La ciencia ficción comienza a hacerse realidad

En la década del 60 una película nos dejaba boquiabiertos. Miniaturizaban un submarino que, viajando por el torrente sanguíneo, llegaba al cerebro para curar con rayo láser el daño ocasionado por una bala. Hoy eso ya no es imaginación.

4 diciembre, 2007

“Viaje fantástico” se llamaba aquella película de ciencia
ficción que se adelantaba varias décadas al avance tecnológico.
El submarino y todos los científicos con la misión de ir a curar
la lesión desde adentro del cuerpo humano, eran miniaturizados e inyectados
para navegar hacia el lugar dañado. Aquella fantasía comienza
a hacerse realidad con el anuncio que acaba de hacer un equipo de científicos
del MIT: han desarrollado nanopartículas que serán dirigidas por
control remoto para que vayan a curar tumores.

Hace años que la nanotecnología se ha aplicado al campo de la
salud, explica en Tendencias 21 Olga Castro-Perea. En este último avance,
científicos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) lograron
desarrollar nanopartículas que, dirigidas por control remoto, pueden
llevar medicamentos directamente a los tumores y, por tanto, podrían
convertirse en un tratamiento alternativo contra el cáncer.

Cómo funciona

La nanotecnología es un campo de las ciencias aplicadas que se dedica
al control y la manipulación de la materia a una escala de tamaño
increíblemente reducida, esto es, a nivel de átomos y moléculas
(un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro). Esta tecnología
se aplica en diversos sectores, como el armamento o la agricultura, pero en
la salud promete resultados muy alentadores.

El sistema ideado por los científicos del MIT ha sido presentado recientemente
en la revista especializada Advanced Materials, y su desarrollo ha estado dirigido
por Sangeeta Bhatia, una profesora de la División Harvard-MIT de Ciencias
de la Salud y Tecnología (HST) y del departamento de ingeniería
eléctrica y ciencia computacional del MIT.

Según explica el MIT en un comunicado, en un trabajo anterior, Bhatia
y sus colaboradores habían creado nanopartículas multifuncionales
inyectables diseñadas para fluir por la corriente sanguínea, dirigirse
hacia los tumores y aglomerarse en ellos. De esta forma, servían para
ayudar a los especialistas a visualizar los tumores con imágenes de resonancia
magnética.

Ahora, han conseguido que estas nanopartículas sean además superparamagnéticas,
es decir, que emiten calor cuando son expuestas a un campo magnético.
Adheridas a estas partículas habría moléculas activas,
en este caso, medicamentos.

El invento consiste en exponer las nanopartículas a campos magnéticos
de baja frecuencia que harían que irradiaran calor, un calor que serviría
para derretir las ataduras de las moléculas activas a ellas, para que
se suelten los medicamentos. Las ondas de este campo magnético tendrían
frecuencias de entre 350 y 400 kilohercios, el mismo rango que las ondas de
radio.

Estas ondas débiles atravesarían el cuerpo sin dañarlo
y provocarían que las nanopartículas se calentasen. El calor derretiría
las ataduras, formadas por dos hebras de ADN unidas por enlaces de hidrógeno.
El ADN es un material sensible al calor, según señalan los investigadores
en dicho comunicado, por lo que al recibirlo se rompería la unión
entre hebras, quedando una en la nanopartícula y permitiendo que la otra
se vaya con el “cargamento”.

Diversos estudios han señalado que se prevé que los sistemas
de administración de medicinas desarrollados con la nanotecnología
aporten grandes mejoras en el tratamiento de enfermedades, principalmente en
lo que se refiere al cáncer, la diabetes y las dolencias neurológicas;
y que sus aplicaciones revolucionarán la medicina, abriendo posibilidades
sorprendetes en cirugía y en lo que se refiere a prevención de
enfermedades.

“Viaje fantástico” se llamaba aquella película de ciencia
ficción que se adelantaba varias décadas al avance tecnológico.
El submarino y todos los científicos con la misión de ir a curar
la lesión desde adentro del cuerpo humano, eran miniaturizados e inyectados
para navegar hacia el lugar dañado. Aquella fantasía comienza
a hacerse realidad con el anuncio que acaba de hacer un equipo de científicos
del MIT: han desarrollado nanopartículas que serán dirigidas por
control remoto para que vayan a curar tumores.

Hace años que la nanotecnología se ha aplicado al campo de la
salud, explica en Tendencias 21 Olga Castro-Perea. En este último avance,
científicos del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) lograron
desarrollar nanopartículas que, dirigidas por control remoto, pueden
llevar medicamentos directamente a los tumores y, por tanto, podrían
convertirse en un tratamiento alternativo contra el cáncer.

Cómo funciona

La nanotecnología es un campo de las ciencias aplicadas que se dedica
al control y la manipulación de la materia a una escala de tamaño
increíblemente reducida, esto es, a nivel de átomos y moléculas
(un nanómetro es la milmillonésima parte de un metro). Esta tecnología
se aplica en diversos sectores, como el armamento o la agricultura, pero en
la salud promete resultados muy alentadores.

El sistema ideado por los científicos del MIT ha sido presentado recientemente
en la revista especializada Advanced Materials, y su desarrollo ha estado dirigido
por Sangeeta Bhatia, una profesora de la División Harvard-MIT de Ciencias
de la Salud y Tecnología (HST) y del departamento de ingeniería
eléctrica y ciencia computacional del MIT.

Según explica el MIT en un comunicado, en un trabajo anterior, Bhatia
y sus colaboradores habían creado nanopartículas multifuncionales
inyectables diseñadas para fluir por la corriente sanguínea, dirigirse
hacia los tumores y aglomerarse en ellos. De esta forma, servían para
ayudar a los especialistas a visualizar los tumores con imágenes de resonancia
magnética.

Ahora, han conseguido que estas nanopartículas sean además superparamagnéticas,
es decir, que emiten calor cuando son expuestas a un campo magnético.
Adheridas a estas partículas habría moléculas activas,
en este caso, medicamentos.

El invento consiste en exponer las nanopartículas a campos magnéticos
de baja frecuencia que harían que irradiaran calor, un calor que serviría
para derretir las ataduras de las moléculas activas a ellas, para que
se suelten los medicamentos. Las ondas de este campo magnético tendrían
frecuencias de entre 350 y 400 kilohercios, el mismo rango que las ondas de
radio.

Estas ondas débiles atravesarían el cuerpo sin dañarlo
y provocarían que las nanopartículas se calentasen. El calor derretiría
las ataduras, formadas por dos hebras de ADN unidas por enlaces de hidrógeno.
El ADN es un material sensible al calor, según señalan los investigadores
en dicho comunicado, por lo que al recibirlo se rompería la unión
entre hebras, quedando una en la nanopartícula y permitiendo que la otra
se vaya con el “cargamento”.

Diversos estudios han señalado que se prevé que los sistemas
de administración de medicinas desarrollados con la nanotecnología
aporten grandes mejoras en el tratamiento de enfermedades, principalmente en
lo que se refiere al cáncer, la diabetes y las dolencias neurológicas;
y que sus aplicaciones revolucionarán la medicina, abriendo posibilidades
sorprendetes en cirugía y en lo que se refiere a prevención de
enfermedades.

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