El recambio tecnológico en facturación: ¿cómo se hace?

Estamos en los primeros días del mes de febrero, y en tan solo 2 meses, los comercios deberán proceder - por una disposición de AFIP - a un recambio tecnológico en sus sistemas de facturación.

Esta innovación consistirá en el reemplazo de los controladores fiscales de primera generación por los de segunda.

Estos últimos son más modernos, silenciosos, rápidos y cuentan con la posibilidad de generar un reporte de “Cinta Testigo Digital”, que responde a los duplicados electrónicos de los comprobantes emitidos, por lo que presentan una gran ventaja: ya no se deberá almacenar más los rollos de papel en un lugar físico.

En este sentido, desde Grupo Hasar destacan que este cambio es obligatorio, dispuesto por la AFIP a través de su Resolución 4191-E de 2018, donde estableció que la actualización será obligatoria a partir de abril por grupos de comercio según la cantidad de equipos.

Lo tienen que realizar, en la fecha en la que les toque, todos aquellos comercios que hoy cuentan sólo con controladores de primera generación y no disponen de factura electrónica. Lo ideal es que los comercios, dentro de sus posibilidades, efectúen el cambio lo antes posible. Hay que comprender que no se trata solo de reemplazar una máquina por otra, ya que en algunos casos la actualización puede requerir de configuraciones o ajustes en los sistemas de punto de venta que demandan algún tiempo adicional”, explica Horacio Laurens, gerente de Alianzas de Grupo Hasar.

Lo cierto es que como los nuevos equipos están disponibles en el mercado desde 2013, hay negocios que hicieron una adaptación parcial de sus equipos por lo que, en estos casos, hay una parte del proceso de adecuación del sistema de facturación que ya hicieron, a partir de la cual sólo les faltará actualizar solamente los puntos de venta que preservan el sistema viejo.

Si el interés del comerciante es solo emitir comprobantes a clientes presentes por mostrador, la Registradora Fiscal es la solución más práctica de operar y económica a largo plazo. Si, en cambio, la gestión del negocio está basada en datos tales como aquellos que surgen de la administración de stocks, estacionalidad de las ventas, consumo por horarios u otras métricas, lo ideal es contar con un sistema que permita adaptarse a cambiantes exigencias comerciales y normativas”, destaca el ejecutivo.

 

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