Polémica por alimentos transgénicos

Según un científico cubano, las modificaciones genéticas “se ha convertido desafortunadamente en un problema político, en vez de una cuestión científica”.

(EFE).- El director del Centro Internacional de Investigación Agrícola y Forestal (ICRAF), Pedro Sánchez, lamentó ayer (jueves 8) que el desarrollo de los alimentos transgénicos se haya convertido en un problema político y recordó que algunos de ellos podrían paliar los efectos de enfermedades en África y Asia.

El fenómeno de los alimentos con modificaciones de carácter genético “se ha convertido desafortunadamente en un problema político, en vez de una cuestión científica”, dijo Sánchez en una conferencia de prensa celebrada en la sede del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) en Nairobi.

El ICRAF, financiado por varias organizaciones internacionales, fundaciones privadas y otras instituciones de todo el mundo, tiene su sede en Nairobi, donde trabaja en colaboración con varias agencias de las Naciones Unidas.

El científico, nacido en Cuba de padres asturianos pero nacionalizado estadounidense, atribuyó la polémica creada alrededor de los alimentos transgénicos a “los europeos”, porque han perdido la confianza en sus mercados.

Sánchez opinó que existe un “gran potencial” para el desarrollo de cereales transgénicos, incluido el arroz que destacó como “el mayor cultivo de alimentación básica de la población mundial”, que son resistentes a las pestes y los climas adversos.

Señaló asimismo que estos alimentos modificados genéticamente pueden ayudar a combatir cierto tipo de enfermedades características (incluida la malaria) de las catalogadas como “zonas pobres” del planeta, aunque no especificó más detalles.

Abogó, al mismo tiempo, para que ese tipo de cultivos esté orientado hacia las necesidades de “las poblaciones pobres del mundo”.

El científico se declaró “optimista” acerca del futuro de los alimentos transgénicos, siempre que haya garantías de que “no tienen efectos secundarios adversos, que, hasta el momento, no se han registrado”, puntualizó.

Siguiendo con los transgénicos, una docena de activistas de Greenpeace se concentraron hoy (viernes 9) ante la sede del gigante agroquímico Syngenta en Basilea (Suiza) para protestar contra un nuevo arroz transgénico con vitamina A.

La organización ecologista acusa a Syngenta de “propaganda” y “cinismo” por prometer a los pobres de los países en vías de desarrollo que ese arroz “los salvará de la ceguera y de la muerte”.

Según Greenpeace, el grupo agroquímico utiliza a “los pobres y enfermos como pretexto para aumentar la aceptación del genio genético” por parte de la población.

Greenpeace niega que ese arroz transgénico pueda combatir la ceguera y explica que un niño debería consumir hasta tres kilos de ese producto para cubrir sus necesidades diarias de vitamina A.

(EFE).- El director del Centro Internacional de Investigación Agrícola y Forestal (ICRAF), Pedro Sánchez, lamentó ayer (jueves 8) que el desarrollo de los alimentos transgénicos se haya convertido en un problema político y recordó que algunos de ellos podrían paliar los efectos de enfermedades en África y Asia.

El fenómeno de los alimentos con modificaciones de carácter genético “se ha convertido desafortunadamente en un problema político, en vez de una cuestión científica”, dijo Sánchez en una conferencia de prensa celebrada en la sede del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) en Nairobi.

El ICRAF, financiado por varias organizaciones internacionales, fundaciones privadas y otras instituciones de todo el mundo, tiene su sede en Nairobi, donde trabaja en colaboración con varias agencias de las Naciones Unidas.

El científico, nacido en Cuba de padres asturianos pero nacionalizado estadounidense, atribuyó la polémica creada alrededor de los alimentos transgénicos a “los europeos”, porque han perdido la confianza en sus mercados.

Sánchez opinó que existe un “gran potencial” para el desarrollo de cereales transgénicos, incluido el arroz que destacó como “el mayor cultivo de alimentación básica de la población mundial”, que son resistentes a las pestes y los climas adversos.

Señaló asimismo que estos alimentos modificados genéticamente pueden ayudar a combatir cierto tipo de enfermedades características (incluida la malaria) de las catalogadas como “zonas pobres” del planeta, aunque no especificó más detalles.

Abogó, al mismo tiempo, para que ese tipo de cultivos esté orientado hacia las necesidades de “las poblaciones pobres del mundo”.

El científico se declaró “optimista” acerca del futuro de los alimentos transgénicos, siempre que haya garantías de que “no tienen efectos secundarios adversos, que, hasta el momento, no se han registrado”, puntualizó.

Siguiendo con los transgénicos, una docena de activistas de Greenpeace se concentraron hoy (viernes 9) ante la sede del gigante agroquímico Syngenta en Basilea (Suiza) para protestar contra un nuevo arroz transgénico con vitamina A.

La organización ecologista acusa a Syngenta de “propaganda” y “cinismo” por prometer a los pobres de los países en vías de desarrollo que ese arroz “los salvará de la ceguera y de la muerte”.

Según Greenpeace, el grupo agroquímico utiliza a “los pobres y enfermos como pretexto para aumentar la aceptación del genio genético” por parte de la población.

Greenpeace niega que ese arroz transgénico pueda combatir la ceguera y explica que un niño debería consumir hasta tres kilos de ese producto para cubrir sus necesidades diarias de vitamina A.

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