Ciertos antinflamatorios podrían reducir riesgos cardíacos

Ibuprofeno, naproxeno y otros anfinflamatorios similares probablemente limitan riesgos de infarto y otros ataques al corazón, sin contraindicaciones peligrosas. Así sostiene un amplio estudio publicado en Gran Bretaña.

28 diciembre, 2004

Tras examinar más de seis años las bases de datos de una entidad pública, British General Practice Research (BGPR), los investigadores concluyeron que, cuando el paciente deja de usar drogas antinflamatorias no esteroides (Dane), aumenta su proclividad a problemas cardíacos. Como se sabe, la gama abarca ibuprofeno, naproxeno, ketoprofeno y diclofenac.

Los riesgos de infarto agudo de miocardio (IAM) se elevaban 50% en quienes habían abandonado esas drogas hasta 29 días antes de sufrir un ataque. Ello en relación con no usuarios y usuarios regulares. Así sostiene un documento originado en los Archivos de Medicina Interna.

Además, esos mismos riesgos, en pacientes que venían tomando Dane durante largo tiempo, eran 100% superiores a la misma muestra referencial. El factor se triplicaba en personas tratadas por artritis reumática. A los 60 días de interrumpido, el abandono de Dane ya no se asociaba a riesgos cardíacos.

En general, el trabajo establece que los compuestos tipo Dane pueden disminuir el peligro de infarto reduciendo, justamente, inflamaciones arteriales que suelen vincularse con esos ataques. “El riesgo de IAM no era alto en usuarios corrientes de Dane, lo cual sugiere que esas drogas quizá neutralicen el aumento de riesgo causado por una inflamación. Esta interpretación –puntualiza el estudio- contradice trabajos previos, según los cuales no existe relación entre usuarios corrientes de Dane y riesgos de infarto”.

Este documento genera escepticismo en Estados Unidos, pues podría esgrimirse como defensa de Merck y su analgésico Vioxx, de venta suspendida. Al retirarlo en septiembre, la farmoquímica actuaba en función de estudios según los cuales el compuesto doblaba riesgos cardíacos a los 18 meses de empleo en ciertas patologías. Pero, como lo admitió la firma, Vioxx (basado en COX2) mostraba más riesgos sistémicos que el naproxeno, porque éste tiene propiedades preventivas de infarto.

En ese momento, la Food & Drug Administration (FDA) se negó a convalidar la aseveración. En cuanto al trabajo británico, examinó 8.690 casos de infarto, registrados entre 1995 y 2001, que se confrontaron con 33.920 casos de referencia. La premisa básica era que “la inflamación sistémica se asocia con el aumento de riesgos de IAM”. En la Argentina, el ibuprofeno es un genérico, el naproxemo se vende como “Aleve” y la marca más conocida de diclofenac es “Voltarén”.

“Los resultados indican que debiera evitarse la suspensión abrupta de una terapia Dane. Los profesionales tendrían que revisar cuidadosamente los cuadros clínicos y las medicaciones, antes de interrumpir la ingesta de Dane”, prescribe el trabajo. “Ello vale particularmente en pacientes crónicos o que hayan tomado Dane durante largo tiempo”, coincide Lorenz Fischer (hospital universtario de Basilea, Suiza).

Naturalmente, la hipótesis clave es que las Dane suprimen inflamaciones en arterias coronarias. Al suspender de pronto su administración, se corre peligro de una “explosión inflamatoria” que desestabilice la plaza arterial y cause ataques.

Tras examinar más de seis años las bases de datos de una entidad pública, British General Practice Research (BGPR), los investigadores concluyeron que, cuando el paciente deja de usar drogas antinflamatorias no esteroides (Dane), aumenta su proclividad a problemas cardíacos. Como se sabe, la gama abarca ibuprofeno, naproxeno, ketoprofeno y diclofenac.

Los riesgos de infarto agudo de miocardio (IAM) se elevaban 50% en quienes habían abandonado esas drogas hasta 29 días antes de sufrir un ataque. Ello en relación con no usuarios y usuarios regulares. Así sostiene un documento originado en los Archivos de Medicina Interna.

Además, esos mismos riesgos, en pacientes que venían tomando Dane durante largo tiempo, eran 100% superiores a la misma muestra referencial. El factor se triplicaba en personas tratadas por artritis reumática. A los 60 días de interrumpido, el abandono de Dane ya no se asociaba a riesgos cardíacos.

En general, el trabajo establece que los compuestos tipo Dane pueden disminuir el peligro de infarto reduciendo, justamente, inflamaciones arteriales que suelen vincularse con esos ataques. “El riesgo de IAM no era alto en usuarios corrientes de Dane, lo cual sugiere que esas drogas quizá neutralicen el aumento de riesgo causado por una inflamación. Esta interpretación –puntualiza el estudio- contradice trabajos previos, según los cuales no existe relación entre usuarios corrientes de Dane y riesgos de infarto”.

Este documento genera escepticismo en Estados Unidos, pues podría esgrimirse como defensa de Merck y su analgésico Vioxx, de venta suspendida. Al retirarlo en septiembre, la farmoquímica actuaba en función de estudios según los cuales el compuesto doblaba riesgos cardíacos a los 18 meses de empleo en ciertas patologías. Pero, como lo admitió la firma, Vioxx (basado en COX2) mostraba más riesgos sistémicos que el naproxeno, porque éste tiene propiedades preventivas de infarto.

En ese momento, la Food & Drug Administration (FDA) se negó a convalidar la aseveración. En cuanto al trabajo británico, examinó 8.690 casos de infarto, registrados entre 1995 y 2001, que se confrontaron con 33.920 casos de referencia. La premisa básica era que “la inflamación sistémica se asocia con el aumento de riesgos de IAM”. En la Argentina, el ibuprofeno es un genérico, el naproxemo se vende como “Aleve” y la marca más conocida de diclofenac es “Voltarén”.

“Los resultados indican que debiera evitarse la suspensión abrupta de una terapia Dane. Los profesionales tendrían que revisar cuidadosamente los cuadros clínicos y las medicaciones, antes de interrumpir la ingesta de Dane”, prescribe el trabajo. “Ello vale particularmente en pacientes crónicos o que hayan tomado Dane durante largo tiempo”, coincide Lorenz Fischer (hospital universtario de Basilea, Suiza).

Naturalmente, la hipótesis clave es que las Dane suprimen inflamaciones en arterias coronarias. Al suspender de pronto su administración, se corre peligro de una “explosión inflamatoria” que desestabilice la plaza arterial y cause ataques.

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