Energía alternativa se perfila como la próxima burbuja

Muchos de los jóvenes emprendedores que quedaron girando en el vacío con la ruptura de la burbuja tecnológica se están pasando al campo de la energía alternativa en momentos en que la probable guerra vuelve incierto el suministro de petróleo.

24 febrero, 2003

A diferencia de lo que ocurrió con Internet, que era una actividad absolutamente
inédita y desconocida, la energía alternativa ya tuvo su boom. Fue
en la década de 1970 cuando se invertía fuerte para encontrar sustitutos
al petróleo que se volvía cada vez más caro. Pero aquel entusiasmo
se hizo añicos a principios de los ´80, cuando bajó el precio del
crudo y las nuevas tecnologías resultaban, comparativamente, todas antieconómicas.

Ahora los recién llegados al área de la energía alternativa
ven una oportunidad para aplicar la misma fórmula que pregonaban con
Internet: tomemos tecnología con gran potencial de mercado, agreguemos
talento y capital de riesgo y el éxito no tardará en llegar. De
hecho muchos de los que cinco años atrás exaltaban las virtudes
de Internet para cambiar el mundo, ahora fundan empresas de energía alternativa.
Falta ver si aparecen los capitales de riesgo para esta otra apuesta al futuro.

Los defensores de las fuentes alternativas de energía, especialmente
la renovable, dicen que esta vez las cosas son diferentes. "Veinte años
atrás, muchas de las tecnologías no estaban suficientemente desarrolladas",
dice Dan W. Reicher, subsecretario de energía de la administración
Clinton y socio de New Energy Capital, un grupo que invierte en proyectos de
esta naturaleza.

El panorama es incierto. La desregulación, que debería fomentar
el uso de fuentes de energía alternativa, ha quedado golpeada con la
debacle en Enron y la manipulación del mercado por parte de operadores
durante la crisis de California.

 

A diferencia de lo que ocurrió con Internet, que era una actividad absolutamente
inédita y desconocida, la energía alternativa ya tuvo su boom. Fue
en la década de 1970 cuando se invertía fuerte para encontrar sustitutos
al petróleo que se volvía cada vez más caro. Pero aquel entusiasmo
se hizo añicos a principios de los ´80, cuando bajó el precio del
crudo y las nuevas tecnologías resultaban, comparativamente, todas antieconómicas.

Ahora los recién llegados al área de la energía alternativa
ven una oportunidad para aplicar la misma fórmula que pregonaban con
Internet: tomemos tecnología con gran potencial de mercado, agreguemos
talento y capital de riesgo y el éxito no tardará en llegar. De
hecho muchos de los que cinco años atrás exaltaban las virtudes
de Internet para cambiar el mundo, ahora fundan empresas de energía alternativa.
Falta ver si aparecen los capitales de riesgo para esta otra apuesta al futuro.

Los defensores de las fuentes alternativas de energía, especialmente
la renovable, dicen que esta vez las cosas son diferentes. "Veinte años
atrás, muchas de las tecnologías no estaban suficientemente desarrolladas",
dice Dan W. Reicher, subsecretario de energía de la administración
Clinton y socio de New Energy Capital, un grupo que invierte en proyectos de
esta naturaleza.

El panorama es incierto. La desregulación, que debería fomentar
el uso de fuentes de energía alternativa, ha quedado golpeada con la
debacle en Enron y la manipulación del mercado por parte de operadores
durante la crisis de California.

 

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