Vivir una experiencia distinta

Turista en la propia ciudad

No es necesario hacer 500 kilómetros para sentirse de vacaciones. Cada vez más los hoteles de la ciudad y sus alrededores se convierten en verdaderos oasis en el medio del caos, ofreciendo opciones de relax, turismo y esparcimiento que van más allá de la clásica pileta olímpica. Spas, canchas de golf y restaurantes descontracturados, que además marcan una propuesta que tienta al consumidor a "darse el gusto" convirtiéndose en un huésped de lujo a tres paradas de subte de su casa.

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