“La relación con China se transformó en política de Estadoâ€

Investigador del CONICET, coordinador académico de la especialización en economía y negocios con Asia del Pacífico e India de la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF), Sergio Cesarin afirma que la relación con China ha ido adoptando con el correr del tiempo y distintos gobiernos, el rango de auténtica política de Estado y que ahora se abre una oportunidad de expansión porque el coloso asiático eligió a América latina y África para priorizar sus inversiones.

¿En qué marco se están dando las relaciones con China?

-Días pasados hablábamos en un seminario en la Universidad con el consejero político de la embajada de China y le mencioné que las relaciones bilaterales tienen una configuración bastante definida. Ya hay una creciente y muy buena relación política con visitas y contactos de alto nivel, una cada vez más intensa relación económica, entre lo que englobo, primero lo comercial, donde el crecimiento sostenido lleva más de 20 años y ha hecho de China uno de nuestros principales socios comerciales.
Una buena relación económica significa también haber abierto un nuevo eje de vinculación a través de las inversiones, con pequeños montos todavía pero con un mayor compromiso chino hacia América latina, y específicamente Argentina, en algunos sectores como el energético, petrolero y minero, y con un interés muy grande hacia el futuro de nuestra infraestructura; y el tercer punto, se vincula con la transferencia de tecnología, lo cual si bien aún es un proceso de baja intensidad, puede ganar mayor presencia en el futuro a través de la formación de empresas conjuntas en el sector automotriz, electrónico, farmacéutico, biotecnológico y de información. }

-¿Debe ser encarada como una política de Estado la relación con China?

-La relación China-Argentina tiene también una configuración muy densa en términos de una agenda muy amplia y diversificada; en lo multilateral China y Argentina comparten en Naciones Unidas, en América latina y en el hemisferio ámbitos de cooperación y articulan intereses. En el plano bilateral, han logrado acuerdos sobre cuestiones impositivas, migratorias, aduaneras, hasta de propiedad intelectual, etc. Por todo esto, creo que se observa una configuración ya bastante definida en las relaciones que ha profundizado la cooperación en el pasado y se ha de ampliar hacia el futuro mediante un nuevo menú de posibilidades.
La segunda cuestión es que noto muchos elementos de continuidad en nuestra política exterior respecto de China; a pesar de la alternancia y cambios de gobierno desde la restauración democrática  en 1983, la relación se ha ido profundizando. Ha ido tomando la dimensión de una “política de Estado†para Argentina, que busca afianzar vínculos y cuidar a un socio y aliado político importante. Con estos argumentos, sostengo la hipótesis de mayor continuidad sin grandes diferencias o rupturas en la futura evolución de la relación bilateral.

-¿Cómo debería articularse la relación durante el período de gobierno chino que acaba de comenzar?

-Hay dos o tres ejes de acción muy claros en el nuevo gobierno chino: uno es el ajuste económico interno, uno de cuyos indicadores más fuertes es la desaceleración del crecimiento económico; hay además, variables macro y microeconómicas que deben ser ajustadas después de una década de altas tasas de expansión del PBI, precedida por una década de muy alto crecimiento. Son temas que los dirigentes chinos observan con preocupación y atentos a ellos tratarán de resolverlos. El segundo eje de acción por parte de China en la próxima década surge en materia de negociación internacional; China profundizará este aspecto desde el punto de vista de la expansión comercial y financiera hacia economías en desarrollo y desarrolladas. Creo que la crisis les ha abierto un escenario más que interesante de oportunidades porque cuentan con una economía líquida y excedentes de capital para invertir en otras economías como las de Ãfrica y América latina.

-¿La agresiva política exportadora china influirá en la configuración de una nueva relación?

-Las proyecciones apuntan a que China dejará de ser un agresivo exportador que irrumpe en los mercados y en muchos casos genera problemas, para posicionarse como un socio cooperativo y portador de capitales que sirvan para mejorar procesos productivos endógenos, particularmente en América latina. Por tal motivo, podemos esperar una mejora en la “calidad†de las inversiones en la región, no sólo que apunte prioritariamente a sectores extractivos u obtención de materias primas, sino además conlleve efectiva transferencia tecnológica.
La expectativa de muchos países sudamericanos persiste en ver cómo va a evolucionar esta situación de relativo desequilibrio para la región, ya que el “comercio complementario†con China está muy bien, la balanza por los altos precios de commodities es positiva, y la demanda china es un factor central en la expansión de los sectores exportadores de las economías regionales. Sin embargo, si no se encuentra en China un socio que mejore a futuro la configuración económica regional o genere tensiones por una asimétrica inserción en la economía mundial (como expresa la CEPAL, nos insertamos en la economía mundial del siglo XXI con instrumentos y políticas típicos del siglo XIX), los países de la región podrían virar su interés ante un socio que no contempla estas realidades.
No obstante, China parece haber registrado los mensajes críticos de la región al respecto, por eso, es posible que asistamos a iniciativas de la nueva dirigencia tendientes a mejorar la calidad de la IED china que fluye hacia la región.

-Pero el gran objetivo chino siguen siendo los recursos naturales…

-Sin duda, el gran atractivo de la región son sus recursos naturales, su riqueza acuífera y energética (petróleo y gas) y alimentaria. Para China, América latina no es sólo un buen destino para sus productos de exportación, sino fundamentalmente un gran proveedor de recursos y un espacio geográfico económico clave para sostener los principios de “seguridad energética y alimentaria†mediante oferta de calidad y en tiempo justo. Debemos considerar que China seguirá siendo un país importador de petróleo, y necesita garantizar una balanza alimentaria adecuada para su creciente población urbana y en especial la emergente clase media.

Democracia y gobierno

-¿Anhela la sociedad china una salida democrática?

-Las demandas sociales internas no son generalizadas pero es evidente que un creciente porcentaje de la población, que disfruta de una mejor situación económica, busca mayores espacios de participación política. Esto hay que encararlo desde la perspectiva de una muy suave transición política, gradual y calculada. China se ha caracterizado históricamente por su rígido sistema político; así lo atestigua el rico Imperio Chino, por lo tanto, no se le puede exigir que en pocos años se democratice a lo occidental.
Sería una utopía. Sin embargo, esto no significa que la secuencia de transformación y reformas políticas, si bien lenta, no se aplique poco a poco con el objetivo de lograr un punto entre apertura económica y política que la sitúe dentro del siglo XXI como una sociedad con mayores dosis de participación directa de la ciudadanía, por ejemplo en la elección de autoridades locales, municipales, provinciales.

-¿Y se manifiesta preocupación realmente por la corrupción?

-Uno de los principales puntos de la agenda de gobierno es lograr mayor transparencia en la gestión administrativa, sobre el destino de los fondos gubernamentales y reducir los niveles de corrupción; este un grave problema porque no sólo está vinculado a cuestiones de estabilidad interna o penalización legal, sino también por las pérdidas económicas que genera.  
No cabe duda que si China está destinada a ocupar un rol preeminente en el mundo, por ende, todo lo que signifique proyectar una imagen positiva como un poder que se democratiza, una sociedad que se internacionaliza, y una clase dirigente que se mundializa y con sofisticados criterios para entender el mundo, sirve para afianzar esta construcción. El conjunto de valores que China puede ofrecer, y que son muy importantes desde lo religioso, filosófico, artístico, cultural, servirán de plataforma para una China con aspiraciones de gran poder en el siglo XXI, haciendo que su imagen internacional e influencia internacional crezcan a lo largo de los años.

-Usted vivió en China y debe haber palpado en lo cotidiano cuáles son las verdaderas expectativas del ciudadano común ante el régimen que gobierna al país, ¿cuál sería su “micropercepciónâ€?

-La China que conocí es muy distinta a la actual y si comparo cómo se vivía, las experiencias que tuve, saco muchas conclusiones positivas, pero también reconozco que otras no me agradan. Los campus de la Universidad de Pekín son hoy más abiertos, reciben visitantes, antes eran cerrados y con personal policial que controlaba a todos los que entrábamos. Inclusive se les podía prohibir el ingreso a diplomáticos. Hoy entran con auto los profesores y alumnos, todo como manifestación de una vida universitaria más abierta, plural y laxa: veo además, una China con mayor circulación de ideas, con grandes discursos a nivel del Partido, con preocupaciones políticas y profundos debates sobre su presente y futuro.
De infraestructura ni qué hablar, la gran revolución de los últimos años ha sido ésta, a la par de las comunicaciones. Veo mejoras en el estándar de calidad de vida que son notables. Una adaptación al mundo, una captación de las formas capitalistas sobre organización del trabajo y la producción que ha cambiado al  país. Y también veo los cambios a nivel político, suaves, lentos, muy poco perceptibles para la ansiedad occidental. Una China rica vasta  y muy abierta al mundo, tendencias que han de continuar y profundizar.

-¿Cómo se vive en la calle un régimen autoritario como el chino?

-El autoritarismo se aprecia en el control de los medios de comunicación, de internet, evidentemente la sujeción de la libertad en la disidencia política, el acotamiento de las manifestaciones públicas; hay elementos internos de presión que son muy fuertes, que tienen que ver con la judicialización de la “inconducta y la disidenciaâ€, y los tribunales no son muy transparentes que digamos.
Hay persecución interna y sobre todo un alto control social en las grandes urbes, lo cual genera tensiones entre sociedad,  gobierno y partido.
Se debaten muchos estos temas y son conscientes de sus preocupaciones, y no porque se los digan desde afuera, sino porque las sienten y reconocen.  Saben que hay inconsistencias futuras entre capitalismo, apertura y liberalización económica entre una sociedad internacionalizada y abierta con un régimen político rígido.
Ahora, ¿cómo producir la transición? Es un punto en el que no se ponen muy de acuerdo, y es comprensible por muchos motivos; pero no hay que olvidar que China es un país excepcional, el más poblado del mundo, y cualquier tipo de movimiento, de transición hacia uno u otro escenario, dada su importancia, en sí misma y a nivel mundial, provocan remezones o temblores que hay que pre evaluar. En el apuro por acortar los plazos China podría equivocarse, por lo tanto gradualismo no significa inmovilismo.
Hay quienes asumen una China destinada a convertirse en un poder mundial y proyectan relaciones globales en base a este escenario, en cambio otros sostienen una posición más prudente en tanto reconocen pendientes tensiones sociales, políticas, o la necesidad de reestructurar la economía; pero en algo coinciden ambas posturas: el avance gradual igual culminará en un momento donde el poder chino sea restaurado y, tal como lo fue hasta mediados del siglo XIX, China vuelva a ser una potencia de primer orden mundial; como un determinismo histórico, más allá de la voluntad de sus dirigentes, la misma energía social que irradia la entronizará en la cima del poder durante las próximas décadas; con más razón, desde la perspectiva china, una mutación tan profunda del orden interno e internacional requiere de una criteriosa administración del cambio.

Por Rubén Chorny

Notas Relacionadas

Suscripción Digital

Suscríbase a Mercado y reciba todos los meses la mas completa información sobre Economía, Negocios, Tecnología, Managment y más.

Suscribirse Archivo Ver todos los planes

Newsletter


Reciba todas las novedades de la Revista Mercado en su email.

Reciba todas las novedades