Genética aplicada a la producción de vino

Una bodega mendocina identificó clones de variedad Malbec y desarrolló con ellos un vino de calidad enológica superior. Gracias a esa inversión en investigación y desarrollo, Tempus Alba se posicionó dentro del mercado externo como proveedor de vinos de alta calidad.

3 julio, 2015

Tempus Alba es una empresa familiar mendocina dedicada a la elaboración y producción de vinos que implementó proyectos de investigación y desarrollo para mejorar la calidad de sus productos. En su propio laboratorio, la empresa desarrolló clones de especie vitis vinífera, variedad malbec, dando un salto cualitativo en la calidad enológica de sus vinos. Este desarrollo fue posible gracias a la adjudicación de un total de $263.739 en subsidios para dos proyectos aprobados por el Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR) de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica.

Mediante análisis físico-químicos de las uvas, los especialistas del laboratorio de la bodega Tempus Alba, cuantificaron los parámetros que permiten proyectar la calidad enológica del vino. Entre estos se destacan el color (antocianos) y los polifenoles (taninos) que son los responsables de la estructura o cuerpo, estabilidad y longevidad del vino a producir. Además, por observación visual identificaron plantas que presentaban equilibrio entre la parte foliar, la fruta y los granos pequeños. De esta selección los investigadores rescataron también las plantas que presentaban un bajo porcentaje de infertilidad a la hora de la fecundación de las flores.

Al terminar la selección genética, Tempus Alba realizó una primera vinificación de los primeros 10 mejores clones seleccionados de acuerdo a su fenotipo y desarrollaron un primer producto comercial al que llamaron VERO Malbec. Este vino triplicó el precio del mejor vino de la bodega hasta entonces. El desarrollo posicionó a Tempus Alba dentro del mercado externo como proveedor de vinos de alta calidad gracias a su inversión en investigación y tecnología.

El ingeniero agrónomo Miguel Cirrincione, docente de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, participó como consultor en el área de micropropagación in vitro de las plantas seleccionadas y permitió un intenso intercambio de conocimiento entre la facultad y el personal permanente de la empresa.

La bodega contrató también a uno de los máximos referentes de la viticultura argentina, el ingeniero agrónomo Pedro Marchevsky, para contribuir en la elaboración de un protocolo de prácticas culturales para el manejo de la variedad Malbec para la obtención de uvas de máxima calidad enológica.

A través de la línea de Aportes No Reembolsables del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), la compañía recibió financiamiento para llevar a cabo dos proyectos por un monto total de $263.793. Como contraparte, la empresa invirtió un total de $315.886 para mejorar su producción y aumentar su competitividad, a partir de la investigación y el desarrollo y la aplicación de ciencia y tecnología como motor de crecimiento.

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