Tras la utopía de la biblioteca universal

El problema principal para crear este reservorio del conocimiento global tiene poco que ver con la tecnología. La dificultad surge de la espinosa maraña de temas legales, comerciales y políticos que rodea el negocio editorial. Con o sin Internet, el mundo tal vez no esté listo para este gran proyecto en el que se estancó Google y que ahora aborda Harvard.

3 noviembre, 2012

<p><span style="color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; ">El ambicioso programa de escaneo de libros de Google se est&aacute; muriendo en los tribunales. Pero ahora hay otro proyecto, liderado por gente de Harvard, para poner</span><em style="color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; margin: 0px; padding: 0px; ">online</em><span style="color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; ">&nbsp;la herencia literaria.&nbsp;</span></p>
<p style="margin: 0px 0px 15px; padding: 0px; color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; ">As&iacute; lo rese&ntilde;a Nicholas Carr &ndash;ensayista en temas de tecnolog&iacute;a y cultura&ndash;, cuyo libro m&aacute;s reciente es<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">&nbsp;The Shallows: What the Internet Is Doing to Our Brains</em>, en un art&iacute;culo que aqu&iacute; condensamos.<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
En su libro de 1938,&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">World Brain</em>, H.G. Wells imagin&oacute; una &eacute;poca &ndash;no muy distante, cre&iacute;a &eacute;l&ndash; en la que todas las personas del planeta tendr&iacute;an f&aacute;cil acceso a &ldquo;todo lo que se piensa o conoce&rdquo;.<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Los a&ntilde;os 30 eran una d&eacute;cada de mucho avance en microfotograf&iacute;a y Wells supuso que el microfilm ser&iacute;a la tecnolog&iacute;a capaz de poner el cuerpo del conocimiento humano al alcance de todos. Cre&iacute;a que no estaba lejos el d&iacute;a en que un alumno en cualquier parte del mundo pudiera sentarse con un proyector en su propio estudio para examinar, en el momento que le quedara m&aacute;s c&oacute;modo, cualquier libro o cualquier documento.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Era demasiado optimismo. La Segunda Guerra Mundial impuso un comp&aacute;s de espera a sus ilusiones y cuando volvi&oacute; la paz, infinitas limitaciones t&eacute;cnicas hicieron impracticable su plan. El microfilm fue un muy importante medio de almacenaje y preservaci&oacute;n de documentos, pero result&oacute; fr&aacute;gil para sostener todo un sistema de transmisi&oacute;n de conocimiento.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Sin embargo, 75 a&ntilde;os m&aacute;s tarde, la idea de Wells sigue viva. El proyecto de crear un gran almac&eacute;n&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>&nbsp;con todos los libros que se han publicado en el mundo hasta la fecha tiene hoy un nombre, el que le puso el fil&oacute;sofo Peter Singer: &ldquo;La biblioteca de la utop&iacute;a&rdquo;.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Con Internet ha llegado el sistema de informaci&oacute;n que puede almacenar documentos, transmitirlos y entregar informaci&oacute;n a pedido. Lo &uacute;nico que hay que hacer es digitalizar los m&aacute;s de 100 millones de libros que aparecieron desde que Gutenberg invent&oacute; los tipos m&oacute;viles; luego indexar sus contenidos, agregar algunos metadatos descriptivos y ponerlos&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>&nbsp;con herramientas para verlos y buscarlos.</p>
<p style="margin: 0px 0px 15px; padding: 0px; color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; "><strong style="margin: 0px; padding: 0px; ">Problemas no tecnol&oacute;gicos<br />
</strong><br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Google ten&iacute;a la capacidad y el dinero para escanear millones de libros en su base de datos, pero los problemas con que tropez&oacute; no fueron tecnol&oacute;gicos. Trabaj&oacute; en el proyecto durante 10 a&ntilde;os pero su plan se atasc&oacute; en una mara&ntilde;a de obst&aacute;culos legales.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Ahora hay otro proyecto monumental para crear una biblioteca universal.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Esta vez no surge de Silicon Valley sino de la Universidad de Harvard. La&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Digital Public Library of America&nbsp;</em>(DPLA) tiene ambiciosas metas, grandes nombres y generosos colaboradores. Sin embargo, a pesar de todo eso, su &eacute;xito dista mucho de estar asegurado. Quienes lo llevan adelante est&aacute;n advirtiendo que el problema principal para crear una biblioteca universal tiene poco que ver con la tecnolog&iacute;a. El problema surge de la espinosa mara&ntilde;a de temas legales, comerciales y pol&iacute;ticos que rodea el negocio editorial. Con o sin Internet, el mundo tal vez no est&eacute; listo para la biblioteca de la utop&iacute;a.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
En 2002 Larry Page, cofundador de Google, decidi&oacute; escanear todos los libros del mundo en su base de datos. Necesitaba, dec&iacute;a, llevar todos los textos a Internet para poder cumplir con su sue&ntilde;o de poner &ldquo;toda la informaci&oacute;n del mundo&rdquo; al alcance de la gente. Ten&iacute;a la tecnolog&iacute;a, la gente y el dinero para hacerlo.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
En 2004 anunci&oacute; su proyecto &ndash;&ldquo;Google&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Book Search</em>&rdquo;&ndash; como una simple extensi&oacute;n de su servicio tradicional de b&uacute;squedas. Cinco de las bibliotecas m&aacute;s grandes del mundo, en calidad de socias, le permitir&iacute;an digitalizar sus colecciones de libros a cambio de las copias digitalizadas. Comenz&oacute; entonces el escaneo primero y luego la digitalizaci&oacute;n de millones de vol&uacute;menes. No todos eran libros del dominio p&uacute;blico, algunos estaban todav&iacute;a bajo el r&eacute;gimen de propiedad intelectual.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
All&iacute; fue cuando comenzaron los problemas. Diversas asociaciones de editores demandaron a Google por violaci&oacute;n de propiedad intelectual.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Y Google, en lugar de ir a juicio y defender su&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Book Search</em>&nbsp;explicando que hac&iacute;a un &ldquo;uso justo&rdquo; de material protegido &ndash;argumento con el cual, seg&uacute;n muchos abogados, podr&iacute;a haber ganado&ndash; prefiri&oacute; arreglar con sus adversarios. Acept&oacute; pagar enormes sumas de dinero a autores y editores a cambio del permiso para desarrollar una base de datos &ndash;comercial&ndash; de libros. Seg&uacute;n el acuerdo, Google pod&iacute;a vender a bibliotecas y otras instituciones suscripciones a su base de datos y adem&aacute;s usar el servicio para vender&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">e-books</em>&nbsp;y mostrar publicidad.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Eso agrav&oacute; la controversia. Bibliotecas y universidades se opusieron al acuerdo. Muchos autores pidieron que retiraran sus libros de las listas. La justicia temi&oacute; monopolio. Las editoriales extranjeras pusieron el grito en el cielo. Finalmente el a&ntilde;o pasado un juez federal en Estados Unidos rechaz&oacute; el acuerdo citando una larga lista de objeciones.</p>
<p style="margin: 0px 0px 15px; padding: 0px; color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; "><strong style="margin: 0px; padding: 0px; ">El proyecto universitario<br />
</strong><br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Robert Darnton no es Larry Page. Distinguido historiador, acad&eacute;mico, autor y Caballero de la Legi&oacute;n de Honor de Francia, ha dicho que quiere abrir &ldquo;casi todo el repositorio disponible de la cultura humana&rdquo;. Sue&ntilde;a, como Page, con una biblioteca universal<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>&nbsp;&ldquo;que ponga al alcance de todos los ciudadanos el conocimiento del mundo&rdquo;.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
En los a&ntilde;os 90 inici&oacute; dos proyectos para digitalizar trabajos hist&oacute;ricos y acad&eacute;micos y public&oacute; ensayos sobre las posibilidades de los libros electr&oacute;nicos y la ense&ntilde;anza universitaria digital. En 2007, la Universidad de Harvard lo nombr&oacute; director de su sistema de bibliotecas para que desde all&iacute; intentara realizar su sue&ntilde;o. Aunque Harvard hab&iacute;a sido uno de los primeros socios de Google, Darnton pronto se manifest&oacute; un influyente cr&iacute;tico del acuerdo&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Book Search.&nbsp;</em><br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Dec&iacute;a que &ldquo;Google<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">&nbsp;Book Search</em>&rdquo; era una &ldquo;especulaci&oacute;n comercial&rdquo; que parec&iacute;a destinada a convertirse en una empresa imbatible, tecnol&oacute;gicamente inatacable y legalmente invulnerable que puede aplastar a toda la competencia&rdquo;. Se convertir&iacute;a, seg&uacute;n Darnton, en &ldquo;un nuevo tipo de monopolio, esta vez de acceso a la informaci&oacute;n&rdquo;.<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Su ret&oacute;rica molest&oacute; a muchos, pero otros admitieron que hab&iacute;a motivos para preocuparse. Darnton tem&iacute;a que Google, operando bajo las amplias protecciones comerciales que otorgaba el acuerdo, tendr&iacute;a el poder para cobrar lo que quisiera por las suscripciones a su base de datos. Y as&iacute;, las bibliotecas terminar&iacute;an pagando sumas exorbitantes para acceder a los mismos vol&uacute;menes que le hab&iacute;an dado gratuitamente a Google para que los digitalizara.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Darnton reconoc&iacute;a que los ejecutivos de Google se mostraban llenos de idealismo y buena voluntad, pero no hab&iacute;a garant&iacute;as de que ellos, o sus sucesores, no fueran a convertirse en depredadores en el futuro. Al permitir &ldquo;la comercializaci&oacute;n del contenido de nuestras bibliotecas&rdquo;, dec&iacute;a, el acuerdo &ldquo;convertir&iacute;a la Internet en un instrumento para privatizar conocimiento que pertenece a la esfera p&uacute;blica&rdquo;.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
En cambio &ndash;plantea Darnton&ndash; si bibliotecas y universidades trabajan juntas, financiadas por fundaciones de caridad, construir&aacute;n una verdadera biblioteca p&uacute;blica en Estados Unidos. Su inspiraci&oacute;n no proviene de la tecnolog&iacute;a sino de los fil&oacute;sofos del iluminismo. Cuando las ideas comenzaban a circular impulsadas por tecnolog&iacute;as como la imprenta y el correo, pensadores como Voltaire, Rousseau, y Thomas Jefferson cre&iacute;an ser ciudadanos de una Rep&uacute;blica de las Letras, una meritocracia librepensadora que trascend&iacute;a las fronteras nacionales. &ldquo;Pero la Rep&uacute;blica de las Letras&rdquo;, dice Darnton hoy, &ldquo;era democracia solo en principio, pues estaba dominada por los bien nacidos y los ricos&rdquo;.<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Con Internet se puede corregir esa desigualdad. Al poner&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>&nbsp;copias digitales de trabajos, dice, se podr&iacute;an abrir las colecciones de las grandes bibliotecas del pa&iacute;s a cualquier persona con acceso a la red. Se podr&iacute;a, entonces, crear la &ldquo;Rep&uacute;blica Digital de las Letras&rdquo;, gratis, abierta y democr&aacute;tica.</p>
<p style="margin: 0px 0px 15px; padding: 0px; color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; "><strong style="margin: 0px; padding: 0px; ">La puesta en marcha<br />
</strong><br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Berkman Center for Internet and Society</em>, de la Universidad de Harvard, acept&oacute; con gusto el desaf&iacute;o de Darnton. Anunci&oacute; a fines de 2010 que coordinar&iacute;a un esfuerzo para crear la DPLA y convertir el sue&ntilde;o del iluminismo en una realidad de la era de la informaci&oacute;n. El proyecto consigui&oacute; la financiaci&oacute;n inicial de&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Alfred P. Sloan Foundation</em>&nbsp;y form&oacute; una junta directiva integrada por muchas luminarias. El centro se puso como meta tener la biblioteca digital en actividad, aunque sea en forma rudimentaria, para abril de 2013.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Cuando la justicia dio el golpe de gracia a Google, Darnton no de&shy;sa&shy;provech&oacute; la ocasi&oacute;n para presentar la DPLA como la mejor oportunidad para que el mundo tenga una biblioteca digital universal. Y, por cierto, consigui&oacute; amplio apoyo.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Pero la decisi&oacute;n de llamarla &ldquo;biblioteca p&uacute;blica&rdquo; tambi&eacute;n levant&oacute; polvareda. Por un lado, la asociaci&oacute;n de bibliotecas estaduales pidi&oacute; que se cambiara el nombre al proyecto. Si bien las bibliotecas de cada uno de los estados de la Uni&oacute;n manifestaban su apoyo a un proyecto &ldquo;para poner el conocimiento cient&iacute;fico y cultural de nuestro pa&iacute;s y del mundo al alcance de todos&rdquo;, les preocupaba que al presentarse como la biblioteca p&uacute;blica del pa&iacute;s, &ldquo;la DPLA pod&iacute;a dar a entender que las bibliotecas p&uacute;blicas pueden ser reemplazadas en m&aacute;s de 16.000 comunidades en Estados Unidos por una biblioteca digital nacional&rdquo;. Esa percepci&oacute;n har&iacute;a m&aacute;s dif&iacute;cil para las bibliotecas locales protegerse de recortes presupuestarios.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
La controversia sobre la nomenclatura indica la presencia de un problema m&aacute;s profundo que acosa a la biblioteca&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>: su incapacidad para definirse. El proyecto DPLA sigue siendo un misterio en muchos aspectos. Nadie sabe con exactitud c&oacute;mo funcionar&aacute; o qu&eacute; ser&aacute;. Esa vaguedad es deliberada. Cuando el Berkman Center lanz&oacute; la iniciativa, quer&iacute;a que las decisiones fueran tomadas en colaboraci&oacute;n evitando decretos desde arriba que pudieran alienar a las partes interesadas. Pero seg&uacute;n personas allegadas al proyecto, hay importantes desacuerdos en la comisi&oacute;n directiva sobre la misi&oacute;n y el alcance. Muchos aspectos importantes est&aacute;n todav&iacute;a por definirse.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
No hay consenso todav&iacute;a sobre si alojar&aacute; los libros digitalizados en sus propios servidores, o si aportar&aacute; se&ntilde;aladores a colecciones digitales almacenadas en las computadoras de otras bibliotecas y archivos. Tampoco la comisi&oacute;n ha decidido sobre qu&eacute; materiales, adem&aacute;s de libros, se incluir&aacute;n en la biblioteca. Fotograf&iacute;as, im&aacute;genes en movimiento, grabaciones de audio, im&aacute;genes de objetos, posteos de&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">blogs</em>&nbsp;y videos<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>, todo esto est&aacute; en consideraci&oacute;n. Otro tema abierto es si tratar&aacute; de brindar cualquier tipo de acceso a libros de publicaci&oacute;n reciente, incluyendo&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">e-books</em>&nbsp;populares. Darn&shy;ton cree que la biblioteca digital deber&iacute;a permanecer al margen de trabajos publicados en los &uacute;ltimos cinco o 10 a&ntilde;os, para no entrar en el terreno de editoriales y bibliotecas p&uacute;blicas. Cree que ser&iacute;a un error invadir el mercado comercial actual. Sabe que su postura no coincide con la de otros en el proyecto.</p>
<p style="margin: 0px 0px 15px; padding: 0px; color: rgb(85, 85, 85); font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; line-height: 16px; "><strong style="margin: 0px; padding: 0px; ">La pared de los derechos de autor<br />
</strong><br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Aun si la junta directiva lograra alguna armon&iacute;a de opiniones, la forma definitiva que adoptar&aacute; la DPLA sigue en el misterio. El principal tema que sobrevuela el proyecto es uno que no se puede resolver por decreto ejecutivo, ni siquiera mediante la construcci&oacute;n de un consenso metodol&oacute;gico. Es el mismo tema que acos&oacute; a Google&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Boook Search</em>&nbsp;y que acecha a cualquier esfuerzo por crear una gran biblioteca&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>: c&oacute;mo superar las restricciones del pa&iacute;s sobre derechos de autor. Los problemas legales son inmensos.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Algunos acad&eacute;micos creen que las restricciones de propiedad intelectual frustrar&aacute;n cualquier intento de crear una biblioteca&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">online</em>&nbsp;universal a menos que el Congreso cambie la ley actual.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
Expertos en el tema de&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">New York Law School&nbsp;</em>creen que ser&aacute; muy dif&iacute;cil incluir trabajos hu&eacute;rfanos en una base de datos digital sin nueva legislaci&oacute;n, que habr&aacute; que introducir grandes cambios en la ley de propiedad intelectual para crear una biblioteca que pueda incluir trabajos recientes. Es posible que hagan falta muchos a&ntilde;os de presi&oacute;n p&uacute;blica para lograr que los pol&iacute;ticos aporten los remedios necesarios.&nbsp;<br style="margin: 0px; padding: 0px; " />
A pesar de los enormes desaf&iacute;os, la&nbsp;<em style="margin: 0px; padding: 0px; ">Digital Public Library of America&nbsp;</em>tiene un entusiasta cuerpo de voluntarios y algunos generosos colaboradores. Parece probable que el a&ntilde;o pr&oacute;ximo se comience a realizar alg&uacute;n tipo de intercambio de metadatos. Qu&eacute; pasar&aacute; despu&eacute;s de eso no se sabe.</p>

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