La próxima gran revolución en medicina: prótesis impresas

La Organización Mundial de la Salud (WHO, según sus siglas en inglés) estima que hay alrededor de 30 millones de personas en los países de bajos ingresos que necesitan prótesis de articulaciones, soportes de algún tipo u otros dispositivos que les permitan movilidad. Hoy, gracias a la impresión en 3D todo eso es fácil, rápido y barato de conseguir.

23 febrero, 2017

Se ha convertido en una de las áreas más gratificantes de la medicina. “Un paciente entra el lunes andando con muletas que le impiden llevar alguna cosa en las manos y el miércoles ya está caminando con una pierna nueva. El viernes deja la clínica con su vida totalmente transformada”.

Y sin embargo, más de ocho de cada diez de esas personas que necesitan dispositivos de movilidad no los tienen. Hace falta mucho trabajo y mucha experiencia para fabricarlos de modo que encajen perfectamente y, según la hay una escasez de 40.000 especialistas en prótesis en los países pobres.

La impresión en 3D viene al rescate. Se la comienza a llamar “fabricación aditiva” y está revolucionando aspectos de la medicina desde que comenzó el siglo 21 d del mismo modo en que ha revolucionado tantas otras industrias, desde autos hasta ropa. ¿Cuál es su mayor ventaja? Construir objetos a medida en forma rápida y barata. Tal vez dicho así, esto no sorprenda demasiado pero para la medicina es revolucionario porque casi no hay sector donde los productos deban adaptarse a tanta cantidad y variedad de tamaños y formas que los seres humanos.

Los expertos han desarrollado piel impresa en 3D para quemados, stents para que respiren los bebés, partes para la reconstrucción facial de pacientes con cáncer e implantes ortopédicos para ancianos.

Esta tecnología en veloz desarrollo ya ha sacado más de 60 millones de protectores para audífonos, para que el aparato electrónico encaje perfectamente en la cavidad de la oreja y a diario producen miles de coronas dentales puentes a partir del escaneo digital de los dientes. Todo esto revoluciona completamente los métodos tradicionales de modelar con cera que se vienen usando desde hace siglos. Las cirugías de mandíbula y los reemplazos de rodilla se realizan ahora usando guías impresas en las máquinas.

Por eso la tecnología adquirió tanto interés para el área de las prótesis o partes humanas artificiales.

Se ha formado una comunidad llamada “Enabling the Future” para desarrollar diseños que luego puedan imprimirse a escala y hacer así posible que los dispositivos están al alcance de mucha más gente. Liam Owen, al frente del proyecto, convenció a un fabricante de impresoras a donar dos máquinas que son las primeras en imprimir una mano en 3D Owen publica los archivos en fuente abierta para que cualquiera pueda tener acceso a ellos. Eso significa permitir que otras personas también colaboren, usen y mejoren los diseños. La comunidad ya tiene 7.000 miembros en muchos países y tiene acceso a 2.000 impresoras que fabrican brazos y manos para quienes las necesitan.

 

Los resultados parecen de ciencia ficción. Personas que ni siquiera tienen una impresora pueden obtener una mano infantil funcional por el precio de una entrada al teatro en 24 horas.

 

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