Los mercados emergentes como refugios seguros

Los países emergentes han acumulado, al promediar 2011, unos US$ 6,4 billones en reservas oficiales supuestamente seguras. Pero, se pregunta el analista británico John Plender, ¿hay algo seguro en los borrascosos tiempos que corren?

27 octubre, 2011

<p>Hasta no hace mucho, la respuesta convencional era &ldquo;deuda soberana de econom&iacute;as centrales&rdquo;. Ya no. La crisis europea y la absurda pelea por el aumento del techo en Estados Unidos (de US$ 14,3 a 16,4 billones) generaron desconfianza en los t&iacute;tulos del ex primer mundo. Por ende, quienes gobiernan los pa&iacute;ses emergentes &ndash;y los inversores occidentales- deber&aacute;n replantear t&aacute;cticas y estrategias.</p>
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<p>Las fuerzas detr&aacute;s de ese desmedido volumen de reservas son, en primera instancia, las pol&iacute;ticas cambiarias mercantilistas, tendientes a que las exportaciones sean supercompetitivas. En segundo t&eacute;rmino, aparecen las precauciones contra flujos vol&aacute;tiles de capital, como los que precipitaron la crisis de 1997/98 en Asia oriental y sudoriental, luego contagiada a Rusia, Turqu&iacute;a, Brasil, Argentina, etc. Un tercer motivo reside en atenuar fluctuaciones econ&oacute;micas locales. Dado que el valor real de las reservas emergentes ha sido deteriorado tambi&eacute;n por la contracci&oacute;n del d&oacute;lar o el euro, aumentan las urgencias por reasegurarse.<br />
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Como resultado, se produjo una extraordinaria reversi&oacute;n de papeles, en el contexto financiero, entre las econom&iacute;as centrales y las emergentes. El Fondo Monetario Internacional estima que, hacia 2016, el segundo bloque representar&aacute; apenas 14% del endeudamiento mundial, contra 17% en 2007. Por el contrario, el bloque de los cuatro m&aacute;ximos emisores de deuda (Estados Unidos, Jap&oacute;n, la Eurozona y, lejos, Gran Breta&ntilde;a) representan 81% de la total. El monto quiz&aacute;s alcance a 92% en 2016.<br />
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Por consiguiente, las econom&iacute;as en desarrollo han reducido considerablemente la vulnerabilidad a crisis o guerras cambiarias. Pero, a criterio de ortodoxos como Eswar Prasad (universidad Cornell), la acumulaci&oacute;n de reservas es potencialmente contraproductiva. A su juicio, &ldquo;obra una notable paradoja en las finanzas internacionales: el deseo de los emergentes, reasegurarse ante riesgos mundiales, eleva ese mismo factor transfiri&eacute;ndolo del debe al haber&rdquo;.<br />
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Prasad no cree mucho en la idea que el flujo de capital p&uacute;blico desde econom&iacute;as emergentes signifique la b&uacute;squeda de activos seguros. &ldquo;Si se examina la trayectoria de la deuda en econom&iacute;as avanzadas es impresionante. En cifras redondas. El pasivo total de las econom&iacute;as centrales ha crecido de US$ 18 billones en 2007 a 30 billones este a&ntilde;o. Hacia 2016, puede ascender a 41 billones, vale decir 80% del producto bruto conjunto&rdquo;.<br />
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Basta contrastar esos n&uacute;meros con la escala correspondientes a los emergentes: US$ 4, 5 y 7 billones. En el caso de EE.UU., casi la mitad de la deuda federal se halla en manos extranjeras. &ldquo;Eso se&ntilde;ala que acumular reservas es un azar moral, pues alienta a las econom&iacute;as centrales a financiar con deuda ex&oacute;gena la demanda interna. Esto es el gasto de la poblaci&oacute;n. Al mismo tiempo, el alza de sus niveles se asocia a menor productividad en el sector privado.<br />
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Lo anterior incluye tambi&eacute;n la saturaci&oacute;n de sus inversiones. Sumando el desapalancamiento imperante, en los pa&iacute;ses desarrollados, entre la demanda del p&uacute;blico y el sector financiero, se sospecha que las monedas emergentes se reapreciar&aacute;n en el largo plazo. La p&eacute;rdida consiguiente de reservas p&uacute;blicas &ndash;sostiene el analista indio- &ldquo;llevar&aacute; a una amplia transferencia de riqueza de pa&iacute;ses pobres a pa&iacute;ses ricos. En una extrema paradojas, las reservas se depreciar&aacute;n en caso de una crisis financiera internacional&rdquo;.<br />
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Surge aqu&iacute; una pregunta interesante: &iquest;por qu&eacute; todos ven los bonos estadounidenses, alemanes o japoneses como refugios seguros? Plender afirma, por el contrario, que &ldquo;no son para nada seguros. Por ejemplo, ofrecen liquidez pero con riesgos en alza. Entonces &iquest;debieran los inversores admitir que los puertos realmente al abrigo est&aacute;n en el mundo emergente?&rdquo;.<br />
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En verdad, muchos creen que los mercados emergentes ser&iacute;an m&aacute;s apropiados como canales de recursos a colocar en esas econom&iacute;as, no en t&iacute;tulos de las centrales. No obstante, Prasad argumenta que &ldquo;esas precauciones surtir&iacute;an mayor efecto si adoptan la forma de un seguro global contra crisis sist&eacute;micas, no inyectando liquidez creciente en deuda de pa&iacute;ses centrales. Por otra parte, los inversores mundiales deben reconocer que la capacidad de los mercados emergentes como refugios queda limitada a menudo por pobres estructuras institucionales y escaso desarrollo&rdquo;.</p>
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