Gatos y perros: US$ 35.000 millones anuales en el mundo

Pese a su apariencia tan doméstica, el negocio de alimentos balanceados para mascotas hogareñas –en esencia, gatos y perros- movía en 2003 alrededor de US$ 35.000 millones anuales. En el mundo.

La geografía del sector hace a consumos de animales que, generalmente, viven con familias. Así, las ventas del rubro se concentran 46% en la América anglosajona (Estados Unidos, Canadá) y 40% en Europa al oeste de Rusia. Latinoamérica tiene apenas 5% y 8% le cabe al resto del planeta. Por supuesto, Australia y Nueva Zelanda pesan en este porcentaje.

Al margen de los números que manejan las empresas, casi no hay datos –siquiera urbanos- para Asia meridional, África subsahariana y gran parte de Oceanía. Este vacío estadístico tiende a ser mayor en cuanto a perros.

“Argentina está bastante bien ubicada, en términos relativos”, señalaba días atrás José María Parra, gerente regional de Nestlé Purina para el cono sur salvo Brasil. Se calcula en 8.300.000 la población canina y en 3.300.000 la felina “en relación de dependencia”. Naturalmente, es poco menos que imposible estimar con aproximación aceptable la masa en las calles: en buena medida –dicen varios veterinarios- por falta de seguimiento en las instituciones de “beneficencia animal”.

No obstante, la firma cree que, por ahora, el negocio debe dedicarse a dos cosas: aumentar exportaciones y expandir la cantidad de animales domésticos que coman alimentos balanceados. En el estado actual del sector, existe un vasto margen entre los que consumen “pet foods” y los que no la consumen o sólo lo hacen mezcladas con otros componentes.

Obviamente, para Nestlé Purina, el tema dominante es el crecimiento vía exportaciones y su contraste con el panorama de años atrás, cuando la mayor parte de los alimentos para mascotas se importaban.
De ahí que se haya acelerado un plan de ampliaciones por $ 10 millones, tendiente a afrontar la creciente demanda interna y regional. Vale decir, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú. A eso se agrega la penetración en mercados tan remotos como Turquía, Surcorea, Tailandia, Sudáfrica, Taiwán, Nueva Zelanda y países del golfo Pérsico. Se explica, así, que esté en trámite un segundo programa ($ 11 millones) para expandir las instalaciones en Santo Tomé, Santa Fe.

El perfil argentino a fines de 2003 tiende a la concentración. Purina tiene 32% en términos de volumen y 40% en valor. Es decir, un millón de perros y 770.000 gatos comen sus alimentos. En total, el mercado representa 185.000 toneladas métricas y una facturación de $ 549.200.000.

Nada de esto permite adivinar la segmentación por categorías, o sea precios: la clase alta representa sólo 12% del volumen, pero 28% de la facturación, la media alta exhibe 18 y 25%, la media 14 y 13%, la económica 56 y 34%. Como se ve, la relación precio-calidad se da vuelta en los tipos menos caros.

La geografía del sector hace a consumos de animales que, generalmente, viven con familias. Así, las ventas del rubro se concentran 46% en la América anglosajona (Estados Unidos, Canadá) y 40% en Europa al oeste de Rusia. Latinoamérica tiene apenas 5% y 8% le cabe al resto del planeta. Por supuesto, Australia y Nueva Zelanda pesan en este porcentaje.

Al margen de los números que manejan las empresas, casi no hay datos –siquiera urbanos- para Asia meridional, África subsahariana y gran parte de Oceanía. Este vacío estadístico tiende a ser mayor en cuanto a perros.

“Argentina está bastante bien ubicada, en términos relativos”, señalaba días atrás José María Parra, gerente regional de Nestlé Purina para el cono sur salvo Brasil. Se calcula en 8.300.000 la población canina y en 3.300.000 la felina “en relación de dependencia”. Naturalmente, es poco menos que imposible estimar con aproximación aceptable la masa en las calles: en buena medida –dicen varios veterinarios- por falta de seguimiento en las instituciones de “beneficencia animal”.

No obstante, la firma cree que, por ahora, el negocio debe dedicarse a dos cosas: aumentar exportaciones y expandir la cantidad de animales domésticos que coman alimentos balanceados. En el estado actual del sector, existe un vasto margen entre los que consumen “pet foods” y los que no la consumen o sólo lo hacen mezcladas con otros componentes.

Obviamente, para Nestlé Purina, el tema dominante es el crecimiento vía exportaciones y su contraste con el panorama de años atrás, cuando la mayor parte de los alimentos para mascotas se importaban.
De ahí que se haya acelerado un plan de ampliaciones por $ 10 millones, tendiente a afrontar la creciente demanda interna y regional. Vale decir, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Perú. A eso se agrega la penetración en mercados tan remotos como Turquía, Surcorea, Tailandia, Sudáfrica, Taiwán, Nueva Zelanda y países del golfo Pérsico. Se explica, así, que esté en trámite un segundo programa ($ 11 millones) para expandir las instalaciones en Santo Tomé, Santa Fe.

El perfil argentino a fines de 2003 tiende a la concentración. Purina tiene 32% en términos de volumen y 40% en valor. Es decir, un millón de perros y 770.000 gatos comen sus alimentos. En total, el mercado representa 185.000 toneladas métricas y una facturación de $ 549.200.000.

Nada de esto permite adivinar la segmentación por categorías, o sea precios: la clase alta representa sólo 12% del volumen, pero 28% de la facturación, la media alta exhibe 18 y 25%, la media 14 y 13%, la económica 56 y 34%. Como se ve, la relación precio-calidad se da vuelta en los tipos menos caros.

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