La vieja ruta de la seda es ahora de petróleo saudita hacia China

En 2009, señala la Agencia Internacional de Energía y Combustibles (AIEC, París), China ya consumía más hidrocarburos que cualquier otro país del mundo, aun Estados Unidos. Esto marca “el inicio de otra etapa histórica”. Durante siglos existió un camino que atravesaba Asia para desembocar en Estambul y desde allí prolongarse hasta el corazón de Europa.

14 abril, 2011

<p>Ahora la ruta parece seguir el camino inverso. Se trata de petr&oacute;leo.&nbsp; Para Saudiarabia, segunda en reservas y exportaciones despu&eacute;s de la Comunidad de Estados Independientes (CEI, encabezada por Rusia), la nueva era no pod&iacute;a ser m&aacute;s oportuna. Durante los &uacute;ltimos diez, doce a&ntilde;os, el reino ven&iacute;a forjando v&iacute;nculos comerciales m&aacute;s estrechos con China hasta convertirse en su principal fuente de crudos.<br />
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Aquel a&ntilde;o, las ventas al Reino del Medio alcanzaron el mill&oacute;n de barriles diarios. Ello equival&iacute;a a 20% de las importaciones totales y casi doblaba el volumen de 2008. Por el contrario, las compras norteamericanas de petr&oacute;leo saud&iacute; cedian a menos de un mill&oacute;n de barriles diarios en 2009. No hab&iacute;a sucedido en m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. <br />
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De acuerdo con Timothy Niblock, experto brit&aacute;nico en estudios sobre el golfo P&eacute;rsico, &ldquo;el crecimiento del comercio petrolero sinosaud&iacute; refleja una reacci&oacute;n interdependiente en franco avance desde comienzos del siglo. Beijing necesita a Riyadh como firme, estable proveedor de hidrocarburos. M&aacute;xime en d&iacute;as tan turbulentos como los actuales, que quiz&aacute; duren y eleven a US$ 116/124 el barril en Nueva York y Londres.<br />
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Constantemente, los saud&iacute;es salen a calmar los mercados asegurando que incrementar&aacute;n la extracci&oacute;n en caso de problemas en la producci&oacute;n de terceros. Por otro lado, Riyadh precisa que la demanda china compense el achatamiento del consumo &ndash;o su substituci&oacute;n, tema tab&uacute; para la AIEC- en mercados centrales. Si bien el gigante asi&aacute;tico ha reducido de 7,5 a 7% anual el aumento estimado del producto bruto interno, el uso de hidrocarburos no ceder&aacute;.<br />
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Pero &iquest;podr&iacute;an esos nexos ser puestos a prueba desde afuera? A medida como cunde el malestar social en Levante, el Magreb, inclusive la pen&iacute;nsula ar&aacute;biga misma, asoman cambios que afectar&aacute;n la geopol&iacute;tica petrolera. &ldquo;La situaci&oacute;n general &ndash;apunta Niblock- ya es muy distinta a la prevaleciente hasta principios de 2011 y continuar&aacute; alter&aacute;ndose. Pero es muy dif&iacute;cil, en este punto, percibir la naturaleza de las transformaciones. S&oacute;lo estamos en el arranque de varios procesos y tampoco podemos vislumbrar el sesgo de la relaci&oacute;n entre &aacute;rabes, chinos e hidrocarburos&rdquo;.<br />
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<strong>El futuro de una relaci&oacute;n</strong><br />
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Aunque sus relaciones diplom&aacute;ticas se establecieron en 1990 (fueron bastante tard&iacute;as), reci&eacute;n en 2006 el rey Abdull&aacute; ibn Sa&rsquo;&uacute;d incluy&oacute; a China como primera etapa de sus visitas oficiales. En 2005, hab&iacute;a sucedido en el trono a su medio hermano. Por consiguiente, &ldquo;los nexos sinosaud&iacute;es comenzaron a expandirse&rdquo;, observa Paul Gamble, de Jadwa Investments, Riyadh. Tambi&eacute;n proclives a tomar 2009 como a&ntilde;o referencial, cita datos seg&uacute;n los cuales &ldquo;China originaba 11,3% de las importaciones saud&iacute;es, entre ellas textiles y maquinaria pesada, contra 6,6% en 2004. En tanto, las exportaciones &aacute;rabes pasaban en igual lapso de 4,8 a 11,2%, merced al petr&oacute;leo&rdquo;. <br />
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En 2010, el intercambio bilateral marcaba un r&eacute;cord de US$ 43.000 millones, un aumento anual de 33%. Este ritmo acerca a ambos pa&iacute;ses a un objetivo com&uacute;n: US$ 60.000 millones hacia 2015. En cuanto a crudos y en enero-octubre del a&ntilde;o pasado, Saudiarabia vendi&oacute; a China alrededor de 19% de las compras de &eacute;sta. <br />
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Los negocios comunes no se limitan al comercio. Al respecto, conviene &ndash;apunta Gamble- &ldquo;tener en cuenta los importantes contratos que Riyadh entra&ntilde;a para Beijing. Por esa v&iacute;a, compa&ntilde;&iacute;as chinas participan en los US$ 385.000 millones que el gobierno saud&iacute; invierte en infraestructura civil. Se trata de un plan quinquenal lanzado en 2009&rdquo;. <br />
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A la inversa, empresas &aacute;rabes se colocan en China. Por ejemplo, Saudi Aramco &ndash;segunda petrolera mundial, luego de la rusa Gazprom- opera dos refiner&iacute;as en el imperio Celeste. Una en Qingdao, controlada en total; otra en Fujian, en sociedad con Sinopec y ExxonMobil. <br />
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