G20: el desafío de rescatar capitales de paraísos fiscales

La evasión fiscal está en el centro de la agenda en la cumbre del grupo en Moscú. EE.UU. con el caso Apple y la Unión Europea por su crisis fiscal le confieren una identidad que los emergentes ya le venían asignando. Mercado entrevistó al economista e historiador Mario Rapoport para poner el tema en perspectiva.

15 julio, 2013

“Bernardo Houssay” a la investigación científica del Conicet y el premio “James Alexander Roberston Memorial” de la Conference on Latin American History de Estados Unidos, el autor de “Historia económica, política y social de la Argentina, 1880-2003” y “El viraje del siglo XXI”,  entre otras obras (*), escarba en los orígenes mismos de la humanidad para ironizar: “El hombre siempre buscó terminar en un paraíso y ahora también lo quiere, pero que sea fiscal: tener guardado dinero, lavarlo, evadir impuestos… ahí se acumula la riqueza que en realidad falta para resolver las crisis de los distintos países. En algunos, como Argentina, el monto depositado en esos paraísos es similar a su producto bruto”.

-¿Hay que ir a las paradisíacas islas o pequeños Estados que industrializaron los escondites de los capitales no declarados?

-Los paraísos fiscales están en todo el mundo. Inglaterra tiene como 20, empezando por la misma Londres, y en islas que dependen del Reino: las Bermudas, las Vírgenes. En el corazón de Europa, como Luxemburgo, Mónaco, Andorra, Irlanda… si Delaware, en Estados Unidos, es el principal paraíso fiscal norteamericano.

-¿Cómo se explica entonces que tanto Washington como Bruselas parezcan estar más enfocados  a que las multinacionales dejen de saltar con las contabilidades entre país y país y tributen en cada uno lo que generan, como en el caso Apple?

-En los momentos de crisis, el mundo se desglobaliza y ya no es el mismo. Los países tratan de buscar políticas proteccionistas que los aíslen de la crisis internacional. Y en ese sentido, pueden tratar con las multinacionales.  Ya algunas de ellas intentan meterse en los países que toman medidas proteccionistas para sentirse más seguras. Yendo al caso Apple, que es una compañía multinacional ha tenido unas ganancias impresionantes y paga muy poco impuesto en Estados Unidos porque ahí prácticamente no está, ya que todos sus productos los arma en Singapur, en China, lo cual tiene un costo adicional para el país porque las importaciones los encarecen. Es un ejemplo de lo que sucede en el mundo. Pero también vemos que muchas empresas norteamericanas tienen sede en Delaware, un enclave paradisíaco dentro de su propio territorio. Tengamos en cuenta que la denuncia contra Apple había involucrado a Irlanda, pero en Londres también atienden los paraísos.

Secretos y mentiras

-¿Por eso Estados Unidos y la Unión Europea vienen apuntando desde hace una década sobre el secreto bancario?

– Sí, en general el atractivo de los paraísos fiscales es el secreto, o sea, que no se revele quiénes tienen cuenta, porque el dinero suele ser producto de una acción ilícita en su propio país de origen, por lo cual no fue declarado impositivamente. El secreto bancario surge en Suiza y en gran medida sirvió a los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Tengamos en cuenta que los paraísos fiscales son lugares por los que la corrupción pasa de una u otra manera al disponer de todas las facilidades: para lavar dinero sin saber su origen, evadir impuestos, etc. Actualmente también está la cuestión de las maniobras de las multinacionales, los bancos…

-¿Cómo los bancos, y el GAFI?

-Basta con ver que los principales bancos internacionales tienen sucursales en todos los paraísos fiscales que mueven una gran cantidad de dinero: Morgan Stanley, Goldman Sachs, HSBC, Credit Suisse, Deutsche Bank, BN Paribas, Barclays. El Santander tiene 195.000 millones. Toca a todos los países, y en una Europa en crisis, sobre todo, se está planteando ahora cómo recuperar parte de ese dinero para volver a despegar.
España, en plena crisis, tiene 555 mil millones de euros, que podría volcar en su propio territorio. El problema de ajuste de Rajoy es de 35.000 millones de euros, que va a recaer sobre los ciudadanos españoles, en forma de rebajas salariales, de las jubilaciones, de la seguridad social, y resulta que tiene en los paraísos fiscales 555 mil millones. De modo que este asunto se ha pasado de la raya. El ministro Guindos prometió que se iba a ocupar del tema y no lo hizo absolutamente.
Hasta China tiene esos problemas y encabeza la lista de los países con más flujos financieros ilícitos, con 2,18 billones de dólares. Le sigue Rusia, México, Arabia Saudita, Malasia, Emiratos Arabes, Kuwait, Venezuela, Qatar y Nigeria. Entre 2002 y 2009 el flujo ilegal promedio en Argentina es de 10.000 millones de dólares anuales.

-¿Y América latina?

-De las 20 mayores procedencias de fondos en los paraísos fiscales, hay cuatro de América Latina: Brasil (520.000 millones), México (418.000 millones), Venezuela (406.000 millones) y Argentina (399.000 millones de dólares). Con esto, evidentemente, podemos hacer dos países.

-¿Cuál sería la hoja de ruta de los capitales que desemboca en los paraísos?

-Pongamos  un caso: en Estados Unidos se desregularon las leyes que no permitían que las entidades tuvieran bancos de inversión, de modo que, al eliminarse, se pudieron abrir los bancos de depósitos e inversión. Fue como trazar un camino hacia la crisis a través del sistema crediticio y financiero. Los paraísos fiscales resultaron ser el último estadio, cuyo crecimiento asfixió a las etapas precedentes.
En el caso de Argentina, hay dos leyes de la dictadura, que no se abolieron, aunque algo se han cambiado, que son la de entidades financieras e inversiones extranjeras. En esta última, los capitales del exterior pueden venir, tener la ganancia que puedan y llevársela completamente del país, sin obligación de reinvertir. En este punto se podrían tomar me”. Con las entidades financieras hay una serie de regulaciones para hacer y requieren de ese cambio legal.

-¿Cuáles serían las causas de que en países en los que está todo por hacer, se deriven tantos capitales hacia aquellos refugios?

-Lo que está sucediendo, pero en todo el mundo, es que 10 personas tienen el ingreso de 2.000 millones. La desigualdad es la que signa la cuestión. Es lo que se planteó en los 30 con Keynes sobre la actividad económica: que por la falta de demanda agregada era menor de lo que debería ser y que, en consecuencia, la inversión sería imprescindible para liquidar la crisis.

-¿No cubrieron esa inversión “faltante” las toneladas de recursos que se movilizaron en el mundo después de aquella crisis del 30 y de una gran guerra, guerras frías, caídas de muros, etc.?

-Se ve que no, ni va a suceder nunca, porque ya es una situación a escala mundial en la que ese dinero que podría usarse para la inversión, al provenir en mayor medida de los capitalistas, está en los paraísos fiscales. También sucede que, en parte, la crisis actual de los mercados financieros es consecuencia de ello.

-¿El estallido de la burbuja subprime no sería entonces la causa de la actual crisis financiera global?

-Lo que se vive ahora no es casual y viene de hace mucho. El origen está en los 70 con la crisis del dólar frente a los países petróleos, que empieza justo con el ascenso ideológico del conservadorismo, del neoliberalismo. Y viene porque baja la rentabilidad de las empresas ante el cierto agotamiento que trae el sistema. Aparece como prueba la stangflation, con lo cual empiezan a meterse en los mercados financieros para compensar la baja de los mercados reales. Es por esa época que se aplica la desregulación de los mercados financieros, cuyo límite cambia el sistema económico mundial. Parte de los mercados financieros son los paraísos fiscales. Primero porque impulsan a tener más dinero evadiendo y viendo luego cómo se puede colocar, no en la producción, porque no sale de la producción, sino en los propios mercados financieros. Les pegan, ganan más, por lo menos momentáneamente. Es una ganancia que les da; a la larga, a la corta, va a terminar siendo un juego de suma cero.

-¿Por qué en tantos años no se pudo impedir que se consolidara un sistema global que en algún momento explotaría?

-Porque la idea esencial de los ideólogos es que los mercados son racionales. Se llegó al extremo que los premios Nobel Robert C. Merton, Myron S. Scholes hicieron una fórmula matemática para una compañía, Capital Management, que quebró al año, pensando que podía seleccionar inversiones únicamente rentables. El interés que pagan los paraísos fiscales no es mucho, sirven sólo para mantener ahí el dinero, que es improductivo, no representa nada para la humanidad. Y a los dueños les será útil para comprarse más cosas o para viajar, pero para no mucho más.

-Más que paraísos parecerían infiernos confortables, según como los describe…

-Tenemos un mundo real detrás del espejo de uno falso, que en este caso son los paraísos fiscales. Aunque en realidad se trata de un mundo de actos criminales, porque están evadiendo impuestos. Si metieron preso a Al Capone con estos también habría que hacerlo. Y aplicar la eutanasia a los paraísos fiscales.

Globalización

-Frente a una crisis como la actual, ¿la clase política occidental está más decidida a combatir los paraísos fiscales?

-Los políticos necesitan votos para gobernar y en situaciones como éstas no los van a tener. Habrá un cambio constante de nombres porque no hay modo de remediarlas. El ajuste en Europa es terrible y evidentemente va a tener su castigo en las elecciones. ¿Se va a desintegrar España? En Europa hay un renacimiento de los sectores fascistas y nazis también. Y si recordamos que la llegada de la crisis del 30  fue muy tormentosa, con la desaparición de Estados con el arribo de ideologías facinerosas, asoma este peligro en el mundo, y es lo que hay que tratar de impedir.
No sólo hay que mirar a Europa: también en Estados Unidos se advierte un avance de ultraconservadores que pugnan por volver al poder. La derecha está, lo que ha desaparecido es la izquierda.
O sea, en algunos países desapareció un poder de contrabalanceo, como el que había en los años 60/70 y que fue importante en la creación del Estado de bienestar. En América latina se ha dado que ese poder de contrabalanceo triunfara en varios países.

-¿Y en Argentina?

-En Argentina, para saber adónde estamos parados, me pregunto quiénes son los amigos y los enemigos, lo cual sirve para identificar a la gente. Por un lado, fijarse qué medidas se toman para saber si uno está de acuerdo o no, y qué otros están o no en desacuerdo.
Muchas de las medidas que ha tomado el gobierno han sido rechazadas por la derecha, por el establishment, por los medios.
¿Será porque las medidas no los satisfacen? Esa sería una razón. También pueden oponerse porque ese es el objetivo de todo político. Y si tiene el poder tratará de destruir parte de las cosas que se hicieron. Ese era el gran problema que tenía Roosevelt, que en los últimos años de su presidencia dijo que lo que le preocupaba no era lo que le pasaría a él en el futuro (aunque después ganó las elecciones en el ´40), sino lo que podría sucederle a su proyecto político y las reformas que había hecho, las que iban a quedar, cuánto iban a durar.

-¿Cree en ese contexto que las elecciones de octubre en Argentina serían una divisoria de aguas entre lo que hizo la administración kirchnerista y lo que vendrá?

-Hoy parece que en la Argentina se intenta convencer a la opinión pública de ir para un lado o para otro. Pero hay un cambio respecto de lo anterior, que es una participación de la juventud que antes no existía y puede contribuir a modificar un montón de cosas. Además se han tomado algunas medidas que son justas, pero en el fondo no hay mucho financiamiento. Finalmente, que se cree una segunda línea de liderazgos que no se base en un concepto de cambios, de quedarnos todos, sino en un conjunto más democrático, en el que se vayan formando grupos de trabajo para realizar este tipo de políticas comunes, de querer hacer planes de largo plazo y crear instituciones como alguna vez fue el CONADE, que marquen la línea fundamental en la economía… Eso no lo veo aún.    
 

(*) Escribió también: Gran Bretaña, Estados Unidos y las clases dirigentes argentinas (Ed. de Belgrano, 1981); El laberinto argentino (Eudeba, 1997); Tiempos de crisis, vientos de cambio (Norma, 2002); Historia de una ciudad (Planeta, con María Seoane, 2007); Relaciones tumultuosas. Estados Unidos y el primer peronismo (Emecé, con Claudio Spiguel, 2009); Las políticas económicas de la Argentina. Una breve historia (Booket, 2010); Las crisis económicas del capitalismo contemporáneo (Capital Intelectual, con Noemí Brenta, 2010); Argentina-Brasil. De rivales a aliados (Capital Intelectual, con Eduardo Madrid, 2011. En el Fondo de Cultura Económica publicó El Cono Sur. Una historia común (con Amado Luiz Cervo, 2001),

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