Bordeaux inaugura un espectacular museo del vino

Algunos lo llaman el tótem, otros el decanter, pero todos hablan del museo que en verdad se llama La cité du Vin. Para Alain Juppé, alcalde de Bordeaux, es el "Guggenheim del vino".

Unos 700.000 visitantes llegarán a la décima bienal del Bordeaux Wine Festival este fin de semana. Este mes, la ciudad, destacada en 2007 por la UNESCO como  heredad del vino, fue renovada por su alcalde,  Alain Juppé, quien inauguró lo que califica como el “Guggenheim del vino”. Se trata de  La Cité du Vin, un museo que costó €81m ($90m). El festival promete mucho más que gozar de un tinto superior: más de cuatro días los visitantes pueden recorrer 2km  de ruta del vino, entrevistar viñateros y probar comida gourmet de la región. También pueden tener una idea de la cultura del lugar además de las atracciones gastronómicas: “Racines”, es un espectáculo multimedia de 20 minutos que cuenta la historia  de la zona de Bordeaux y su vino que se proyectará sobre la fachada del Palais de la Bourse. Habrá fuegos de artificio, artistas callejeros y una exhibición de Philippe Dufrenoy, el nativo de la zona que descubrió que podía pintar con vino.

El museo

El estudio de arquitectos XTU completó “la Cité du Vin”, un edificio lleno de curvas que celebra la incomparable industria vitivinícola de la región. . Su atractiva estructura , ubicada en las márgenes de rio Garona sirve como parque temático del vino: ofrece excursiones, áreas de cata, negocios tipo boutique y un restaurante panorámico en el último piso.  El equipo de diseño, liderado por Anouk Legendre y Nicolás nicolas Desmazières, buscó crear una conexión entre el nuevo edificio y su contexto generando una sensación de movimiento perpetuo. “Este edificio no tiene ninguna forma reconocible  porque es una evocación del alma del vino entre el río y la ciudad,’ explican los arquitectos. “Cada detalle de la arquitectura evoca el alma del vino y su naturaleza líquida, redonda, sin costuras, intangible y sensualestá diseñadapara representar el vino girando en la copa. La sinuoso fachada del edificio comprende  paneles de vidrio impresos en pantallas de seda y paneles de aluminio iridiscentes perforados que cambian de apariencia según la hora del día. El edificio establece un diálogo con el río a travé de sus reflejos y generando así una correla ción con la apariencia permanentemente cambiante del vino.

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