El rescate financiero más grande de la historia

No tiene mucha importancia si esta crisis global es igual o peor a la de 1930. Son economías, finanzas y mundos muy diferentes para hacer comparaciones lineales. Lo único cierto es que es una situación excepcional de extraordinaria gravedad, que plantea dudas angustiosas sobre el futuro inmediato, que dinamita todas las ideas ortodoxas sobre intervención del Estado y salud del capitalismo, y que muestra en forma inequívoca que ya no existe más la pretensión de un mundo unipolar.

1 septiembre, 2010

<p><img alt="" src="http://www.mercado.com.ar/mercado/ro/imagenes/foto_nota_1087_6_3.jpg" /></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por lo pronto, mientras el Gobierno estadounidense se coloca en el centro de la crisis financiera dise&ntilde;ando planes para adquirir cientos de miles de millones de d&oacute;lares en hipotecas malas, surgen dos preguntas: &iquest;alcanzar&aacute; esta intervenci&oacute;n para restaurar el orden?, &iquest;cu&aacute;nto costar&aacute; este gran rescate a los contribuyentes? <br />
Lo impensable hasta hace poco &ndash;un Gobierno asumiendo gran parte de la deuda mala del sector privado&ndash; se ha convertido en lo inevitable.<br />
Por otra parte, el viejo debate entre los ortodoxos que dicen que en el capitalismo el que las hace las paga (que quiebre todo el que se equivoc&oacute;) y quienes suponen que los excesos deben ser resueltos aunque sea a costa de mayor intervenci&oacute;n y regulaci&oacute;n, se sald&oacute; &ndash;otra vez&ndash; a favor de estos &uacute;ltimos.<br />
Pero el gigantesco rescate en curso es extra&ntilde;o para el pa&iacute;s abanderado del libre mercado a ultranza y del capitalismo en estado puro. Washington no s&oacute;lo dio la espalda a d&eacute;cadas de ret&oacute;rica sobre las virtudes del mercado libre y los peligros de la intervenci&oacute;n estatal, sino que probablemente adem&aacute;s haya comprometido los futuros esfuerzos del pa&iacute;s para fomentar esas pol&iacute;ticas en el extranjero. <br />
Es la paradoja de un gobierno republicano que propicia las tesis de libre mercado haciendo cosas que jam&aacute;s habr&iacute;a so&ntilde;ado hacer ni el gobierno dem&oacute;crata m&aacute;s liberal. <br />
Otra instituci&oacute;n, como la poderosa Reserva Federal ha tenido que estirar sus l&iacute;mites, tanto en cuanto al tipo de problemas que se le pide que solucione como a su potencial de ataque financiero. De la noche a la ma&ntilde;ana se convirti&oacute; en Fed Sociedad An&oacute;nima, al hacerse pr&aacute;cticamente cargo de la deuda de American International Group luego de asumir cientos de miles de millones de d&oacute;lares en t&iacute;tulos hipotecarios para ayudar a instituciones financieras en peligro.<br />
El gran tema es la percepci&oacute;n de la realidad. El problema que surge al tratar de separar percepci&oacute;n de realidad en la crisis de confianza que ataca las finanzas globales es que la percepci&oacute;n es el gran factor que est&aacute; moldeando la realidad, como lo demuestra un coro de voces del frente financiero. <br />
No hay base racional para los movimientos de los activos o de los m&aacute;rgenes de incumplimiento de los cr&eacute;ditos. &iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando? Hay un mercado controlado por el miedo y los rumores, y los especuladores est&aacute;n diluyendo los activos.</p>
<p><strong>La hora de la intervenci&oacute;n</strong><br />
Hay una sola nota positiva en este panorama: las tasas de inter&eacute;s de las hipotecas cayeron bruscamente desde que el Gobierno federal se hizo cargo de Fannie Mae y Freddie Mac y garantiz&oacute; su deuda. Y all&iacute; hay una lecci&oacute;n para todos los que quieran escucharla: las tomas de control de los Gobiernos tal vez sean la &uacute;nica manera de volver a poner en funcionamiento al sistema financiero.<br />
No es de ahora esta idea. Recientemente, Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal, y otros dos veteranos de crisis financieras anteriores, publicaron una columna en<em> The Wall Street Journal </em>donde declaran que la &uacute;nica manera de evitar &ldquo;la madre de todas las contracciones crediticias&rdquo; es crear un nuevo organismo estatal que &ldquo;compre todo el papel malo&rdquo;, es decir, que los contribuyentes asuman los malos activos creados por el estallido de las burbujas inmobiliaria y crediticia. <br />
Para las voces que reclaman m&aacute;s regulaciones, primero una advertencia: es dif&iacute;cil, como dice Megan McArdle de <em>The Atlantic</em>, creer que esas reformas tengan que ver con el alza de los precios de las viviendas, la marea de inversiones extranjeras que aliment&oacute; la burbuja de cr&eacute;dito y la creaci&oacute;n global de nuevos y complejos instrumentos financieros para fijar precios y distribuir riesgos. <br />
Es decir, hubo algo mucho m&aacute;s grave que un grupo de reguladores partidarios del laissez-faire que durmieron la siesta.<br />
Una curiosidad es que el plan para comprar US$ 700.000 millones en activos malos con dinero de los contribuyentes fue dise&ntilde;ado por dos hombres que s&oacute;lo se hab&iacute;an conocido dos a&ntilde;os antes y no se mov&iacute;an en los mismos c&iacute;rculos, pero que ahora la historia los reun&iacute;a. Si Ben Bernanke (titular de la FED) es la fuerza intelectual y Henry Paulson (secretario del Tesoro) el hombre de acci&oacute;n de este improbable t&aacute;ndem, ambos se las ingeniaron para crear una sociedad pr&aacute;cticamente sin fisuras en su apuro por detener el caos financiero y mantener a flote la econom&iacute;a. <br />
Para tener una idea de las dimensiones del operativo, baste recordar que un gasto de US$ 700.000 millones sobre los activos hipotecarios malos ser&iacute;a aproximadamente lo que el pa&iacute;s ha gastado hasta ahora en costos directos por la guerra en Irak y m&aacute;s de la totalidad del presupuesto anual destinado al Pent&aacute;gono. Dividido por habitante, significar&iacute;a m&aacute;s de US$ 2.000 por cada hombre, mujer y ni&ntilde;o en Estados Unidos. <br />
Lo que sea que se gaste se sumar&aacute; al d&eacute;ficit presupuestario ya proyectado de m&aacute;s de US$ 500.000 millones para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Y se suma tambi&eacute;n a los US$ 85.000 millones del rescate que paga el Gobierno para la aseguradora American International Group (AIG), y a un plan para gastar hasta US$ 200,000 millones para apuntalar las financieras Fannie Mae y Freddie Mac, adem&aacute;s de varias inyecciones de <em>cash</em>, millonarias, que hizo la Reserva Federal en su intento de estabilizar los mercados.</p>
<p><strong>Pron&oacute;sticos, lamentablemente, acertados</strong><br />
Para muchos estadounidenses (y para la mayor&iacute;a de los habitantes del planeta), la crisis estall&oacute; en los primeros d&iacute;as de septiembre pasado. Para algunos analistas y observadores atentos, todo lo que ocurri&oacute; fue la materializaci&oacute;n del desastre sobre el que ven&iacute;an alertando.<br />
Para los medios de comunicaci&oacute;n, fue una zambullida espectacular en el coraz&oacute;n del desastre. Todos los t&iacute;tulos acaparados por una crisis que 30 d&iacute;as antes no merec&iacute;a espacio ni menci&oacute;n.<br />
Algo parecido ocurri&oacute; entre nosotros. Y sin embargo los s&iacute;ntomas estaban ah&iacute;.<br />
Hace casi tres a&ntilde;os, en noviembre de 2005 (ver edici&oacute;n 1052, p&aacute;gina 32) apareci&oacute; en <em>Mercado</em> un art&iacute;culo titulado &ldquo;Detonadores para la pr&oacute;xima crisis&rdquo; donde se desarrollaba una lista de siete &ldquo;detonadores&rdquo; entre los que se destacaba la burbuja inmobiliaria con centro en Estados Unidos y dimensi&oacute;n global.<br />
En ese momento,<em> The Economist,</em> citado en la misma nota, se&ntilde;alaba que nos encontr&aacute;bamos frente a la burbuja especulativa m&aacute;s grande de la historia, muy superior a la burbuja burs&aacute;til que la hab&iacute;a precedido hacia fines de los a&ntilde;os 90. En el origen del fen&oacute;meno se encontraba la pol&iacute;tica anti recesiva de Bush apoyada en una masa de cr&eacute;ditos baratos.<br />
Hacia 2005, esto hab&iacute;a llevado el valor total de las viviendas residenciales en Estados Unidos a unos US$ 15 billones (millones de millones) contra US$ 7 billones siete a&ntilde;os atr&aacute;s. La nota estimaba que la &ldquo;burbuja&rdquo; (sobrevaluaci&oacute;n de esos activos) rondaba los US$ 3 billones &ldquo;que podr&iacute;an esfumarse de un d&iacute;a para otro… y [que] si llevamos ese c&aacute;lculo a escala mundial oscilar&iacute;a entre US$ 5 y 6 billones&rdquo;, para concluir: &ldquo;Para entender el fen&oacute;meno, debemos retrotraernos a los a&ntilde;os 70 cuando se inici&oacute; un proceso de &lsquo;financierizaci&oacute;n&rsquo; global que en los 90 recorri&oacute; una sucesi&oacute;n de estallidos de burbujas: Jap&oacute;n al iniciarse la d&eacute;cada, Asia del Este en 1997, Rusia en 1998, Estados Unidos en 2000. Cada desinfle fue sucedido por un globo de mayor magnitud que el anterior, pero la sucesi&oacute;n est&aacute; arribando ahora a una altura que hace imposible su control&rdquo;. <br />
Poco antes, en septiembre de 2005 Mercado public&oacute; otro art&iacute;culo titulado &ldquo;&iquest;Hacia una crisis energ&eacute;tica global?&rdquo; con el subt&iacute;tulo: &ldquo;La irresistible suba del precio del petr&oacute;leo&rdquo;, que a lo largo de ese mes rondaba los US$ 65. Anunciaba su marcha hacia los US$ 70 y era razonable pensar que antes del fin de la d&eacute;cada llegar&iacute;a a US$ 100 para luego alcanzar niveles m&aacute;s altos.<br />
Otro pron&oacute;stico no menos pol&eacute;mico que los dos anteriores fue desarrollado tanto en ese art&iacute;culo como en otros publicados en 2006. En &ldquo;Detonadores de la pr&oacute;xima crisis&rdquo;, con la firma de Jorge Beinstein, adem&aacute;s de la burbuja inmobiliaria como expresi&oacute;n de un ascenso especulativo sin precedentes, se se&ntilde;alaban los desajustes financieros cr&oacute;nicos y crecientes (d&eacute;ficit del balance de pagos, d&eacute;ficit fiscal), la declinaci&oacute;n del saldo neto de ingresos de inversiones externas, la ca&iacute;da gradual del d&oacute;lar, etc., que convert&iacute;an a Estados Unidos en un gigante enfermo. A ello se agregaban el creciente endeudamiento p&uacute;blico y privado, el descenso persistente del ahorro personal y la cada vez mayor concentraci&oacute;n de ingresos en medio de un consumismo desenfrenado. <br />
El paralelo hist&oacute;rico con otras naciones dominantes en decadencia resultaba inevitable.<br />
En esa nota y m&aacute;s adelante en &ldquo;El juego euroasi&aacute;tico&rdquo; (<em>Mercado</em>, diciembre de 2005, edici&oacute;n 1053, p&aacute;gina 42) y en &ldquo;Todo empez&oacute; en Shangai. El s&uacute;per gigante inesperado&rdquo; (<em>Mercado</em>, agosto de 2006, edici&oacute;n 1061, p&aacute;gina 58), se hac&iacute;a referencia al empantanamiento de la ofensiva pol&iacute;tico-militar estadounidense en Eurasia despu&eacute;s de las invasiones de Afganist&aacute;n e Irak. Y c&oacute;mo dicho fracaso le abr&iacute;a el espacio a China y Rusia que se estaban convirtiendo en el eje de un gigantesco reagrupamiento regional de Estados grandes, medianos y peque&ntilde;os: la Organizaci&oacute;n para la Cooperaci&oacute;n de Shangai, que reduc&iacute;a la influencia de Estados Unidos. En su interior se destacaba un tri&aacute;ngulo estrat&eacute;gico formado por Rusia, China e Ir&aacute;n.<br />
La era de la despolarizaci&oacute;n (o de la multipolaridad flexible) hab&iacute;a comenzado.<br />
Ese anuncio que parec&iacute;a demasiado osado en 2005 e incluso en 2006, ahora ha pasado a formar parte de las reflexiones habituales sobre pol&iacute;tica y econom&iacute;a internacional.<br />
Obviamente, el futuro no tiene un solo camino sino varios, m&aacute;s all&aacute; del grado de estabilidad o turbulencia del presente, el desarrollo de la racionalidad permite esbozarlos, jerarquizarlos, para a partir de all&iacute; tomar decisiones.</p>
<p><img alt="" src="http://www.mercado.com.ar/mercado/ro/imagenes/foto_nota_1087_6_1.jpg" /><br />
George Bush</p>
<p><strong>La advertencia de Roubini</strong><br />
La mejor descripci&oacute;n de la actual crisis, a&uacute;n sin final a la vista, data de hace siete meses. A principios de marzo pasado, el economista Nouriel Roubini advert&iacute;a, en un art&iacute;culo publicado en un diario canadiense, sobre la dimensi&oacute;n de la &ldquo;pandemia financiera&rdquo; que ten&iacute;amos encima.<br />
Dec&iacute;a Roubini:<br />
&ldquo;Durante meses, los economistas han debatido si Estados Unidos se encamina hacia una recesi&oacute;n. Hoy, ya no hay duda. La severa contracci&oacute;n de liquidez y cr&eacute;dito derivada de la debacle de las malas hipotecas <em>(subprime) </em>ya est&aacute; alcanzando a los grandes mercados de cr&eacute;dito, el barril de petr&oacute;leo a US$ 100 est&aacute; presionando a los consumidores y el desempleo sigue subiendo. Y con el mercado inmobiliario haciendo agua, los estadounidenses descapitalizados ya no pueden seguir usando sus casas como cajeros autom&aacute;ticos para financiar sus org&iacute;as de compras. Es hora de enfrentar la verdad: la econom&iacute;a estadounidense ya no lucha simplemente contra una gripe; ahora est&aacute; en las primeras etapas de un doloroso y persistente ataque de neumon&iacute;a&rdquo;.<br />
Es obvio que en a&ntilde;os recientes, la econom&iacute;a global ha estado desequilibrada, con los estadounidenses gastando m&aacute;s de lo que ganaban y el pa&iacute;s acumulando un d&eacute;ficit externo fenomenal. Cuando el a&ntilde;o pasado llegaron los primeros titulares sobre la crisis hipotecaria, los observadores esperaban que el resto del mundo tuviera suficiente impulso de crecimiento y demanda interna para protegerse del baj&oacute;n en Estados Unidos. Pero compensar la menor demanda de Estados Unidos &ndash;como recuerda Roubini&ndash; va a ser dif&iacute;cil, sino imposible. Los consumidores estadounidenses gastan casi US$ 2 billones (mill&oacute;n de millones) al a&ntilde;o. Comp&aacute;rese con los consumidores chinos, que gastan aproximadamente US$ 1 bill&oacute;n al a&ntilde;o, o los consumidores indios, que gastan s&oacute;lo US$ 600.000 millones. <br />
Hasta en acomodados hogares europeos y japoneses, el menor crecimiento de ingresos y las inseguridades sobre la econom&iacute;a global han hecho que los consumidores ahorren en lugar de gastar. Mientras tanto, pa&iacute;ses como China dependen de las exportaciones para sostener su alto crecimiento econ&oacute;mico. De manera que hay pocas razones para creer que los compradores globales vayan a compensar la contracci&oacute;n de la demanda de los consumidores estadounidenses, cuyo gasto ya comenz&oacute; a caer. <br />
Como Estados Unidos es una parte tan grande de la econom&iacute;a global &ndash;representa casi 25% del PBI mundial, y un porcentaje todav&iacute;a mayor de las transacciones financieras internacionales&ndash; hay verdaderas razones para temer que un virus financiero estadounidense pudiera marcar el comienzo de un contagio econ&oacute;mico global. Puede no derivar en una recesi&oacute;n mundial, pero por lo menos, otras naciones deber&iacute;an esperar tambi&eacute;n agudas ca&iacute;das econ&oacute;micas.<br />
<br />
<strong>Menos importaciones</strong><br />
&iquest;C&oacute;mo pasar&aacute;? Si caen la producci&oacute;n y la demanda en Estados Unidos &ndash;algo que por definici&oacute;n ocurre en una recesi&oacute;n&ndash; la ca&iacute;da resultante en consumo privado, producci&oacute;n y gasto de capital de las empresas llevar&iacute;a a una reducci&oacute;n en la importaci&oacute;n de bienes de consumo, de capital, <em>commodities</em> y otras materias primas provenientes del extranjero. <br />
Las importaciones estadounidenses son las exportaciones de otros pa&iacute;ses, adem&aacute;s de una parte importante de su demanda total. Entonces, semejante escenario significar&iacute;a, tambi&eacute;n, una reducci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico de esos exportadores. Varias econom&iacute;as importantes &ndash;entre las que figuran Canad&aacute;, China, Jap&oacute;n, M&eacute;xico, Corea del Sur y gran parte del sudeste asi&aacute;tico&ndash; dependen fuertemente de sus exportaciones hacia Estados Unidos. China, en particular, peligra porque una parte muy importante de su crecimiento anual (de dos d&iacute;gitos) ha dependido hasta ahora del aumento de sus exportaciones a Estados Unidos. Si los estadounidenses dejan de comprar, &iquest;ad&oacute;nde ir&iacute;an los productos chinos?<br />
Estados Unidos tampoco es el &uacute;nico pa&iacute;s que experiment&oacute; un desinfle en los precios de la vivienda: en Gran Breta&ntilde;a, Irlanda y Espa&ntilde;a tambi&eacute;n se advierte una tendencia descendente en el valor de departamentos y casas. Entre los pa&iacute;ses con menores burbujas inmobiliarias, aunque igualmente importantes, figuran Francia, Grecia, Hungr&iacute;a, Italia, Portugal, Turqu&iacute;a y las naciones b&aacute;lticas. Pa&iacute;ses como Australia, China, Nueva Zelandia y Singapur tuvieron burbujas m&aacute;s modestas. Hasta hubo un boom inmobiliario en algunas partes de India. Inevitablemente, esas burbujas se romper&aacute;n, cuando la contracci&oacute;n del cr&eacute;dito y las mayores tasas de inter&eacute;s las vayan perforando, lo cual llevar&aacute; a una ca&iacute;da de la actividad econ&oacute;mica interna para algunos y a una recesi&oacute;n lisa y llana para otros. <br />
Los precios altos de los <em>commodities</em> no van a durar mucho. Eso es porque una desaceleraci&oacute;n de las econom&iacute;as en Estados Unidos y China &ndash;las dos locomotoras del crecimiento global&ndash; provocar&aacute;n una aguda ca&iacute;da en la demanda de <em>commodities</em> como petr&oacute;leo, energ&iacute;a, alimentos y minerales. La resultante ca&iacute;da en los precios de esos <em>commodities</em> da&ntilde;ar&aacute; las exportaciones y la tasa de crecimiento de los exportadores de productos primarios en Asia, Am&eacute;rica latina y &Aacute;frica. <br />
Las consecuencias del desastre de las hipotecas <em>subprime</em> en Estados Unidos ya se han traducido en una severa contracci&oacute;n de liquidez y cr&eacute;dito en Wall Street. Eso, a su vez, se derram&oacute; sobre los mercados financieros en otras partes del mundo. Este contagio financiero es imposible de contener. Una enorme porci&oacute;n de los t&iacute;tulos de alto riesgo que ahora colapsaron &ndash;como los t&iacute;tulos hipotecarios residenciales y las obligaciones colaterales de deuda&ndash; fueron vendidos a inversores extranjeros. Por eso es que las p&eacute;rdidas financieras provocadas por el no pago de las hipotecas en ciudades de Estados Unidos como Cleveland, Las Vegas y Phoenix ahora aparecen en Australia y Europa y hasta en peque&ntilde;os pueblos de Noruega. <br />
Los optimistas pueden creer que los bancos centrales pueden salvar al mundo de los dolorosos efectos secundarios de una recesi&oacute;n en Estados Unidos. Podr&aacute;n se&ntilde;alar la recuperaci&oacute;n mundial de la recesi&oacute;n de 2001 para explicar esa esperanza. En aquel entonces, la Reserva Federal de Estados Unidos recort&oacute; las tasas de inter&eacute;s de 6,5% a 1%, el Banco Central Europeo baj&oacute; su tasa de 4% a 2% y el Banco de Jap&oacute;n baj&oacute; la suya a cero. Pero hoy, la capacidad de los bancos centrales para usar herramientas monetarias para estimular sus econom&iacute;as y calmar el efecto de una desaceleraci&oacute;n global est&aacute; mucho m&aacute;s limitada que antes. Los bancos centrales no tienen las manos tan libres; est&aacute;n limitados por mayores niveles de inflaci&oacute;n. La Reserva Federal est&aacute; otra vez recortando las tasas de inter&eacute;s, pero debe preocuparse por la posibilidad de que una ca&iacute;da desordenada del d&oacute;lar pueda llevar a que los inversores extranjeros decidan dejar de financiar las enormes deudas estadounidenses. Un d&oacute;lar d&eacute;bil es un juego de suma cero en la econom&iacute;a global; puede que beneficie a Estados Unidos, pero da&ntilde;a la competitividad de crecimiento de sus socios comerciales. <br />
Estados Unidos &ndash;finalizaba Roubini&ndash; afronta una crisis financiera que se extiende m&aacute;s all&aacute; del problema de las hipotecas hacia &aacute;reas de la vida econ&oacute;mica donde la Fed no llega. Los problemas econ&oacute;micos del pa&iacute;s ya no son simplemente no tener dinero suficiente a mano; son problemas de insolvencia, y la pol&iacute;tica monetaria no est&aacute; equipada para solucionarlos.</p>
<p><img alt="" src="http://www.mercado.com.ar/mercado/ro/imagenes/foto_nota_1087_6_2.jpg" /><br />
Benjamin Bernanke</p>
<p><strong>Las posibilidades de la Fed</strong><br />
El balance de la Fed, adem&aacute;s, est&aacute; siendo estirado de formas que parec&iacute;an inimaginables hace un a&ntilde;o. Apenas hace tres meses, todas las reservas del banco central &ndash;unos US$ 800.000 millones para entonces&ndash; estaban convertidas en bonos del Tesoro. <br />
Pero la semana pasada, los bonos de la Fed se hab&iacute;an reducido a poco m&aacute;s de US$ 300.000 millones. El grueso de sus activos estaba en forma de pr&eacute;stamos a bancos y bancos de inversi&oacute;n, que hab&iacute;an comprometido t&iacute;tulos de alto riesgo como garant&iacute;a. <br />
Dando una se&ntilde;al de hasta qu&eacute; punto se hab&iacute;an reducido las reservas disponibles de la Fed, el Departamento del Tesoro vendi&oacute; en la tercer semana de septiembre miles de millones de d&oacute;lares en &ldquo;t&iacute;tulos suplementarios especiales de la Tesorer&iacute;a para proporcionar efectivo adicional a la Fed.</p>
<p><strong>El paquete de rescate</strong><br />
Finalmente, la administraci&oacute;n Bush propuso formalmente al Congreso el 20 de septiembre pasado lo que podr&iacute;a convertirse en el mayor salvataje financiero en la historia de Estados Unidos, solicitando total autoridad para que el Departamento del Tesoro compre US$ 700.000 millones en activos hipotecarios. <br />
La propuesta, redactada en menos de tres p&aacute;ginas, sorprendi&oacute; por su cruda sencillez. Elevar&iacute;a el techo de la deuda nacional a US$ 11,3 billones. Y no pondr&iacute;a restricciones a la administraci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de requerirle informes semestrales al Congreso; por otro lado, le otorga al secretario del Tesoro un poder sin precedentes para comprar y revender deuda hipotecaria. <br />
El ambicioso esfuerzo de transferir las deudas malas de Wall Street, al menos temporalmente, a las obligaciones del contribuyente estadounidense fue presentado por la administraci&oacute;n luego de hacerse evidente que la serie de intervenciones para ayudar a las empresas privadas en aprietos no podr&iacute;an impedir el <em>crash</em> de los mercados financieros internacionales. <br />
Destacados legisladores dem&oacute;cratas han dicho claramente que quieren incluir en la legislaci&oacute;n por lo menos alguna cl&aacute;usula que asegure que la administraci&oacute;n usar&aacute; su nuevo rol de propietario de grandes cantidades de deuda hipotecaria para salir en ayuda de cientos de miles de tomadores de pr&eacute;stamos en peligro de perder sus propiedades.</p>
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<p><font color="#dd5d3f"><strong>El gran apostador</strong></font></p>
<p>En una dolorosa semana en Wall Street, una de las pocas personas en el mundo financiero que tuvo algo que celebrar fue Bill Gross, de Pimco, el mayor fondo de deuda del mundo.<br />
Hizo la m&aacute;s grande apuesta en las cuatro d&eacute;cadas de su carrera financiera al poner la mayor parte de fondos que gestiona Pimco &ndash;unos US$ 132.000 millones&ndash; en bonos hipotecarios de Fannie Mae y Freddie Mac. Como otros inversores se abstuvieron, &eacute;l acapar&oacute; todas las hipotecas en la creencia que sobrevivir&iacute;an a la crisis inmobiliaria y los dos gigantescos prestamistas hipotecarios ser&iacute;an rescatados por el Gobierno de Estados Unidos. Acert&oacute;. Sus inversionistas tambi&eacute;n tienen algo que celebrar, pues Pimco (Pacific Investment Management Co.) subi&oacute; 9% en el &uacute;ltimo a&ntilde;o.<br />
La posici&oacute;n de Gross &ndash;contraria a los dictados de la intuici&oacute;n&ndash;no fue asumida tomando como base a Wall Street. Pimco, el fondo de inversi&oacute;n que fund&oacute; a principios de los 80, est&aacute; en un peque&ntilde;o edificio de oficinas en un centro comercial en Newport Beach, cerca de Los Angeles. Tampoco es una persona dada a las exuberancias, aunque ha convertido a Pimco en una de las m&aacute;s prestigiosas administradoras de renta fija del mundo. <br />
Nacido en 1944 en Middletown, un pueblo acerero del medio oeste, su padre Sewell &ldquo;Dutch&rsquo;&rsquo; Gross, trabajaba en Armco como ejecutivo de ventas y su madre, Shirley, es ama de casa. Su familia se mud&oacute; a San Francisco cuando ten&iacute;a 10 a&ntilde;os. Se gradu&oacute; en psicolog&iacute;a en la <em>Duke University.</em> Despu&eacute;s de pasar un verano en el Harrah&rsquo;s Casino en Lake Tahoe, Nevada, lo domin&oacute; una fascinaci&oacute;n por el juego. Luego de graduarse, hizo alg&uacute;n dinero jugando <em>blackjack</em> 16 horas al d&iacute;a en Las Vegas. En 1966 se enlist&oacute; en la marina luego de intentar sin &eacute;xito convertirse en piloto de guerra. Pele&oacute; en Vietnam durante dos a&ntilde;os, antes de usar sus ganancias de juego para anotarse en un MBA en la universidad de California. Termin&oacute; con un empleo como analista de cr&eacute;dito en Pacific Mutual Life Insurance Company en 1971, pasando a la administraci&oacute;n de bonos activos justo cuando la actividad comenzaba a ponerse en boga.</p>
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<p><font color="#dd5d3f"><strong>Para profundizar</strong></font></p>
<p>Claves de un plan cuyos costos finales eran &ndash;y son&ndash; todo un misterio <br />
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=357997</p>
<p>Wall Street rebota por contrapropuesta legislativa de rescate<br />
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=357994</p>
<p>Fuera de EE.UU., algunos bancos quer&iacute;an entrar al frustrado rescate<br />
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=357992<br />
Goldman Sachs: Warren Buffett le tira US$ 10.000 millones<br />
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=357980</p>
<p>Fondos de cobertura: sus d&iacute;as de brillo van quedando atr&aacute;s<br />
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=357961</p>
<p>Cuatro rescates y una ola euf&oacute;rica no alivian la crisis de iliquidez<br />
http://www.mercado.com.ar/mercado/vercanal_nota.asp?id=357918</p>
</td>
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