El grandioso negocio del pelo femenino

Si se suma la tintura profesional con la que se aplica en casa de productos para aplicar en casa, el negocio total suma entre US$ 11.000 y 12.000 millones, unos US$ 2.000 millones más que el presupuesto de defensa misilística de Estados Unidos para 20

El color del cabello se ha convertido en un accesorio de belleza con una versatilidad
pocas veces vista. El objetivo de la industria que mueve ese colosal
negocio mundial
es convertir a las tinturas en algo tan fácil de aplicar
como un lápiz de labios, según la presidenta de L’Oreal de
París, Carlo Hamilton. El negocio
de las tinturas
que se aplican en casa equivale a US$ 9.000 millones; el de
las que se aplican en peluquería oscila entre US$ 1.800 y 2.500 millones
más, según un fabricante inglés. La suma total, En total
suma unos 2.000 millones más que el presupuesto de defensa misilística
de Estados Unidos para 2006.

Según cálculos de L´Oréal´s, 60% de las mujeres en Estados
Unidos se tiñe el cabello. También lo hacen cada vez más
adolescentes, preadolescentes, hombres de toda edad y mujeres de edad avanzada.
El negocio clasifica a los consumidores de dos maneras. La primera distingue a
quienes se cubren las canas de quienes se cambian de color. Según estadísticas
recientes, los números de unos y otros son más o menos equivalentes.
La segunda diferencia a quienes se tiñen su cabello en casa – a un
costo promedio de US$ 7 a US$ 10 – de quienes recurren a profesionales, que
pueden cobrar entre US$ 20 y US$ 375, según ciudad, región y dificultad
del teñido. Clairol, división de Procter & Gamble, asegura que
las consumidoras que usan tintura en casa doblan en número a las que van
a la peluquería.

Los cambios de la moda

La nueva generación de tinturas permiten crean la ilusión de translucidez.
La moda ha introducido un énfasis en la pátina plateado sobre
cualquier tonalidad específica. Se compren en la farmacia o en la peluquería,
los nuevos colores tienen un atractivo romántico. Algunos tintes contienen
ingredientes cosméticos como aloe vera y té verde. También
les ha llegado la personalización, algo que ya se impuso en maquillaje
y cosmética. Sempre, por ejemplo, tiene 28 pigmentos alojados en una
computadora que se parece a un cajero automático. La máquina hace
diversas preguntas a la cliente sobre color actual, textura, porcentaje de canas
y tono deseado. Luego de computar las respuestas, responde con hasta 16 opciones
adecuadas de una paleta de mil posibilidades.

Una vez que la persona ha hecho su elección, la máquina le entrega
un frasco de color. Luego la asesora de belleza que opera la máquina,
lo introduce en una caja de cartón que ya tiene tonalizador, guantes
y acondicionador. El precio es US$ 15. El sistema Sempre es alemán, importado
por HCD Retail y se vende en diversas cadenas de drugstores del país.

Paralelamente los profesionales de los salones de peinados tienen paletas nuevas
para elegir. Los especialistas dicen que los rojos brillantes han surgido con
fuerza. La gigantesca marca Wella los logra con moléculas de pigmento
que hacen que el rojo se mantenga especialmente brillante. Igora, importante
jugador en Europa, ha reforzado sus últimos rojos con pigmentos más
fuertes que no se van fácilmente con los lavados.

También han aparecido nuevas marcas profesionales independientes, que
se destacan en los nuevos colores translúcidos. Chromastics, por ejemplo,
tiene 18 matices que, mezclados, producen más de 100 colores.

Otra forma de color personalizado es el que dan los reflejos, la tendencia más
fuerte de todas. Según especialistas, los reflejos –pueden costar desde
US$ 45 hasta US$ 500 – este año atraen mucho a las morenas. Colocados
estratégicamente en la coronilla, pueden crear variaciones tonales que
cambian los reflejos en la piel. Un procedimiento profesional nuevo es aplicar
reflejos en múltiples matices. O pintar con una técnica que se
llama baliage, para obtener algo así como “un beso de sol”.
O pintar franjas gruesas. En todas sus difersas variantes, los reflejos son
más populares que nunca. Tanto que las f abricantes ya venden kits especialmente
preparados para hacerlos en casa, muy fáciles de usar. Losa de Clairol
— Herbal Essences HighLights –cuestan US$ 10 y traen un peine especial. L’Oréal
sacó su Hi-Light Styliste que vende a $10,99 y trae un cepillo y una
vara, para toques finos y gruesos.

Según los profesionales de este negocio, cada vez más mujeres
se han convertido en lo que denominan “duales”: van a la peluquería
en busca del color general, o tal vez para hacerse claritos, pero luego mantienen
ese color, o algo parecido, en casa. Clairol estima que 10% de las que compran
su color en la peluquería hace esto.

El lado oscuro de la tintura son las raíces, que pueden aparecer incluso
a siete días de aplicada. Esta temporada Clairon saca una solución,
que es una crema a aplicar con pincel en 10 tonalidades diferentes. No es perfecta
pero al menos da un poco más de tiempo hasta ir en busca de un retoque.

El color del cabello se ha convertido en un accesorio de belleza con una versatilidad
pocas veces vista. El objetivo de la industria que mueve ese colosal
negocio mundial
es convertir a las tinturas en algo tan fácil de aplicar
como un lápiz de labios, según la presidenta de L’Oreal de
París, Carlo Hamilton. El negocio
de las tinturas
que se aplican en casa equivale a US$ 9.000 millones; el de
las que se aplican en peluquería oscila entre US$ 1.800 y 2.500 millones
más, según un fabricante inglés. La suma total, En total
suma unos 2.000 millones más que el presupuesto de defensa misilística
de Estados Unidos para 2006.

Según cálculos de L´Oréal´s, 60% de las mujeres en Estados
Unidos se tiñe el cabello. También lo hacen cada vez más
adolescentes, preadolescentes, hombres de toda edad y mujeres de edad avanzada.
El negocio clasifica a los consumidores de dos maneras. La primera distingue a
quienes se cubren las canas de quienes se cambian de color. Según estadísticas
recientes, los números de unos y otros son más o menos equivalentes.
La segunda diferencia a quienes se tiñen su cabello en casa – a un
costo promedio de US$ 7 a US$ 10 – de quienes recurren a profesionales, que
pueden cobrar entre US$ 20 y US$ 375, según ciudad, región y dificultad
del teñido. Clairol, división de Procter & Gamble, asegura que
las consumidoras que usan tintura en casa doblan en número a las que van
a la peluquería.

Los cambios de la moda

La nueva generación de tinturas permiten crean la ilusión de translucidez.
La moda ha introducido un énfasis en la pátina plateado sobre
cualquier tonalidad específica. Se compren en la farmacia o en la peluquería,
los nuevos colores tienen un atractivo romántico. Algunos tintes contienen
ingredientes cosméticos como aloe vera y té verde. También
les ha llegado la personalización, algo que ya se impuso en maquillaje
y cosmética. Sempre, por ejemplo, tiene 28 pigmentos alojados en una
computadora que se parece a un cajero automático. La máquina hace
diversas preguntas a la cliente sobre color actual, textura, porcentaje de canas
y tono deseado. Luego de computar las respuestas, responde con hasta 16 opciones
adecuadas de una paleta de mil posibilidades.

Una vez que la persona ha hecho su elección, la máquina le entrega
un frasco de color. Luego la asesora de belleza que opera la máquina,
lo introduce en una caja de cartón que ya tiene tonalizador, guantes
y acondicionador. El precio es US$ 15. El sistema Sempre es alemán, importado
por HCD Retail y se vende en diversas cadenas de drugstores del país.

Paralelamente los profesionales de los salones de peinados tienen paletas nuevas
para elegir. Los especialistas dicen que los rojos brillantes han surgido con
fuerza. La gigantesca marca Wella los logra con moléculas de pigmento
que hacen que el rojo se mantenga especialmente brillante. Igora, importante
jugador en Europa, ha reforzado sus últimos rojos con pigmentos más
fuertes que no se van fácilmente con los lavados.

También han aparecido nuevas marcas profesionales independientes, que
se destacan en los nuevos colores translúcidos. Chromastics, por ejemplo,
tiene 18 matices que, mezclados, producen más de 100 colores.

Otra forma de color personalizado es el que dan los reflejos, la tendencia más
fuerte de todas. Según especialistas, los reflejos –pueden costar desde
US$ 45 hasta US$ 500 – este año atraen mucho a las morenas. Colocados
estratégicamente en la coronilla, pueden crear variaciones tonales que
cambian los reflejos en la piel. Un procedimiento profesional nuevo es aplicar
reflejos en múltiples matices. O pintar con una técnica que se
llama baliage, para obtener algo así como “un beso de sol”.
O pintar franjas gruesas. En todas sus difersas variantes, los reflejos son
más populares que nunca. Tanto que las f abricantes ya venden kits especialmente
preparados para hacerlos en casa, muy fáciles de usar. Losa de Clairol
— Herbal Essences HighLights –cuestan US$ 10 y traen un peine especial. L’Oréal
sacó su Hi-Light Styliste que vende a $10,99 y trae un cepillo y una
vara, para toques finos y gruesos.

Según los profesionales de este negocio, cada vez más mujeres
se han convertido en lo que denominan “duales”: van a la peluquería
en busca del color general, o tal vez para hacerse claritos, pero luego mantienen
ese color, o algo parecido, en casa. Clairol estima que 10% de las que compran
su color en la peluquería hace esto.

El lado oscuro de la tintura son las raíces, que pueden aparecer incluso
a siete días de aplicada. Esta temporada Clairon saca una solución,
que es una crema a aplicar con pincel en 10 tonalidades diferentes. No es perfecta
pero al menos da un poco más de tiempo hasta ir en busca de un retoque.

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