Mucha confusión en la definición de las empresas

Hoy la mayoría de las empresas usan tecnología para mantener competitividad, pero eso no las convierte en tecnológicas.

Del mismo modo, muchas dependen de datos recogidos por satélites en el espacio, pero por eso no se convierten en satelitales o de datos. Pero a veces esos rótulos se utilizan para presentarlas como más apetitosas a los ojos de los inversionistas.

¿Qué es lo que hace que Groupon, Skype, Facebook y Amazon sean empresas “tecnológicas”? Ninguna de ellas compite en el mismo mercado. Ninguna ofrece tecnología como su producto central. Todas tienen un sitio web donde realizan transacciones.

Pero por alguna curiosa razón la etiqueta de “tecnológica” se mantiene.

Ha llegado el momento de dejar de llamar “tecnológica” a cualquier empresa. Lo que al principio fue un término útil para un negocio basado en la síntesis de datos, software e infraestructura digital, ya dejó de serlo

Tal vez una compañía tecnológica emplea a ingenieros en software para mejorar su oferta de productos y experiencia de usuario. AT&T ha empleado desarrolladores durante años para programar la infraestructura de telecomunicaciones que envía las llamadas telefónicas por todo el mundo. Y sin embargo, a AT&T no se la llama compañía tecnológica. A Skype sí.

Tal vez una compañía tecnológica usa tecnología para cambiar la forma en que nos comportamos. El negocio de Amazon.com de vender incontables productos a cualquiera, a cualquier hora para luego enviarlos a cualquier parte seguramente encaja en esta categoría. Y sin embargo, no se diferencia de un catálogo de papel para pedir productos por correo como hacía Sears Roebuck.

Groupon fue una niña mimada de la industria “tech” (hasta que dejó de serlo,) y llegó a tener una valuación multimillonaria en poquísimo tiempo. Aunque necesitó gran cantidad de desarrolladores para preparar bases de datos y servidores capaces de manejar la actividad de millones de usuarios, su negocio fundamental apenas se diferencia del de las Páginas Amarillas que incluyen cuponeras. Ambos brindan una plataforma de marketing para los comerciantes que desean encontrar nuevos clientes y, a su vez, brindar información de los comerciantes a esos clientes.

Pocos definirían a Target (el gigante norteamericano de venta minorista) como compañía tecnológica, aunque recoge datos de clientes — como hacen Facebook y Google — con tanta especificidad que sus algoritmos pueden saber cuándo una compradora está embarazada. Tampoco se considera que FedEx y UPS, servicios globales de entrega de paquetes, sean compañías tecnológicas a pesar de que su infraestructura y servicios reflejan y amplían los sistemas de compañías comúnmente consideradas tecnológicas, como Netflix. (FedEx y UPS hasta permiten a los usuarios rastrear el recorrido de sus paquetes en tiempo real, usando sus propias tecnologías, mientras que Netflix no.

La realidad es que llamar a una empresa “compañía tecnológica” es una estratagema para presentarla como fascinante a posibles consumidores e inversores. El rótulo no dice nada sobre qué tipo de compañía es en realidad, solo que es un negocio que usa al menos una tecnología para brindar su producto o servicio.

Al insistir en que hay algo especial con relación a esas compañías que usan métodos del siglo 21, se confunde el criterio sobre su valor en los mercados. Innovar con tecnología en un mercado pre-existente no convierte en tecnológica a una empresas. Sí la hace inteligente. Es lo que hace Uber, por ejemplo, con GPS para detectar el auto más cercano y como hace Coca Cola para mejorar la eficiencia de combustible y el servicio al cliente.

Todas las empresas usan tecnología para mantener competitividad en los mercados actuales. Por eso, en algún sentido, o son todas tecnológicas o ninguna lo es.

Sobre las compañías “de datos”

De la misma manera se puede decir que toda compañía también necesita ser una compañía de datos.

Una encuesta realizada por Tata Consultancy Services encontró que 95% de las compañías están usando tecnologías digitales de alguna forma para conectar y rastrear a sus clientes, con apps de redes sociales o apps móviles como el método más común.

Y no se trataba solo de compañías digitales o de aquellas basadas en la idea de recolección de datos. La encuesta incluyó a compañías de 13 industrias totalmente diferentes, todas con tácticas similares en cualquier mercado.

Para 2030, dice el informe, “la mayoría de las empresas reunirán información de sus clientes mediante todo tipo de herramientas digitales.

Sobre las compañías “espaciales”

Con la enorme cantidad de datos que se recolectan y transmiten desde la órbita de la tierra, muchas empresas se convierten en “espaciales”.

Así, la enorme cosechadora John Deere no es un simple tractor, es un vehículo espacial que depende de datos recolectados por una nave espacial para controlar la salud de los sembrados, que opera con eficiencia y hasta brinda alertas de mantenimiento. John Deere obtiene los datos a través de Trimble Geospatial, una firma de aplicaciones para el campo que hace hardware para recibir datos de GPS y herramientas automatizadas para la agricultura y también para la construcción. Trimble conecta la información que llega via streaming desde el espacio a actividades físicas tangibles en el planeta Tierra.

Luego están los satélites para brindar banda ancha de internet. Las empresas invierten millones para lanzarlos con la esperanza de recuperar inversiones con los suscriptores en la tierra. La tecnología satelital también tendrá un papel importante en el sector minorista siempre que las nuevas reglas de privacidad no lo detengan.

La tesis para quienes invierten en el espacio es que la actividad en el espacio agregará valor aquí en la tierra, lo que quiere decir que casi todas las empresas son hoy empresas espaciales.

 

 

 

 

 

 

 

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