Uber: lo más difícil es definirla

Uber se define como una plataforma colaborativa (o sea, tecnológica)  y la Comisión Europea la define como una compañía de transporte. Ahora entra al ruedo el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para fallar. Lo que resulte tendrá consecuencias para muchas start-ups tecnológicas.

2 diciembre, 2016

Del resultado de la definición se desprenderá si Uber es, o no, una competencia desleal para el sector del taxi. El veredicto también tendrá influencia en la forma en que las plataformas tecnológicas se definan y regulen en la Unión Europea.

Si Uber logra imponer su argumento de que es un intermediario que brinda un servicio tecnológico a cambio de un pago, el fallo fortalecerá la posición de compañías como AirB&B y Booking.com, dos empresas norteamericanas actualmente con problemas con los reguladores europeos.

Si el Tribunal da un fuerte veredicto pro-Uber, también tendrá repercusiones en el debate sobre si Google y Facebook son simples plataformas de Internet o si son compañías de noticias.

 

Las compañías de la llamada “sharing economy”, en la que las cosas se comparten de una forma desconocida hasta la actualidad están dando una dura pelea contra las normas y regulaciones nacionales que pretenden que adhieran a las normas y leyes de rivales tradicionales  en cuestiones de empleo, salud, seguridad, impuestos y precios.

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