Los chinos hablan de cooperar antes que comerciar

En 2010 se dividió la cámara que agrupaba a empresarios chinos y argentinos. Una de ellas se especializa en toda el área Asia-Pacífico, mientras la otra  se ocupa exclusivamente de China. Ernesto Fernández Taboada, director de la Cámara Argentino-China, es docente en la Universidad de El Salvador, donde da una tecnicatura en Estudios de China Contemporánea.

Transmite además su conocimiento empírico de las relaciones a través de las numerosas misiones que integra desde los años 80. No se cansa de inculcar ante los auditorios de negocios que la clave china es la cooperación.
-¿Qué implica para los chinos la cooperación en términos del comercio?
-La cooperación se da a través del conocimiento recíproco y en esa materia los chinos están mucho más adelantados que nosotros. Manejan información mediática, al punto que hasta preguntan por las inundaciones; tienen centros de estudios dedicados a América latina, carreras dentro de las universidades orientadas a este continente y hasta incursionan en el arte culinario regional. Ya han hecho convenios de hermandad entre ciudades, como las capitales, Rosario con Shangai. Han avanzado mucho en la región, si bien Brasil sigue siendo el principal destino para sus inversiones, aunque los excedentes agrícolas están disminuyendo…
-¿Cómo bosquejaría la presencia china en América latina?
-En noviembre de 2008, el Departamento para América latina y Caribe edita el llamado libro blanco, que brinda el marco de inserción en los ámbitos humanos, negocios tecnológicos… e inversiones para la región. 
Argentina quedó como quinto socio comercial de China en América latina; la preceden Brasil, como el principal, luego México, Chile y Venezuela, que nos desplazó del cuarto puesto por los contratos petroleros.
Chile había sido el primer país de la región en firmar el Tratado de Libre Comercio, durante el gobierno de Bachelet. Ingresan productos chinos sin arancel, como los autos, y les venden cobre, fruta y aceite de pescado. Últimamente se nota un avance de Perú, como consecuencia de las crecientes inversiones chinas en minería.
El núcleo del comercio con América latina son los alimentos y la energía. Y China es el segundo importador mundial de petróleo, después de EE.UU.
-¿Y qué características del gran gigante asiático habría que observar desde estas latitudes para imaginar oportunidades de negocios?
-Hong Kong dejó de ser la puerta de entrada del mundo a China, por donde pasaba la mitad del comercio exterior al ser el inglés una de las lenguas. Desde que llegaron los capitales extranjeros y se instalaron en la costa extendieron internamente el manejo del idioma diplomático internacional, y ahora desde las localidades del interior viajan y se readaptaron al comercio global. Hong Kong quedó como centro financiero, bursátil y distribuidor de vinos por antonomasia. Empiezan a mudarse empresas del cordón al centro dentro de planes de relocalización, ya que las autoridades del Partido están preocupadas por buscar un equilibrio que dé mayor desarrollo al centro y el oeste, que son las regiones más atrasadas.
También están empeñados en un rebalanceo urbano y rural. La brecha actual de ingresos es de 3,5 a 1.
Y entró en la agenda la mejora de la calidad ambiental. En Pekín ya se empieza a ver el cielo y suben las condiciones de vida. Forestaron hasta en las autopistas. 
Uno de los mayores problemas chinos, el ambiental, tiene su origen en que la mitad de la energía eléctrica es altamente contaminante porque se genera quemando carbón. Por eso se están desarrollando alternativas sustentables, más eficientes y menos contaminantes, como la energía eólica, solar, geotérmica, y a medida que se habilitan se van cerrando las usinas que funcionan en base al carbón.
 
-Ya es bastante difícil para los occidentales entender el mandarín, ¿cómo les explican a los empresarios argentinos la particular visión que tienen para los negocios y las relaciones internacionales?
-Cuando en la cámara asesoramos a empresarios sobre China recomendamos que primero que nada lean a Confucio para informarse sobre la idiosincrasia. Damos cursos de mandarín y los preparamos en cuanto a los protocolos, rituales, cómo piensan, brindamos servicios en torno de cómo presentarse, qué pueden esperar de ellos, cómo cierran precios.
Es necesario saber que el totalitarismo no es como la democracia y ese régimen ha sido rector de muchas generaciones. Está signado por los favores, las persecuciones, las vigilancias, y entonces el chino es diferente. Su pensamiento está fuertemente influido por Confucio y aún está vigente el respeto inculcado ancestralmente hacia el príncipe, el mandarín, el feudal. Por eso, el pueblo respeta a las autoridades, hay disciplina social, y todo esto conforma un régimen que evoluciona con el tiempo, en el que crece el bienestar, pero no trae consigo el germen de la democracia occidental.
El gobierno, la economía, cambian, se abren al mercado, pero sin seguir modelos: son chinos, con 6.000 años de antigüedad a cuestas, desde cuando los occidentales aún eran bárbaros, con una organización socialista y 20 años de experiencia en contratos de los príncipes con los occidentales.
Otro gobierno del mismo partido
-¿Qué expectativas despierta en la marcha del comercio bilateral el cambio de gobierno chino?
-El nuevo presidente seguirá con el proceso de apertura del país iniciado en 1980 por Deng Xiaoping, que siguió Jiang Zemin y finalmente Hu Jintao desde 2003.
Dentro del partido, fundado en 1921 y con 82 millones de afiliados, hubo transiciones, como cuando el neomaoísmo ganó espacio de la mano del alcalde Bo xilai que aplicó su modelo Chongqing, más ortodoxo, el cual transformó al sector aperturista.
-¿Afectará la nueva etapa la apertura de la economía?
-La reacción de los mercados ante el relevo dentro del PC fue buena, ya que se mantiene el interés de las inversiones extranjeras en China. Desde hace 15 años, con la apertura económica de Deng Xiaoping, la economía china recibe más de US$ 65.000 millones anuales en inversiones extranjeras sin que haya leyes que las garanticen. 
No hay actualmente registro de capitales destinados a la construcción. En mayo de 2004 cambió la Constitución y recién entonces aparecieron derechos a la propiedad privada.
Pero la política china despierta certidumbre y confianza. Cuando muere Mao se produce la apertura para zonas económicas especiales que se cortan del mapa para 8/10 inversiones extranjeras sin que se tuvieran en cuenta las leyes laborales, con lo que el ingreso de capital extranjero excedió las expectativas. 
El crecimiento a tasas constantes del 8/9 % se trasladó a la plaza financiera, que acaparó 40% del PBI habida cuenta de la característica previsora de los chinos, altamente participativos en las bolsas, como la de Shangai y Shinpei, en las que operan 12 millones de sus ahorristas, en su mayoría pequeños y medianos. También los bancos acumularon una masa importante de capitales que se desplazan  hacia el crédito.
-¿Y las inversiones extranjeras?
-Otra de las características del crecimiento económico ha sido la presencia de inversiones extranjeras, que generaron más trabajo y aprendizaje en los procesos de fabricación y tecnología. Como asimismo la certidumbre de que el ciclo no cambiaría y confianza en que continuaría el crecimiento.
Destaco también la disciplina social de que la hacen gala: no hay huelgas, piquetes ni ninguna manifestación de protesta que comprometa a la producción. Estuve un mes en Beijing trabajando con la principal cámara y visitamos una fábrica de camisas, que tiene tres plantas, cuya cadena de confección se hace como en un tren humano de 30 a  60 operarios montado sobre una mesa de 60 metros. Trabajan en silencio, cada uno con lo suyo, se sienten orgullosos, son nacionalistas. Es lo mismo que vemos acá en los supermercados chinos, que centran su vida en el trabajo. Les gusta salir a comer de vez en cuando, cambiar  el auto, no son ostentosos.
La cultura del trabajo que impuso Mao sentó las bases productivas, pero el modelo de armonía entre el campo y la industria sufrió un traspié con la siderurgia, a la que destinaron muchos recursos y entró en crisis.
  
-¿Se consolidará la reconversión en marcha?
-En esta etapa transforman la economía porque no quieren ser más fábricas de artículos baratos, como juguetes, textiles, y empiezan a transitar el camino de especialización en la alta tecnología para obtener mayor valor agregado.
China hoy no es un país barato como cuando viajé en los ´80 y por ejemplo una remera con el algodón que le proveíamos se hacía a un precio internacional competitivo. Hoy ya no es así, porque subieron los costos laborales, es difícil trabajar en negro, se pagan los aportes, los salarios convenidos, hay más control, se previsionan los despidos.
La desigualdad regional es muy pronunciada. En el Este el desarrollo es menor. En Shangai, hay un polo textil, e  ingresó la alta tecnología con la fábrica de electrodomésticos marca Astan.  
Nuevas vías de comercialización
-¿Cómo podría afectar el comercio con Argentina?
-La tendencia de la relación es que Argentina sea proveedora de alimentos, como lo es para el resto del mundo. Año tras año el mercado chino se abre a la entrada de nuevos productos. En setiembre, se concretó la mayor venta más exitosa en dólares con alimentos para mascotas, que superó a la de algodón. Recibieron la autorización sanitaria cinco empresas. La cebada tiene mayor demanda y hay cada vez más pedidos de madera dura del Norte, como el palosanto. También compran garras y alas de pollo, y sube el interés por su carne. El sector avícola argentino creció más del doble gracias a las exportaciones a China. 
Asimismo cada vez se coloca más software: el Conicet organizó una misión comercial para ofrecer productos biotecnológicos, informáticos, y hubo un segundo viaje en mayo en el que participaron compañías nacionales de software que, sin elaborar altas series industriales, ofrecían una escala artesanal. Fueron cuatro firmas biofarmacéuticas (como Biosidus, Bagó).
-¿Hay oportunidades para otros sectores?
-Como el mercado chino crece por los mayores ingresos de la clase urbana, al que todos los años entre 10 y 12 millones de migrantes rurales se suman a las zonas específicas de desarrollo, aumenta el salario y por ende el consumo de alimentos básicos, pero también surgen otras necesidades, como las especializaciones en el diseño de telas para prendas femeninas y en costuras con terminaciones de alta calidad. En 2010, en Shangai, la prestigiosa feria de moda Fashion Week invitó especialmente a participar a la Argentina como único país de América latina. La marca Cardón se destacó por la originalidad del diseño.
Una novedad en materia de hábitos de consumo es el aceite de oliva que sólo adoptó la clase alta porque se trata de un gusto caro – si bien se justifica en cuestiones de salud, por ser libre de colesterol,- que es tenido muy en cuenta en la cultura china. Arcor entró muy bien con los caramelos y el chocolate, y Tenaris vende tubos sin costura para la industria petrolera: abrió una planta en el puerto de Quingdao, en la que hacen las terminaciones, pintan y salen al mercado nacionalizados. 
-¿Cómo funcionará para China el cambio de una economía exportadora a una basada en el consumo interno?
-Las exportaciones disminuyeron 6,8 % debido a la crisis energética, y se considera difícil que puedan ser absorbidas por otros mercados. Balancean con una mayor demanda doméstica que promueven mediante la inyección de dinero a los bancos estatales, a fin de que lo redistribuyan hacia los créditos destinados al consumo.
Implica un gran esfuerzo que no presione sobre la tasa de inflación, inferior a 4 % anual, lo cual facilita el alto nivel de ahorro que caracteriza a los chinos, y también que el Banco Central Chino controle totalmente a todas las entidades. También es consecuencia de que los resortes estatales de la economía surtan rápido y certero efecto.
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