Dar préstamo a la mujer pobre es muy buena inversión

Mujeres, ignorancia y pobreza forman un cóctel que produce enfermedad, prostitución y muerte. Un grupo de especialistas concluyó que dar préstamos a mujeres pobres es la forma más directa de cuidar la salud de una comunidad.

19 julio, 2005

Durante el transcurso de la cumbre sobre salud mundial femenina organizada por
las escuelas de enfermería y medicina de la Universidad de Wharton, más
que novedades sobre nuevos tratamientos y tecnologías para combatir enfermedades,
los asistentes escucharon una escalofriante combinación de historias de
relatos de pobreza, analfabetismo, escaso acceso a la economía formal y
desequilibrados derechos de propiedad, algunas de las muchas condiciones que más
directamente afectan la salud de las mujeres y su capacidad para cuidar de sí
mismas y de sus familias. Según muchas de las disertaciones allí
escuchadas, es en estos problemas aparentemente secundarios donde se pueden encontrar
soluciones al enorme problema de salud que sufren actualmente las mujeres.

May Rihani, directora del Centro para la Equidad de Género de la Academy
for Educational Development
se explayó sobre lo que considera una combinación
letal: pobreza y analfabetismo. Desde su perspectiva, la más poderosa estrategia
para mejorar los entornos socioeconómicos en que viven las mujeres y mejorar
el nivel de su salud personal y de sus familias se encuentra en la educación
de las niñas en el nivel primario y secundario. Rihani demostró
su hipótesis citando estudios que relacionan educación con salud.
Uno de ellos, realizado en 63 países, mostró que al aumentar el
nivel de educación en las mujeres aumentó la productividad del campo
y significó una reducción de 43% de la desnutrición entre
1970 y 1995. Otro, realizado en África, mostró que los niños
de madres con cinco años de educación primaria son 45% menos proclives
a morir antes de cumplir los cinco años de edad.

También presentó estadísticas que muestran los efectos del
analfabetismo y la falta de educación. Los países con menos de 20%
de sus niñas inscriptas en la escuela secundaria tienen los niveles más
altos de mortandad adolescente. Otro estudio realizado en Zambia revela que el
SIDA duplica su velocidad de difusión entre las niñas con poca educación.

La falta de educación, combinada con pobreza, desencadena un problema secundario,
que es el de las mujeres obligadas a buscar estabilidad financiera mediante recursos
poco seguros. Geeta Rao Gupta, presidenta del Centro Internacional de Investigación
sobre Mujeres, dijo que el hecho de no poseer tierra coloca a las mujeres en situaciones
financieras extremadamente precarias. Las estadísticas de propiedad de
la tierra en muchos países son notablemente bajas. En Brasil, sólo
11% de las mujeres posee tierra; en Pakistán la cifra es de sólo
3%. Eso, entre otros factores, las empuja hacia el sector informal, lo que significa
empleos inseguros y mal pagos, el tipo de trabajo que no está protegido
por las leyes ni por el gobierno. En este contexto, el mayor peligro es la lenta
caída hacia la prostitución.

“Más que la profesión más antigua del mundo,” dijo
la disertante Esohe Aghatise, directora ejecutiva de la Associazione Iroko Onlus,
un grupo dedicado al tráfico humano, “la prostitución es la
forma más antigua de opresión mundial.” Las investigaciones
realizadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo la investigadora
Laura Lederer, revelan numerosos problemas sanitarios derivados de mujeres sometidas
al comercio sexual: 64% han sido amenazadas con algún tipo de arma, 80%
tiene problema de abuso de algún tipo de sustancia y 68% sufre desórdenes
nerviosos post traumáticos.

Ameporn Ratinthorn, miembro de la facultad de enfermería de la Universidad
de Siriraj Mahidol en Tailandia que trabaja directamente con prostitutas, cuenta
que los factores fundamentales que las llevan al comercio del sexo son la inestabilidad
económica y la falta de educación. En Tailandia, al menos, el retrato
típico de una prostituta es una mujer con poca educación (65%),
madre (60%), única proveedora de la familia (si hay padre, está
ausente), endeudada y con una familia que tiene por lo menos un miembro enfermo
o incapaz de trabajar. Lo que por lo general todas tienen en común es una
enorme desventaja económica y una gran carga de responsabilidades familiares.


Préstamos para generar riqueza

Aunque la mayoría de las veces a las mujeres se las mantiene fuera de la
economía formal, han demostrado que cuando se les da la oportunidad están
muy bien dispuestas a mejorar su situación financiera y, por ende, el bienestar
de sus familias. Esto ha quedado perfectamente demostrado por las organizaciones
de microfinanciación que comenzaron a operar hace ya más de 20 años.
C. K. Prahalad, en su libro “The Fortune at the Bottom of the Pyramid: Eradicating
Poverty through Profits,” afirma que no sólo la mujer es una figura
central en todo el proceso de desarrollo económico sino que está
en la vanguardia de la transformación social. Prahalad atribuye el éxito
del Grameen Bank, el pionero de microfinanciación de Bangladesh, a su política
de préstamos para las mujeres. Pruebas a la vista: la tasa de incumplimiento
del Grameen Bank es inferior a 1,5%.

Para Hans Dellien, gerente de micropréstamos del Women´a World Banking
(WWB), invertir en las mujeres “es una apuesta segura”. “Si se
les da poder a través de medios económicos, ellas invertirán
en sus hijos (mandándolos a la escuela) y en sus hogares. De allí
en más, la conexión con la salud es clara: se cuidarán más
ellas y a los suyos”. En su sitio web, el WWB responde a la pregunta “¿Por
qué prestarle a las mujeres?” con los siguientes argumentos:

· Las mujeres son mejores actores en la economía global. El papel
que les cabe como agricultoras, comerciantes e industriales del sector informal
es importante y muchas veces ignorado.
· La experiencia global con micropréstamos demuestra que las mujeres
son mejores tomadoras de préstamos que los hombres y que las emprendedoras
de bajos ingresos tienen una tasa de repago mucho más alta que los clientes
de los grandes bancos. .
· Invertir en emprendedoras mujeres de bajos ingresos es un medio altamente
eficiente para lograr objetivos sociales y económicos. Las mujeres manejan
las finanzas hogareñas en casi todo el mundo en desarrollo. Cuando más
dinero cae en manos de mujeres, más gastan en comida, remedios y libros
escolares para sus hijos.
· Las mujeres tienden a ser honestas, prácticas y confiables. Esto
da como resultado tasas muy bejas de fracasos empresariales o incumplimiento de
pago de préstamos. Dellien said that he and his colleagues within WWB,
which doesn´t lend money but serves as an advocate and provides technical assistance
for microfinance, spend a lot of time explaining to banks and potential lenders
that this isn´t charity, but rather a highly effective, smart way to invest resources.

Como dijo en su apertura del evento Judith Rodin, actual presidenta de la Fundación
Rockefeller, “Éste es un problema multidisciplinario… la educación
y el empleo afectan la salud de las mujeres”. Ese tema dominó los
dos días de deliberaciones entre los participantes: la posición
económica de la mujer afecta directamente su capacidad para pagar cuidados
necesarios en salud, vivienda y educación; afecta también su poder
y su estatus en la familia y la comunidad y juega un papel decisivo en su capacidad
para actuar contra la violencia ejercida sobre su persona y su familia.

Durante el transcurso de la cumbre sobre salud mundial femenina organizada por
las escuelas de enfermería y medicina de la Universidad de Wharton, más
que novedades sobre nuevos tratamientos y tecnologías para combatir enfermedades,
los asistentes escucharon una escalofriante combinación de historias de
relatos de pobreza, analfabetismo, escaso acceso a la economía formal y
desequilibrados derechos de propiedad, algunas de las muchas condiciones que más
directamente afectan la salud de las mujeres y su capacidad para cuidar de sí
mismas y de sus familias. Según muchas de las disertaciones allí
escuchadas, es en estos problemas aparentemente secundarios donde se pueden encontrar
soluciones al enorme problema de salud que sufren actualmente las mujeres.

May Rihani, directora del Centro para la Equidad de Género de la Academy
for Educational Development
se explayó sobre lo que considera una combinación
letal: pobreza y analfabetismo. Desde su perspectiva, la más poderosa estrategia
para mejorar los entornos socioeconómicos en que viven las mujeres y mejorar
el nivel de su salud personal y de sus familias se encuentra en la educación
de las niñas en el nivel primario y secundario. Rihani demostró
su hipótesis citando estudios que relacionan educación con salud.
Uno de ellos, realizado en 63 países, mostró que al aumentar el
nivel de educación en las mujeres aumentó la productividad del campo
y significó una reducción de 43% de la desnutrición entre
1970 y 1995. Otro, realizado en África, mostró que los niños
de madres con cinco años de educación primaria son 45% menos proclives
a morir antes de cumplir los cinco años de edad.

También presentó estadísticas que muestran los efectos del
analfabetismo y la falta de educación. Los países con menos de 20%
de sus niñas inscriptas en la escuela secundaria tienen los niveles más
altos de mortandad adolescente. Otro estudio realizado en Zambia revela que el
SIDA duplica su velocidad de difusión entre las niñas con poca educación.

La falta de educación, combinada con pobreza, desencadena un problema secundario,
que es el de las mujeres obligadas a buscar estabilidad financiera mediante recursos
poco seguros. Geeta Rao Gupta, presidenta del Centro Internacional de Investigación
sobre Mujeres, dijo que el hecho de no poseer tierra coloca a las mujeres en situaciones
financieras extremadamente precarias. Las estadísticas de propiedad de
la tierra en muchos países son notablemente bajas. En Brasil, sólo
11% de las mujeres posee tierra; en Pakistán la cifra es de sólo
3%. Eso, entre otros factores, las empuja hacia el sector informal, lo que significa
empleos inseguros y mal pagos, el tipo de trabajo que no está protegido
por las leyes ni por el gobierno. En este contexto, el mayor peligro es la lenta
caída hacia la prostitución.

“Más que la profesión más antigua del mundo,” dijo
la disertante Esohe Aghatise, directora ejecutiva de la Associazione Iroko Onlus,
un grupo dedicado al tráfico humano, “la prostitución es la
forma más antigua de opresión mundial.” Las investigaciones
realizadas por el Departamento de Estado de Estados Unidos, dijo la investigadora
Laura Lederer, revelan numerosos problemas sanitarios derivados de mujeres sometidas
al comercio sexual: 64% han sido amenazadas con algún tipo de arma, 80%
tiene problema de abuso de algún tipo de sustancia y 68% sufre desórdenes
nerviosos post traumáticos.

Ameporn Ratinthorn, miembro de la facultad de enfermería de la Universidad
de Siriraj Mahidol en Tailandia que trabaja directamente con prostitutas, cuenta
que los factores fundamentales que las llevan al comercio del sexo son la inestabilidad
económica y la falta de educación. En Tailandia, al menos, el retrato
típico de una prostituta es una mujer con poca educación (65%),
madre (60%), única proveedora de la familia (si hay padre, está
ausente), endeudada y con una familia que tiene por lo menos un miembro enfermo
o incapaz de trabajar. Lo que por lo general todas tienen en común es una
enorme desventaja económica y una gran carga de responsabilidades familiares.


Préstamos para generar riqueza

Aunque la mayoría de las veces a las mujeres se las mantiene fuera de la
economía formal, han demostrado que cuando se les da la oportunidad están
muy bien dispuestas a mejorar su situación financiera y, por ende, el bienestar
de sus familias. Esto ha quedado perfectamente demostrado por las organizaciones
de microfinanciación que comenzaron a operar hace ya más de 20 años.
C. K. Prahalad, en su libro “The Fortune at the Bottom of the Pyramid: Eradicating
Poverty through Profits,” afirma que no sólo la mujer es una figura
central en todo el proceso de desarrollo económico sino que está
en la vanguardia de la transformación social. Prahalad atribuye el éxito
del Grameen Bank, el pionero de microfinanciación de Bangladesh, a su política
de préstamos para las mujeres. Pruebas a la vista: la tasa de incumplimiento
del Grameen Bank es inferior a 1,5%.

Para Hans Dellien, gerente de micropréstamos del Women´a World Banking
(WWB), invertir en las mujeres “es una apuesta segura”. “Si se
les da poder a través de medios económicos, ellas invertirán
en sus hijos (mandándolos a la escuela) y en sus hogares. De allí
en más, la conexión con la salud es clara: se cuidarán más
ellas y a los suyos”. En su sitio web, el WWB responde a la pregunta “¿Por
qué prestarle a las mujeres?” con los siguientes argumentos:

· Las mujeres son mejores actores en la economía global. El papel
que les cabe como agricultoras, comerciantes e industriales del sector informal
es importante y muchas veces ignorado.
· La experiencia global con micropréstamos demuestra que las mujeres
son mejores tomadoras de préstamos que los hombres y que las emprendedoras
de bajos ingresos tienen una tasa de repago mucho más alta que los clientes
de los grandes bancos. .
· Invertir en emprendedoras mujeres de bajos ingresos es un medio altamente
eficiente para lograr objetivos sociales y económicos. Las mujeres manejan
las finanzas hogareñas en casi todo el mundo en desarrollo. Cuando más
dinero cae en manos de mujeres, más gastan en comida, remedios y libros
escolares para sus hijos.
· Las mujeres tienden a ser honestas, prácticas y confiables. Esto
da como resultado tasas muy bejas de fracasos empresariales o incumplimiento de
pago de préstamos. Dellien said that he and his colleagues within WWB,
which doesn´t lend money but serves as an advocate and provides technical assistance
for microfinance, spend a lot of time explaining to banks and potential lenders
that this isn´t charity, but rather a highly effective, smart way to invest resources.

Como dijo en su apertura del evento Judith Rodin, actual presidenta de la Fundación
Rockefeller, “Éste es un problema multidisciplinario… la educación
y el empleo afectan la salud de las mujeres”. Ese tema dominó los
dos días de deliberaciones entre los participantes: la posición
económica de la mujer afecta directamente su capacidad para pagar cuidados
necesarios en salud, vivienda y educación; afecta también su poder
y su estatus en la familia y la comunidad y juega un papel decisivo en su capacidad
para actuar contra la violencia ejercida sobre su persona y su familia.

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