¿Está bien fotografiar la comida?

Algunos restaurantes prohíben a sus comensales fotografiar sus platos. Otros, ofrecen talleres de fotografía para que sus platos se vean como corresponde. Hay divergencia en cuanto a considerar la práctica como de buen o mal gusto. 

Al comenzar 2013 el debate sobre si queda bien o mal sacar fotos a los platos en un restaurante parecía inclinarse hacia un decidido no. En Nueva York algunos restaurantes chicos han prohibido las fotografías.  Un artículo en el blog de Esquire da una lista con las razones de por qué  sacarle una foto al plato antes de empezar a comer  “no está bien”. La razón más surrealista dice que es una afrenta a las leyes de la termodinámica (porque hace que la comida se enfríe) y la más prejuiciosa dice que lo más probable es que las fotos sean una porquería. 

Sin embargo, en Alicante, España, el Grupo Gourmet, dueño de la prestigiosa Taberna del Gourmet y de Restaurantes Monastrell dio comienzo al curso de “Fotografia para foodies” con el argumento que si la gente va a sacar fotos, más vale que lo hagan bien. La chef María José San Román dice que lo peor de los blogueros  que sacan fotos en restaurantes es que si no hacen un buen trabajo,  o si lo hacen después de haber comido la mitad del plato, el resultado es horrible. 

En este curso, el fotógrafo local Rafa Galán comienza diciendo algo bastante obvio: primero limpiar la lente de la cámara. Ese ligero borroneado puede no se sólo el temblor de la cámara.  Para quienes les tiemblan las manos, recomienda montar la cámara sobre una copa… preferentemente vacía.

El paso siguiente es no usar nunca flash. No porque sea de mala educación frente a otros comensales sino porque “es la más horrible forma de luzâ€. Tampoco hay necesidad de usar el zoom, sino mover la cámara hacia el plato.

Luego de estos conceptos básicos, las cosas se vuelven más avanzadas. Idealmente, dice el profesor, uno debería sacar las fotos con luz natural, indirecta proveniente de una ventana. Si eso no es posible, se puede usar un menú brillante para que refleje la propia luz del restaurante, o iluminar la escena uno mismo con un iPad. 

Pero la verdadera revolución en cámaras de teléfono es la posibilidad de editar las fotos con la serie de filtros que aporta Instagram y que pueden dar a la foto la apariencia  nostalgiosa de otros tiempos. Rafa recomienda Snapseed, de google, que permite personalizar y ajustar los filtros y jugar con la luz. 
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