Entre el país deseado y el país posible

competitividad, esto es, la capacidad que tiene el país de entrar al mundo con sus exportaciones, mejorando simultáneamente el bienestar de la gente; y la distribución de los ingresos, a nivel personal y regional. En el 2010 podremos ser como es España ahora si crecemos a una tasa anual acumulada de 5%. Por Jorge Remes Lenicov

<p>Los '90 y el siglo XX terminaron con dos grandes problemas sin resolver: <i>la competitividad</i>, esto es, la capacidad que tiene el pa&iacute;s de entrar al mundo con sus exportaciones, mejorando simult&aacute;neamente el bienestar de la gente; y la <i>distribuci&oacute;n de los ingresos</i>, a nivel personal y regional.</p>
<p>En el 2010 podremos ser como es Espa&ntilde;a ahora si crecemos a una tasa anual acumulada de 5%. No es sencillo, pero tampoco imposible. Otros lo han podido hacer. En buena medida, contexto internacional mediante, depender&aacute; de lo que hagamos nosotros.</p>
<p>La mayor&iacute;a de los argentinos aspiramos, para cuando cumplamos nuestro Segundo Centenario de vida independiente, a tener un pa&iacute;s:</p>
<ul>
<li><i>M&aacute;s competitivo, </i>esto es, con un tejido productivo m&aacute;s denso y que genere mayor valor agregado local; donde las Pymes y las empresas nacionales tengan un lugar relevante; con alta capacidad de innovaci&oacute;n y generaci&oacute;n de conocimientos; y con una inserci&oacute;n dentro de un bloque regional consolidado y con proyecci&oacute;n internacional, reflejada en una alta capacidad exportadora en t&eacute;rminos de escala y de diversificaci&oacute;n de productos y mercados<i>.</i></li>
<li><i>M&aacute;s equitativo, </i>con una mejor distribuci&oacute;n del ingreso, m&aacute;s empleo, m&aacute;s calidad educativa y menos pobreza, mejor calidad de vida para el conjunto de la poblaci&oacute;n en t&eacute;rminos de salud, seguridad, justicia y sustentabilidad ambiental y mayor equilibrio regional.</li>
</ul>
<p>Este pa&iacute;s deseado es posible si definimos la estrategia correcta, implementamos las medidas adecuadas y si logramos los consensos l&oacute;gicos para su implementaci&oacute;n. Como nuestros problemas son sist&eacute;micos, no hay una sola medida que los resuelva. Se requiere el dise&ntilde;o de una estrategia que tenga en cuenta una definici&oacute;n tentativa del escenario mundial para los pr&oacute;ximos a&ntilde;os; las restricciones y potencialidades de nuestra econom&iacute;a y el perfil de inserci&oacute;n productiva de nuestro pa&iacute;s en el mundo, los objetivos de largo plazo y, fundamentalmente, la voluntad pol&iacute;tica para el cambio y la acumulaci&oacute;n de fuerzas y consensos para generar las modificaciones necesarias.</p>
<p>Es fundamental crear ventajas competitivas que permitan producir bienes en forma diferenciada y venderle al mundo. Por ello, sin limitar las potencialidades del mercado en un contexto de apertura y desregulaci&oacute;n, es necesario favorecer el crecimiento y estimular la producci&oacute;n de bienes m&aacute;s complejos y con un mayor componente de trabajo y conocimientos, que son los que demanda el mercado global.</p>
<p>Para que ello ocurra hay que mejorar dr&aacute;sticamente la calidad institucional del Estado, y repensar la pol&iacute;tica y los incentivos dedicados al fomento de las inversiones. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n es importante tener una mejor educaci&oacute;n y estimular las articulaciones entre las nuevas inversiones &shy;motorizadas por grupos, empresas locales y extranjeras&shy; con el tejido de Pymes proveedoras. En consecuencia, tenemos que enfocar nuestra pol&iacute;tica exterior, fiscal (tributaria y de gasto) y de gesti&oacute;n p&uacute;blica con estos objetivos.</p>
<p><b><i>&iquest;C&oacute;mo alcanzar el pa&iacute;s deseado?</i></b></p>
<p>No hay una receta &uacute;nica para resolver nuestros problemas en forma simult&aacute;nea. No hay una f&oacute;rmula m&aacute;gica, ni una salida instant&aacute;nea, ni una &uacute;nica medida. Para alcanzar el pa&iacute;s deseado, tenemos que preocuparnos y definir los siguientes tres aspectos:</p>
<p><i>&shy;Las cuestiones institucionales. </i>Lograr la solvencia fiscal, dise&ntilde;ar un nuevo r&eacute;gimen federal, definir una pol&iacute;tica tributaria pro-competitividad y estable en el tiempo, mejorar la defensa de la competencia y las regulaciones de servicios privatizados, desarrollar el mercado de capitales. Configuran la organizaci&oacute;n que la sociedad define para manejarse, las que definen el papel del Estado y del mercado, y son las cuestiones que se deben mantener en el largo plazo. El Estado tiene que tener solvencia, crear condiciones para crecer con equidad y apoyar expl&iacute;citamente la inversi&oacute;n. Y el mercado tiene que ser muy competitivo. Se deben controlar los <i>lobbies </i>que se quieren apoderar del Estado y manejar el mercado.</p>
<p><i>&shy;El reordenamiento del Estado y la gesti&oacute;n estatal. </i>Es fundamental su transformaci&oacute;n en todos los niveles (Naci&oacute;n, provincias, municipios), para gastar bien (sobre todo en las &aacute;reas principales, que son las sociales), recaudar eficientemente los impuestos, aranceles y aportes previsionales, y brindar una buena administraci&oacute;n de la justicia. No podemos hablar de pol&iacute;ticas gubernamentales y de crear un marco favorable a la competitividad y a la mayor equidad si no tenemos un buen Estado, si no tenemos una buena institucionalidad. La Argentina avanz&oacute; mucho en la d&eacute;cada del '90, pero en estas cuestiones hemos quedado muy rezagados.</p>
<p><i>&shy;Las pol&iacute;ticas activas del Estado. </i>El haber tenido fracasos no invalida plantearlas ni aplicarlas; todos los pa&iacute;ses lo hacen. Depende para qu&eacute; y c&oacute;mo. Hay pol&iacute;ticas generales, como la educaci&oacute;n, el fomento tecnol&oacute;gico, la inversi&oacute;n en infraestructura; espec&iacute;ficas (apoyo a las Pymes, las regiones y las exportaciones); y sociales (igualaci&oacute;n de oportunidades y atenci&oacute;n de la pobreza).</p>
<p><b><i>El pa&iacute;s posible</i></b></p>
<p>En los '80 aceptamos la democracia y en los '90 los lineamientos generales de econom&iacute;a, en concordancia con lo que hicieron todos los pa&iacute;ses exitosos. Sin embargo, a partir de los a&ntilde;os '96/'97, la Argentina dej&oacute; de promover o de continuar los cambios necesarios para seguir creciendo y asumir lo que iba ocurriendo en el mundo en t&eacute;rminos de la volatilidad de los capitales y de la globalizaci&oacute;n.</p>
<p>A una d&eacute;cada de distancia, el pa&iacute;s deseado es posible, pero debemos implementar una estrategia que favorezca la inversi&oacute;n y una mayor institucionalidad, reglas de juego m&aacute;s claras y estables. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad y el compromiso que a cada uno nos corresponde; no podemos equivocarnos como en el pasado, cuando permanentemente err&aacute;bamos la estrategia, cambi&aacute;bamos las reglas de juego, y como fracas&aacute;bamos, le ech&aacute;bamos la culpa a los de afuera.</p>
<p>En los a&ntilde;os '97/'98 hubo un quiebre de tendencias. Para evitar que ello se traduzca en un comportamiento l&aacute;nguido, cansino, la Argentina necesita un nuevo salto, como en el per&iacute;odo 1989-1994. Necesitamos liderazgo, audacia, compromiso, conciencia de cu&aacute;les son los problemas y acuerdos b&aacute;sicos para definir e implementar las necesarias pol&iacute;ticas de Estado.</p>
<p><i>Jorge Remes Lenicov es Economista, diputado nacional (PJ).</i></p>

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