viernes, 23 de enero de 2026

El pistacho en Argentina: de ingrediente exclusivo a símbolo de lujo cotidiano y tendencia urbana

La expansión del pistacho como consumo aspiracional en el país refleja cambios en las preferencias culturales y sociales, impulsada por redes sociales, la heladería artesanal y una identidad local que integra placer, estética y pertenencia.

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En Argentina, el pistacho dejó de ser un ingrediente reservado a espacios premium para convertirse en protagonista de vitrinas, cartas de cafeterías y redes sociales. Este proceso, conocido como “pistachomanía”, se inscribe en una tendencia global de crecimiento sostenido del mercado de frutos secos considerados funcionales y saludables, y encuentra en el país una expresión singular y arraigada en la cultura urbana.

El informe “El pistacho, el nuevo oro verde” de Human Connections Media identifica como punto de inflexión la viralización del llamado “chocolate Dubái” en TikTok, que superó los 120 millones de visualizaciones y provocó un aumento inmediato de la demanda internacional, con subas de precios superiores al 50% interanual en mercados mayoristas internacionales. En el contexto argentino, el fenómeno se desplegó de manera orgánica, sin grandes campañas publicitarias, atravesando la pastelería artesanal, el café de especialidad y el circuito foodie urbano.

El auge local del pistacho está vinculado a una estética visual asociada al “lujo suave”, bienestar y sofisticación accesible. Plataformas como TikTok e Instagram amplificaron el fenómeno a través de recetas virales, videos ASMR y un relato aspiracional que conecta el pistacho con diseño, estilo de vida y disfrute cotidiano. Más del 80% de los usuarios de redes en el país consume contenidos gastronómicos de forma habitual, lo que contribuyó a la masificación del producto.

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En esta dinámica, el pistacho dejó de ser únicamente un sabor exótico para transformarse en objeto de deseo aspiracional masivo. Cuando la tendencia alcanzó visibilidad social, marcas argentinas de distintos tamaños comenzaron a incorporarla, buscando diferenciación, posicionamiento premium accesible y una narrativa saludable y funcional. El pistacho se consolidó así como puerta de entrada al universo gourmet sin perder cercanía, permitiendo incrementar el ticket promedio y conectar con consumidores que buscan pequeños lujos en contextos económicos complejos.

La heladería, como espacio social y ritual urbano, desempeñó un rol central en la visibilidad de la tendencia. Según una encuesta de la Asociación de Fabricantes Artesanales de Helados y Afines (AFADHYA), el pistacho se encuentra actualmente en el cuarto lugar entre los sabores preferidos por los argentinos en heladerías. Este posicionamiento no reemplazó sabores identitarios como el dulce de leche o el chocolate, sino que permitió fusiones que refuerzan la identidad cultural del consumo.

El análisis de Human Connections Media sostiene que las marcas no originan la pistachomanía, pero sí la validan, estabilizan y transforman en hábito de consumo. “El caso del pistacho en Argentina muestra con claridad cómo hoy las tendencias no nacen en las marcas, sino en la cultura. Cuando un ingrediente logra condensar estética, deseo y sentido de pertenencia, las marcas tienen la oportunidad —y el desafío— de acompañar ese movimiento sin perder su autenticidad. La pistachomanía es un ejemplo de cómo una conversación social puede transformarse en una categoría con valor sostenido”, señala Fabián Basteguieta, CEO de Human Connections Media Argentina.

La pistachomanía argentina representa un fenómeno donde el pistacho opera como “lujo cotidiano”: un consumo emocionalmente justificable que combina placer, estética y validación social, reflejando nuevas formas de consumir y pertenecer en la vida urbana del país.

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