El secreto para llegar a las bodas de oro

Un estudio publicado por el Journal of Consumer Psychology revela que después de muchos años de convivencia los gustos de la pareja se desdibujan. Pero aun así, las parejas antiguas son más felices que las jóvenes.

18 octubre, 2010

<p>El secreto para superar los cuarenta a&ntilde;os de casados parece mostrar dos caminos: o bien conocerse a la perfecci&oacute;n o no conocerse cada vez menos. Cuantos m&aacute;s a&ntilde;os pasan, m&aacute;s se descuidan los gustos y preferencias de la pareja. Son distracciones que no ocurren en las parejas nuevas, m&aacute;s dispuestas a llevar la cuenta de todo lo que gusta o desagrada a su compa&ntilde;ero/a.</p>
<p>Dos psic&oacute;logos de la Universidad de Basilea, Benjam&iacute;n Scheibehenne y Jutta Matta, funto a Peter Todd, de la Universidad de Indiana en Bloomington, analizaron 38 parejas heterosexuales de j&oacute;venes entre 19 y 32 a&ntilde;os y 20 parejas entre 62 y 78 a&ntilde;os. Descubrieron que quienes hab&iacute;an pasado una vida juntos se equivocaban al responder preguntas sobre las cuales quienes han vivido una vida juntos no deber&iacute;an dudar: cu&aacute;l es el plato preferido de su marido, cu&aacute;l es la pel&iacute;cula que m&aacute;s le gusta a su mujer. &ldquo;No encontramos lo que esper&aacute;bamos encontrar &quot;, dijo Peter Todd, &ldquo;Pero muestra que el grado de seguridad en la adivinaci&oacute;n de qu&eacute; cosa prefiere la pareja decae con los a&ntilde;os, no obstante el tiempo pasado juntos y las innumerables ocasiones de aprender a conocer los gustos rec&iacute;procos&rdquo;.</p>
<p>Ser&aacute; que despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os juntos se da todo por descontado, o se piensa que ya no se puede sorprender al otro. Pero eso no es todo: a pesar de equivocarse, las parejas m&aacute;s antiguas piensan que saben todo uno del otro. Error que las parejas m&aacute;s recientes &ndash; las que como m&aacute;ximo han convivido dos a&ntilde;os de su vida, no cometen. En suma, con el tiempo deja de prestarse atenci&oacute;n a qu&eacute; cosas gustan o no gustan al otro. M&aacute;s bien, se tiende a atribuir a la pareja los propios gustos personales. As&iacute; terminan por pensar que &ldquo;a mi pareja le encantan las pel&iacute;culas de terror&rdquo; cuando en verdad le gustan las policiales, o que le encanta el pollo cuando en realidad no lo puede ni ver&rdquo;.</p>
<p>Los cient&iacute;ficos hicieron el experimento en tres campos de la vida cotidiana: preferencias en comidas, en cine y en estilo culinario, pidiendo que jerarquizaran de uno a cuatro el grado de preferencia: de &ldquo;no le gusta nada&rdquo; a &ldquo;le gusta much&igrave;simo&rdquo;. El mayor n&uacute;mero de errores surgi&oacute; en el campo aparentemente m&aacute;s f&aacute;cil: comidas. Por culpa de las peque&ntilde;as mentiras que marido y mujer se dicen a lo largo de los a&ntilde;os para complacerse mutuamente, mentiras que, seg&uacute;n los investigadores, no hacen otra cosa que alimentar equ&iacute;vocos e impresiones falsas. Sin embargo, son mentiras necesarias para estar juntos toda una vida: si las parejas j&oacute;venes se conocen mejor, las antiguas parecen estar m&aacute;s satisfechas con la vida.</p>
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