar o subir su chasis, agitar su antena (como la cola de un perro contento) y tendría diferentes diseños lumínicos y color de luces en el capó para que éste se vea con ojos, cejas y hasta lágrimas. El auto procurará intentar aproximarse a los sentimientos de su conductor extrayendo datos de una computadora instalada en su interior. De manera entonces que si otro auto se nos pone delante obligándonos a una maniobra de emergencia la combinación adecuada de desaceleración, presión de freno o volantazo, sumado todo a información previamente incorporada sobre el conductor, desencadenará una mirada “furiosa” del auto.

Hace mucho tiempo que la gente viene tratando de expresarse a través de su automóvil. Lo hicieron los adolescentes cuando pintaban llamas en la carrocería de su primer auto y lo siguen haciendo tantas otras personas cuando pegan calcomanías o pintan leyendas en el vidrio trasero para “decir” algo al que se ponga detrás. Los ingenieros de Toyota interpretaron ese deseo y lo potenciaron con la aplicación de tecnología. En el nivel más elemental de la tecnología estarían, por ejemplo, las bocinas que “pidan permiso” para meterse delante de otro auto y otras que “agradezcan” el haber permitido realizar esa maniobra. Pero la idea más evolucionada es crear una mayor afinidad entre el conductor y su vehículo para hacer más cómoda y satisfactoria la experiencia del manejo.

Los ingenieros de Toyota usan rojo para mostrar enojo, anaranjado para buenos sentimientos — como un guiño de ojo, por ejemplo – y azul para representar tristeza. Habría que ver, sin embargo, si un conductor furioso se va a conformar con que su auto “mire mal” a otro o si lo único que realmente lo tranquilice es dar a su fugaz enemigo el famoso saludo del dedo.

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