Los sistemas financieros de América latina se encuentran mejor preparados para afrontar la crisis

Según un informe elaborado por Servicio de Estudios BBVA.

21 abril, 2009

En un contexto internacional extremadamente adverso, las perspectivas para Am&eacute;rica latina se deterioran, pero no tanto como las de otras regiones del mundo. La crisis financiera internacional y la recesi&oacute;n mundial constituyen un verdadero ejercicio de <em>stress</em> para todas las econom&iacute;as, incluyendo Am&eacute;rica latina y aunque la regi&oacute;n experimentando un deterioro de las condiciones de financiaci&oacute;n en los mercados internacionales y las perspectivas de crecimiento se est&aacute;n ajustando a la baja, pero no m&aacute;s que otras regiones emergentes. Un favorable punto de partida, sin desequilibrios importantes, el acierto en las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas y la solidez y madurez del sistema bancario hacen que Am&eacute;rica latina sufra la crisis desde una mejor posici&oacute;n, seg&uacute;n se desprende del informe<em> Financial System Latinwatch</em>, elaborado por el Servicio de Estudios de BBVA.<br />
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Los &uacute;ltimos acontecimientos constatan por tanto la mayor capacidad de los sistemas financieros latinoamericanos para amortiguar el impacto de la crisis. Una consideraci&oacute;n que ya se apuntaba en el primer informe del pasado verano de 2008, a pesar de que en aquel momento muy pocos analistas preve&iacute;an una crisis de una gravedad como la actual. De hecho, y ante el fort&iacute;simo incremento de la aversi&oacute;n global al riesgo tras la quiebra de Lehman Brothers, la consecuencia inicial sobre Am&eacute;rica latina fue un agudo deterioro de los mercados de deuda y burs&aacute;tiles.<br />
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Las divisas latinoamericanas tambi&eacute;n registraron fuertes depreciaciones, especialmente aquellas (Brasil, M&eacute;xico) en las que las operaciones de <em>carry trade</em> se hab&iacute;an convertido en un determinante relevante del tipo de cambio. No obstante, y una vez transcurridos los primeros compases de la crisis, la mayor&iacute;a de indicadores muestran cierta estabilizaci&oacute;n.<br />
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La mejor situaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina se explica por el favorable punto de partida de la regi&oacute;n, donde no se han acumulado desequilibrios importantes y por el buen manejo de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas en los tiempos de bonanza y que ofrecen cierto margen de actuaci&oacute;n en los tiempos de ajustes.<br />
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Otro elemento crucial en la actual coyuntura es el grado de madurez y solidez que han alcanzado los sistemas bancarios de la regi&oacute;n. Los avances en materia de regulaci&oacute;n, supervisi&oacute;n y gesti&oacute;n de riesgo hacen pensar que el sistema financiero no ser&aacute; un elemento de preocupaci&oacute;n.<br />
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Los inversores institucionales, y en concreto los sistemas de pensiones reformados en los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, est&aacute;n jugando un papel de estabilizador en la reciente crisis.<br />
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La decidida intervenci&oacute;n de los bancos centrales en los &uacute;ltimos meses ha sido importante para mitigar los problemas de liquidez, especialmente en d&oacute;lares, que se produjeron a finales de 2008. La fuerte acumulaci&oacute;n de reservas internacionales en los a&ntilde;os de bonanza ofrece ahora margen de acci&oacute;n par las autoridades monetarias de los distintos pa&iacute;ses. Igualmente, los Gobiernos han aprobado distintas medidas para aumentar la liquidez del sistema e incluso para impulsar el crecimiento del cr&eacute;dito a sectores espec&iacute;ficos y/o la financiaci&oacute;n a la exportaci&oacute;n.<br />
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En el caso concreto de los sistemas bancarios, se distinguen en el informe diversos factores que ilustran una mayor solidez de las instituciones financieras latinoamericanas. En primer lugar, Am&eacute;rica latina no ha participado en la ola de quiebras bancarias que ha asolado gran parte del mundo desarrollado. Asimismo, hasta el momento no se registra un deterioro de la solvencia financiera. Y por &uacute;ltimo, tampoco se encuentran s&iacute;ntomas que apunten a una correcci&oacute;n del cr&eacute;dito muy por encima del que corresponde para el momento c&iacute;clico actual. No se prev&eacute;, as&iacute;, que las expectativas de crecimiento econ&oacute;mico para 2009 se vean afectadas por una mayor restricci&oacute;n en el cr&eacute;dito. M&aacute;s bien al contrario, el cr&eacute;dito deber&iacute;a seguir creciendo a tasas positivas durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os, contribuyendo de este modo al desarrollo financiero de la regi&oacute;n.

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