Primer paso hacia la robótica blanda

Hasta ahora la robótica ha sido esencialmente rígida. Un pulpo se escabulla por espacios increíblemente pequeños. En Livorno, Italia, un grupo de científicos de la Scuola Sant’Anna está dando los primeros pasos hacia la robótica blanda, copiando la musculatura del pulpo.

La tecnología robótica en general se basa en materiales duros porque estos pueden ser controlados con movimientos precisos y poca potencia de computación. Por otro lado, la robótica blanda es otra cosa. Promete la versatilidad mecánica que se encuentra en organismos naturales. “Tody”, por ejemplo, es una aspiradora diseñada por un estudiante turco que trepa por las cortinas, por las paredes y se introduce en los intersticios más rebeldes de los sofás para no dejar rincón con polvo.

En efecto, el robot del futuro se inspira en el “modelo pulpo”. Será más flexible en el movimiento y capaz de adaptarse a un ambiente lleno de sorpresas e imprevistos. El modelo es el pulpo y es un organismo parecido que está trabajando la Scuola Sant’Anna di Pisa (Livorno, Italia) y es el primer paso hacia una nueva generación de robots.

“El pulpo es completamente blando, lo suficiente como para poder pasar por una abertura pequeñísima, pero cuando es necesario se endurece”, explica Cecilia Laschi, coordinadora del proyecto europeo Octopus. Es un ejemplo extremo, pero al final los robots del futuro podrán ser humanoides y, además del esqueleto, podrán tener articulaciones y blandura variable”.

En el proyecto participan la Universidad Hebrea de Jerusalén, el Instituto Weizmann, la Universidad suiza de Zurig, el Instituto Italiano de Tecnología, la universidad británica de Reading y la Fundación griega para la investigación y la tecnología. Para Paolo Dario, director del Polo di robotica della Scuola Sant’Anna, “conceptualmente se trata de una revolución, aunque se necesitarán años para realizarla”. Se trata de “un proyecto de exploración tecnológica y creo que es una ruta extremadamente prometedora”. Según el experto “el potencial de la robótica es entrar en la vida de todos los días, no solo en la fábrica. Y es evidente que sus relaciones con el mundo del hombre deben ser más blandas”.

El objetivo, ha explicado el experto, es “desarrollar robots con estructura blanda, más reactivos y flexibles como los sistemas biológicos”. Alfa, Beta y Delta son los nombres de los pulpos que los investigadores de la Scuola Sant’Anna están utilizando como modelos. Observando su modo de moverse y su capacidad para adaptarse, los investigadores imaginan futuros robots humanoides con articulaciones y automatismos parecidos a los de los humanos. El primer paso será construir un pulpo- autómata utilizando un tipo de siliconas muy blando y con articulaciones realizadas con un material muy delicado obtenido de sutiles hilos metálicos.

 

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